Como casi todos los semestres, una vez más el periodo académico en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH, está en peligro por la ingobernabilidad que afecta a la institución.
El pasado jueves, los miembros de la Asociación de Docentes, ADUNAH, enviaron un ultimátum a la rectoría y a la Junta de Dirección Universitaria para que a más tardar hoy busquen acercamientos con trabajadores, docentes y alumnos para solucionar la crisis actual; de lo contrario, las clases serían paralizadas.
Los miembros del Sindicato de Trabajadores de la UNAH han protagonizado paros, tomas y protestas en la alma máter en demanda de la suscripción del decimoquinto contrato colectivo.
Los sindicalistas exigen mejoras salariales que a juicio de la rectora de la UNAH, Julieta Castellanos, exceden la realidad económica de la Universidad y además los trabajadores buscan frenar una acción emprendida contra un dirigente sindical por agredir a estudiantes.
La crisis se ha profundizado por la negativa de la rectora de reanudar el diálogo con los miembros del Sitraunah bajo medidas de presión, pues los trabajadores se han mantenido en paro de brazos caídos con tomas de algunos edificios.
“Hacemos del conocimiento de la opinión pública nacional que mantenemos nuestra disposición al diálogo una vez que las condiciones para trabajar en la universidad se restituyan en su totalidad”, señaló la rectora.
Castellanos ha advertido que no se les pagarán días no trabajados a los empleados universitarios que han permanecido en huelga.
Según informes, la planilla de la UNAH para el pago de sueldos es de 30 a 35 millones de lempiras mensuales, lo que implica que aproximadamente el 92 por ciento del presupuesto de la institución se destina al pago de salarios y sólo el ocho por ciento a atender los problemas de espacio físico, laboratorios, becas, biblioteca, espacios virtuales y otros.
La crisis en la UNAH es tal que la rectora ya fue llamada por el Congreso Nacional para rendir informes sobre la situación de la máxima casa de estudios.
Castellanos compareció ante el Congreso en compañía de los miembros de la Junta de Dirección Universitaria para exponer los problemas universitarios y el clima de confrontación con el Sitraunah, al que denunció de arrebatar poderes de decisión a las autoridades, sobre todo en el nombramiento de cargos como el cuerpo de vigilancia, aseo, mantenimiento y personal docente.