Andreas Froese está profundamente enamorado de la basura, en especial de las botellas de plástico de las gaseosas. Para él no son sólo un objeto bello sino un medio de solucionar los problemas que agobian a Honduras, su país adoptivo.
Durante los últimos cinco años, Froese ha construido casi una decena de casas con botellas de gaseosas llenas de arena, creando versiones más modestas de las villas decoradas con azulejos del Mediterráneo, completas con mosaicos hechos a base de botellas.
Froese tuvo su primer roce con la basura cuando restauraba casas en su nativa Alemania. “Tenía que ir al vertedero de basura para obtener madera similar” a la que tenía, indicó.
Tras llegar a Honduras hace 12 años, Froese quedó impactado por la pobreza y degradación ambiental del país. Atraído por el ecoturismo y las construcciones favorables a la ecología, en el 2000 se encontró trabajando en un parque ecológico.
Mientras recogía desperdicios después de una enorme celebración de Pascua, se percató que había que hacer algo con las botellas.
“Nos dimos cuenta que teníamos más frascos de plástico que desperdicios orgánicos”, dijo a la revista Smithsonian.
“Si se tiene a 25 mil personas bebiendo y divirtiéndose, uno termina con 20 mil botellas”.
Tecnología
Froese inició una empresa con fines de lucro, Eco-Tec, para introducir a las comunidades pobres al entrenamiento en el uso de tecnologías limpias.
Esta tecnología no sólo provee a las construcciones características sustentables tales como retretes en los que los desechos se convierten en abono y techos “verdes” -tejados cubiertos de plantas- a la mitad del costo de una construcción convencional, sino que también crea pequeñas empresas.
Éstas ayudan a promocionar la autosuficiencia a largo plazo, vital en un país que cada año recibe 557 millones de dólares en ayuda del exterior.
Los esfuerzos de Froese le han granjeado aplausos, entre ellos un espacio en un libro de las Naciones Unidas sobre proyectos hondureños de desarrollo que han tenido éxito.
En un cálido día veraniego, Froese se contentaba con la construcción del tanque de agua. Dirigiendo a los niños en un español casi impecable, observaba mientras los pequeños daban los últimos toques al banco.
Cerca de allí, Arquijo y el resto de los estudiantes reunían el resto de las botellas para volverlas a arrojar a la basura. AP
De interés
Otros proyectos
Eco-Tec también ha construido cisternas y ha lanzado dos ofertas de ecoturismo: un iglú para acampar y una réplica de un acueducto romano.
Tanque de agua
En Roatán, Froese trabajó con educadores y con los niños de la escuela Fausto Miguel Alvarez para construir un tanque de agua de 3.500 litros.