Un día de 2007, Damián Chávez (de 44 años) miró a su alrededor y, embebido por la tristeza, sintió una vez más que debía viajar a Estados Unidos “para sacar a la familia de la pobreza”.
Mientras meditaba en el patio, adentro de la casa (en ese entonces de dos piezas) estaban cinco de sus seis hijos (la menor aún no había nacido), su mujer Susana Reyes, quien tenía 30 años, y su cuñado que sería su compañero en la peligrosa travesía.
“Voy a intentar, no hay otro camino para salir de esta pobreza”, le dijo Chávez a su mujer afuera de la casa para que los niños no escucharan.
“Pero no hagas bulla, no le digas a nadie, si me deportan no sabrán que fracasé y sufrí”, le aconsejó.
Chávez, entonces con 32 años, dejó la familia y sus amistades de El Cedral, aldea escondida en las montañas de Las Vegas, Santa Bárbara, a una altura de 1,600 metros sobre el nivel del mar, y comenzó el viaje hacia Houston, Texas.
| Damián Chávez cultiva café en la finca El Plátano, en El Cedral, Las Vegas, Santa Bárbara, y es comprado por Cat & Cloud de Santa Cruz, California.
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Durante cuatro años y medio trabajó en una compañía de Texas que lo enviaba a otros estados a instalar carpas y pisos de madera en campos de golf.
“Trabajé fuerte y el dinero que gané lo ahorré. Yo abandoné un tiempo a mi familia y dejé el país con esa idea, de ir a EUA para ganar dinero y regresar. Me fui como todos los hondureños, mojado y sufriendo en el camino, pero valió la pena”, recuerda.
| Es la primera vez que su nombe figura en una competencia internacional.
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En la mitad de esa parcela cultivó café de la variedad Parainema, resistente a la roya, y a los tres años comenzó a cosechar y a vender la pequeña producción al Beneficio San Vicente, de Peña Blanca.
El Beneficio San Vicente, propiedad de la familia Paz, detectó que los granos producidos por Chávez, por las cualidades organolépticas que ofrecen, pertenecen a la categoría de café especial y le propuso que aumentara la producción para buscarle un comprador en Estados Unidos.
| Su amigo Benjamín Paz estuvo entre los finalistas de los premios Sprudgie de 2018.
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La empresa tostadora Cat & Cloud, de Santa Cruz, California, la cual también posee cafeterías, compra toda la producción de Chávez, la comercializa en todos sus locales y, a la vez, les provee a otras cadenas de cafés.
En 2019, por medio del Beneficio San Vicente, exportó 35 quintales de café especial y este año planea aumentar el número de sacos “porque los compradores están satisfechos con la calidad de este café”.
Cosechar café especial y ser proveedor directo del comprador le permite a Chávez obtener un precio de L5,800 por quintal, superior en un 100% al que reciben los productores del grano convencional de otras regiones.
Con parte del dinero captado con las ventas (alrededor de L9,000) compró plástico, tubos pvc y madera y construyó (contiguo a su casa) una secadora solar adonde requinta los granos antes de enviarlos a Estados Unidos.
El año anterior, los dueños de Cat & Cloud visitaron a Chávez, conocieron la finca El Plátano, compartieron con la familia durante varios días, le regalaron una despulpadora y produjeron un vídeo y lo publicaron en su canal de YouTube.
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“Esto no lo esperaba. Benjamín Paz me llamó y me dio la sorpresa. Me siento muy alegre, es un reconocimiento por el sacrificio y el esfuerzo que hago, también es un reconocimiento para los pequeños productores de café de Honduras”, dice.
En la edición 2019 de los Sprud gie Awards participan cerca de 100 finalistas de diferentes países en 12 categorías para premiar al mejor tostador, productor, nuevo producto, el mejor vídeo de café, hasta la mejor cuenta de Instagram o Twitter sobre el tema.
En la categoría de Productor de café distinguido, Chávez compite con caficultores de México, Colombia, Etiopía, Ecuador, Burundi y también con otro hondureño, don Fabio Caballero, uno de los grandes de la caficultura catracha.
“Este es un reconocimiento para los pequeños productores, como Damián. Enaltece el valor del productor y esto tiene mucho impacto. Ahora, los productores de café de Honduras con considerados de los mejores del mundo”, dice Benjamín Paz, productor, catador, jefe de comercialización y calidad del Beneficio San Vicente.
Paz, finalista en 2018 de los Sprudgie, está convencido que Chávez “tiene méritos” para obtener el primer lugar: no solo produce un café especial de excelencia, sino que es un ejemplo de perseverancia y motivación de los hondureños que buscan mejorar las condiciones de vida.
Dónde votar
Los organizadores han habilitado en su sitio web ( https://sprudge.com/vote) una sección para que todas las personas impregnadas por la cultura del café, entre ellos los hondureños, voten por el finalista que más les simpatice.| |
Esta pequeña aldea alberga productores que le proveen café especial a importantes compañías de Estados Unidos, como Blue Bottle Coffee, Verve Coffee Roasters, Saint Frank Coffee, Ritual Coffee Roasters, Metric Coffee y Collaborative Coffee Source. “Estoy alegre porque mi nombre es mencionado en Estados Unidos por mi café. Le doy gracias a Dios por darme la fortaleza para seguir trabajando en la finca que es un patrimonio familiar, donde todos trabajamos”, dice Chávez.
Fabio Caballero, uno de los caficultores más famosos, también está entre los finalistas SAN PEDRO SULA. Fabio Caballero, uno de los productores de café más reconocidos dentro y fuera de Honduras, se siente nuevamente orgulloso porque su nombre aparece entre los finalistas de los Sprudgie Awards.
Esta no es la primera vez que el nombre de este hondureño de carácter afable, de 75 años, figura entre los mejores por el café que cosecha en su finca en las montañas de la aldea Mogola, Marcala, La Paz. “Me siento muy bien, muy alegre. Cuando uno tiene 75 años, con una nominación, uno se siente alegre y agradecido con Dios. La verdad es un gran honor estar nominado porque hay muchos productores en el mundo, solo en Honduras hay 120,000”, dijo. Entre los miembros de la familia de Caballero, gracias a la calidad de café especial que producen, corre la buena suerte. En 2016, con un puntaje de 91.70, su hija Marysabel Caballero García obtuvo el primer lugar en Taza de Excelencia. En 2011, en la primera Taza de Excelencia, Caballero se llevó el cuarto lugar.“Tenemos un renombre nacional e internacionalmente. La gente nos tiene aprecio, pero siempre buscamos la humildad, siempre enseñamos a los demás qué hacemos en la finca para que también puedan triunfar”, dice. Para Caballero sería un “bonito regalo” para su madre María Eloísa Martínez si él gana el premio porque ella cumplió 100 años el sábado 21 de diciembre.
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