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A lomo de mula sacan la droga en Olancho

  • Actualizado: 11 febrero 2010 /

La expresión “mula del narcotráfico” calza perfectamente aquí, donde sí son verdaderas bestias las dedicadas a transportar la droga que llega a esta región.

La expresión “mula del narcotráfico” calza perfectamente aquí, donde sí son verdaderas bestias las dedicadas a transportar la droga que llega a esta región. Y es que los cárteles del Atlántico han hecho alianzas con ganaderos y políticos para tener bajo su control el paso de la droga en este departamento de Olancho, que se ha convertido en el tercer centro de acopio de la cocaína que traen las avionetas que proceden de Suramérica.

En 2009 el aterrizaje de narcoavionetas se triplicó en la zona. Los pobladores relatan que al menos cada tres días cae un avión con cocaína en sitios que ya tienen afluencia de tráfico aéreo de estupefacientes. Este departamento, en el centro de Honduras, es considerado por la Policía -después de Gracias a Dios y Colón- como la ruta más utilizada por los narcotraficantes y el tercer buzón de la cocaína que va para el gran país del norte.

El nuevo santuario de los cárteles cuenta con 22 pistas clandestinas que han sido identificadas por las autoridades y muchas de ellas están en propiedades privadas.

La alta narcoactividad que se ha generado ha obligado a las autoridades a tomar acciones y por eso desde el mes de noviembre el Ejército ha militarizado las pistas que han sido identificadas.

En noviembre de 2009, la Policía descubrió un cementerio de narcoavionetas en el municipio de San Esteban, donde se desenterraron decenas de fuselajes, motores, baterías y varios tanques de combustible.

Cuando las avionetas caen en zonas inhóspitas los miembros de las bandas utilizan mulas para trasladar la droga a sitios donde ingresan vehículos con tracción en las cuatro ruedas. Colocan los fardos de cocaína como que fueran cargas de granos y las descargan en los carros, en los cuales la llevan a los sitios donde la esconden para después sacarla del país. Esa también es una forma que les permite despitar a las autoridades para evitar que las inacuten la mercancía.

Narcos montan operativos

La poca presencia policial es una de las razones para que Olancho sea territorio ideal para el trasiego de la droga. También sirve de conexión para sacar los cargamentos del alcaloide que llegan a Gracias a Dios y Colón. Su cercanía con la frontera de Nicaragua es otra de las situaciones que hace que este departamento sea usado como corredor de droga.

Dulce Nombre de Culmí, San Esteban, San Francisco de la Paz, San Pedro Catacamas, Valle Lepaguare y Hurracales forman parte de los lugares donde han caído narcoavionetas en pistas privadas de haciendas y en carreteras nacionales construídas con asfalto. Muchos de los aterrizajes se dan en lugares alejados de esas zonas y para llegar a ellos debe recorrerse desde Juticalpa o Catacamas unas siete horas.

Las pistas miden de 500 metros a tres kilómetros de largo, algunas han sido cubiertas con zacate para evitar que las descubran. Es notoria que la actividad de muchos pobladores se enfoca en la droga y tienen las actividades ganaderas y agrícolas como fachadas. En las calles de tierra que conectan con estos lugares se encuentran vehículos de doble tracción con personas que portan armas de grueso calibre y a la vista de las autoridades que casi nada pueden hacer ante la fuerza de los cárteles que operan en la zona.

En las carreteras que hay en los sectores que conectan con San Esteban, Olancho, el control lo tienen los cárteles de la droga al grado que no es extraño encontrar operativos montados por miembros de las bandas criminales a su servicio, quienes paran el paso de carros cerrando las vías para el aterrizaje de aeronaves. La operación de descarga de la droga termina en 25 o 30 minutos.

“Aquí de día y de noche vuelan las avionetas. Antes no teníamos tanto movimiento de esos aparatos, pero ahora ya hasta nos hemos acostumbrado. Y todos saben dónde caen, pero por miedo la gente no habla” dijo a LA PRENSA un vecino de San Esteban.
Las carreteras que conducen a San Francisco de La Paz también son utilizadas como pistas de aterrizaje de los narcos. Las autoridades averiguaron que las bandas del narcotráfico además utilizan como pista una vistada de tres kilómetros en la carretera que conduce a Juticalpa a la altura del Valle de Lepaguare.

