“Dreamers” esperan con incertidumbre que Corte decida su destino

El Daca sigue vigente gracias a una decisión que fue recurrida ante varios tribunales.

Desde noviembre de 2018, los soñadores han realizado manifestaciones. Imagen de archivo.
Desde noviembre de 2018, los soñadores han realizado manifestaciones. Imagen de archivo.

WASHINGTON.

Angélica Villalobos contiene el aliento esperando el proceso en la Corte Suprema de Estados Unidos que determinará el destino de los más de 600,000 dreamers, un caso que analiza la legalidad de la decisión del presidente Donald Trump de terminar con este programa que los protege de la deportación.

Los dreamers (soñadores) son los jóvenes cuyos padres los llevaron a Estados Unidos siendo niños y que están en un limbo jurídico desde que Trump -que llegó al poder con un discurso antiinmigración- eliminó en 2017 el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Daca) que les permite trabajar, estudiar y conducir. Mañana martes, la Corte Suprema entra en el debate.

Cuando en 2012, Barack Obama creó un plan para los dreamers , Angélica, que llegó a Estados Unidos desde México cuando tenía 11 años, sintió un gran alivio, pero ahora vive en la incertidumbre.

Según los datos del Servicio de Ciudadanía y de Inmigración hay registrados 660,880 beneficiarios de este programa, de los cuales 529,760 llegaron desde México, pero también hay jóvenes arribados de Honduras (el 2.3%, o sea más de 15,000), El Salvador, Guatemala, Perú, Corea del Sur y Brasil.

Los padres de Angélica le dijeron que era indocumentada cuando cumplió 18 años y quería sacar su licencia de conducir.

“A pesar de que me lo dijeron, no comprendí cabalmente lo que significaba”, contó, hasta que un día no pudo retirar una receta de la farmacia para su hija.

Para conseguir los más de 1,000 dólares necesarios para obtener su estatuto Daca, Angélica, que ahora tiene 34 años, vendió su auto. Un permiso como el suyo debe ser renovado cada dos años y estaba pensado como un arreglo temporal para darle tiempo al Congreso a legislar.

Pero los legisladores nunca llegaron a un acuerdo y en 2017 Trump canceló el programa, una decisión que fue recurrida ante varios tribunales en Estados Unidos, por lo que Daca sigue vigente.

La última palabra la tendrá la Corte Suprema, que en junio aceptó pronunciarse sobre la forma del caso y donde el martes se expondrán los argumentos orales. De los nueve miembros del tribunal, cinco son jueces conservadores. La decisión de la Corte no se conocerá antes de 2020, en plena campaña electoral. Si la Corte le da la razón a Trump, los dreamers no van a ser expulsados automáticamente, pero se convertirán en indocumentados, con todo lo que esto implica.