“Nasralla no merece apoyo de las mujeres”: Marlene Alvarenga

La diputada dijo que el expresidenciable les ha dado un trato malo, especialmente a las mujeres del PAC.

Diputada Marlene Alvarenga.
Diputada Marlene Alvarenga.

Tegucigalpa, Honduras.

Para la diputada del Partido Anticorrupción (PAC) Marlene Alvarenga, el líder de ese instituto político, Salvador Nasralla, no se merece el apoyo de las mujeres por su conducta ante estas.

Alvarenga retó al excandidato presidencial para que le grite a su esposo como lo hizo con ella. “Él (Nasralla) no se merece el apoyo de nosotras las mujeres. No tiene definida su sexualidad, mucho menos lo está políticamente”, manifestó la congresista entrevistada por HCH.

Alvarenga junto con las diputadas Kritza Pérez y Ana Joselina Fortín fueron acusadas de “traidoras” por el presentador de televisión, quien insinuó que se plegaron al Partido Nacional por haber recibido “incentivos”.

La diputada negó haber recibido estímulos de cualquier tipo para acompañar con su voto la escogencia de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Reveló que las fisuras en el PAC no son nuevas, pues datan desde el primer día que se presentaron al Congreso Nacional.

Expuso que el expresidenciable ha tenido un trato malo, especialmente con las mujeres diputadas del PAC.

Aseguró en sus declaraciones que Nasralla tiende a gritarles únicamente a las mujeres, comportamiento que no manifiesta con los diputados varones de la bancada. “Me gustaría que le gritara a mi esposo”, dijo durante la entrevista al canal de televisión.

Amenazas

La congresista lamentó que es objeto de todo tipo de amenazas y acusaciones a través de las redes sociales. “Responsabilizo a Salvador Nasralla si me llega a suceder algo por haber dicho que he recibido dinero”. Agradeció la solidaridad que ha recibido de parte de las compañeras diputadas de otros partidos y anunció que se presentará al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) para hacer la formal denuncia en contra del presidente del Partido Anticorrupción, Salvador Nasralla.

La Prensa