Pocos resultados

Las operaciones de los cárteles en Olancho se van consolidando más cada día ante la poca represión de la Policía y una prueba es que en 2009 se triplicó el aterrizaje de narcoavionetas. En las estadísticas que maneja la Policía se establece que el 18 de mayo en la calle de tierra que conecta la aldea El Encinal y San Francisco de Becerra fue incinerada una avioneta que se supone transportaba unos mil kilos de cocaína, misma que no fue encontrada.

El 14 de agosto en La Sierra, San Pedro al noroeste de Catacamas, Olancho, se encontró otra nave incinerada en una pista de unos 900 metros de largo. El 19 de octubre una avioneta de fabricación rusa cayó en la zona de Dulce Nombre Culmí, la droga fue sacada por la parte trasera de la avioneta y se calcula que transportaba tres toneladas de cocaína.

El 13 de noviembre en El Quebrachal, San Esteban Olancho, otra aeronave fue incinerada, ese mismo día miembros de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico, DLCN, encontraban un cementerio de narcoavionetas en la zona de Hurracales, donde se identificó en un pantano varias partes de aeronaves que habían sido enterradas en el área.

El 5 de diciembre en Las Vegas de Cáceres se encontró una avioneta bimotor blanca y los cuerpos de dos personas que se supone eran los que piloteaban la nave.

El desfile de narcoavionetas inició en Olancho este año el 9 de enero en la zona de Arenas Blancas, Patuca, que dista a unas ocho horas de Juticalpa, Olancho, donde se reportó el aterrizaje de una avioneta que traía cocaína, pero al igual que los otros casos no hubo capturados ni decomiso de cocaína.

Testimonios

Vecinos hablaron con LA PRENSA y nos contaron lo que ocurrió cuando cayó la avioneta este año en Arenas Blancas. “Como a las ocho de la mañana llegaron a una propiedad de un hacendado de la zona ocho personas, venían en un vehículo marca Toyota de paila con carrocería de madera, se bajaron y rellenaron los baches.

A la una de la tarde vimos que sobrevolaban dos avionetas, así estuvieron como una hora. La gente estaba asustada y muchos dejaron las casas por miedo, al final aterrizó una de las naves y cuando cayó las ocho personas que estaban desde la mañana fueron las que descargaron la droga de la avioneta. El piloto se bajó y lo trasladaron en una moto que lo esperaba. Después nosotros vimos cómo a lomo de bestias bajaron la droga. Eran fardos los que arreglaron en varias mulas y se fueron. Cuando todo terminó la misma gente le prendió fuego a la avioneta. Dos horas después otro avión volaba, era moteado y cuando vieron a la gente cerca de los pedazos de avioneta hicieron dos ráfagas de tiros”, dijo uno de los vecinos.

Las autoridades calculan que en esta avioneta transportaba al menos unos mil kilos de cocaína. En allanamientos que se efectuaron horas después la policía encontró en una casa ubicada a 200 metros del lugar donde cayó la avioneta un radio de comunicación, cinco baterías de vehículos, un cargador de fusil M-16, 20 proyectiles de Fal y 15 proyectiles de Ak 47.

El relato de testigos de lo que ocurrió en la comunidad de El Quebrachal en San Esteban, Olancho, en el mes de noviembre del año 2009 establece que vieron el pasado 13 de noviembre.

“Nosotros habíamos visto que desde como 20 días antes estaban unos barriles en el lugar, la gente que trabaja en la propiedad nos dijo que era combustible para avionetas. Nosotros ese día escuchábamos que un avión volaba la zona. Había una pista lista para que cayera la nave. La gente que esperaba la avioneta fue la que sacó la droga y en pocos minutos se la llevaron. Ya cuando la policía vino fue poco lo que hallaron”, comentó uno de los testigos.

En el lugar la Policía reportó el hallazgo de 79 barriles de combustible llenos, once tambos pequeños vacíos, seis baterías para vehículo, tres bombas para succionar combustible, varios rollos de alambre eléctrico, una caja de herramientas, un extinguidor, dos plantas eléctricas, 20 baldes de pintura amarilla, dos toldos de lona y un toldo de nylon azul.