El Corpus, Choluteca, Honduras

La esperanza es la última que se pierde, reza un conocido refrán y eso es lo que precisamente sigue imperando en las siete familias de los ocho mineros que resultaron sepultados el pasado 2 de julio en la mina de San Juan Arriba en esta jurisdicción.

La angustia inicial ha dado paso al agotamiento y la impotencia en los parientes de los malogrados obreros, pero la luz de esperanza sigue encendida en el grupo de búsqueda que ayer cumplió exactamente siete días de ininterrumpida labor.

A las 2:00 pm ayer miércoles se cumplieron exactamente 168 horas desde que ocurrió la tragedia y dejó sepultados bajo toneladas de roca y tierra a 11 humildes mineros, tres de los cuales lograron salvarse tras 40 horas aterrados.

En la mina de San Juan Arriba siguen sepultados Aronni Faustino Zepeda Gómez, Brayan Alberto Escalante, Edwin Yovani Cárcamo, Santos Felipe López, José Florentino Zepeda, Olbin Omar Anduray Gunera, Santos Emilio Muñoz, Bayron Onasis Maradiaga, Wilmer Catarino Ramírez, Óscar Javier Fúnez y Nehemías Rodríguez Méndez.

Desde el mismo día de la tragedia la búsqueda ha sido intensa y las labores de los mineros no se ha detenido a pesar que el Gobierno determinó retirarse el lunes anterior de las actividades de salvamento previendo una tragedia mayor por la inestabilidad del terreno.

Pese a la falta de apoyo gubernamental, los parientes de los infortunados trabajadores siguen confiando que se lograrán encontrar sus cuerpos y así darles cristiana sepultura, aunque algunos indicaron que si las labores se prolongan lo mejor será abandonar la búsqueda para no poner en riesgo más vidas.

Campo santo

El párroco de la iglesia de El Corpus, Mario Sánchez, propuso que se suspendan las actividades de rescate y que el lugar sea convertido en un camposanto para que las familias puedan honrar a sus deudos.

El alcalde de El Corpus, Luis Andrés Rueda, dijo que después de dos derrumbes que se registraron la noche del pasado martes recomendó a los trabajadores y a las familias de los mineros soterrados suspender las labores para evitar una tragedia mayor.

El padre de una de las víctimas confirmó que antenoche el rescate se detuvo porque se registró otro derrumbe que impidió seguir trabajando.

“Yo no quiero que sigan más familias sufriendo después de mí, tal vez a mí Dios me ha fortalecido porque no he sentido dolor, pero no quiero que otras familias puedan pasar por esto, de todos modos mi hijo ya no está ahí, sino en las manos de Dios”, apuntó.

Confió que los demás familiares puedan aceptar lo mismo, porque de todos modos sino aceptan la realidad su conciencia no podrá estar en paz.

El alcalde del municipio ha propuesto a las familias convocar a un cabildo abierto para declarar la zona en un campo santo para que los parientes puedan instalar ocho cruces para que puedan coronar a su seres queridos.

Omar López, hermano de Santos Felipe López, dijo que se les propuso convertir el lugar de la tragedia en un campo santo y que los cuerpos queden ahí, a lo cual estuvo de acuerdo en caso que no se logre encontrarlos.

“Nos dijo la Gobernadora que quedaba para un camposanto si los cadáveres no se sacan de allí, bienvenido porque puede venir cada familiar a poner su cruz allí para identificar cada persona que quedó soterrada. Que se haga la voluntad de Dios en todo lo que ha pasado”, dijo el humilde obrero con rostro compungido.

Agregó que Dios sabe por qué lo hace y ya se han perdido muchas vidas y no es justo que vaya ocurrir otra tragedia con los que están buscando a los soterrados.

“Si aceptamos el camposanto sino logran sacar los cadáveres de la mina, que quede para un camposanto en caso que se puedan sacar los cuerpos. Nosotros quisiéramos que nos entregaran los cuerpos que quedaron allí para cada familiar para darle el ultimo adiós y saber a dónde lo ubicamos” agregó..

Por su parte, la madre de Edwin Yovani Cárcamo Martínez, María Jerónima Martínez, no estuvo de acuerdo con la propuesta y consideró que no es justo que los dejen donde están porque no tendrán la posibilidad de honrarlos en el futuro.