El Hospital Escuela por fin tiene su sala para pacientes con covid-19

El área de atención tiene capacidad para 44 enfermos y está destinada a pacientes de cuidados intermedios.

Representantes de la Cámara de Aseguradoras y autoridades del Hospital cortaron la cinta inaugural que habilita la nueva sala.
Representantes de la Cámara de Aseguradoras y autoridades del Hospital cortaron la cinta inaugural que habilita la nueva sala.

Tegucigalpa, Honduras.

La carpa que servía como triaje en el Hospital Escuela Universitario fue sustituida por una moderna sala que funciona desde ayer en el centro asistencial.

La nueva área, construida en un sector cerca de la Facultad de Medicina, es una sala permanente de cuidados intermedios y hospitalización para pacientes con covid-19.

La unidad de salud tiene capacidad para 44 pacientes y está acondicionada con toda la infraestructura hidrosanitaria y sistema de ventilación con filtros especiales para la contención de enfermedades infectocontagiosas. También tiene entradas y salidas especiales para el personal de salud.

El centro fue construido como una donación de la Fundación de Apoyo al Hospital Escuela en asociación con la Cámara Hondureña de Aseguradoras (Cahda).

El aporte requerido para ejecutar este proyecto fue de más de 4.1 millones de lempiras. Con la obra se permitirá descongestionar espacios dentro del máximo centro asistencial que fueron habilitados para atender la demanda de pacientes con sospecha de portar el mortal virus.

“Con la habilitación de este proyecto podremos ir habilitando la Consulta Externa, esperamos que esta semana los pacientes puedan ser trasladados”, afirmó Osmín Tovar, director del centro asistencial.

Las precarias condiciones en las que se daba atención en una carpa en las afueras del hospital a los pacientes con covid-19 puso de correr a las autoridades del centro asistencial.

Durante el pico de la pandemia, los pacientes con covid eran acomodados en colchonetas o sentados en sillas de ruedas ante la falta de espacio dentro del centro asistencial y la propia carpa.

La Prensa