Nueva York, EEUU.
El presidente Donald Trump se retractó ayer de sus afirmaciones de que soldados estadounidenses debían disparar a migrantes en la frontera con México si estos les arrojaban piedras en su intento de ingresar a Estados Unidos.
“No dije disparar”, refirió. “No tendrán que disparar. Lo que no quiero es que esta gente tire piedras”.
Trump dijo que los migrantes que tiren piedras o que soliciten el estatus de refugiado en la frontera sur “serán detenidos por mucho tiempo”.
Tras un discurso el jueves sobre su lucha contra la inmigración ilegal, Trump fue consultado sobre cómo reaccionarían los miles de soldados que ordenó desplegar en la frontera sur si los migrantes les arrojaran piedras.
El mandatario respondió que lanzar piedras sería visto como una amenaza letal.
“No vamos a soportar eso. Si ellos quieren tirar piedras a nuestros militares, nuestros militares van a responder”, dijo, afirmando que una piedra debe ser considerada como “un rifle”.
LEA: Militares de EEUU cercan su frontera con alambre de púas
Tensión en frontera.
Los militares desplegados en varias ciudades fronterizas con México trabajaban ayer instalando serpentina en uno de los márgenes del río Bravo, en la ciudad de Hidalgo, Texas, adonde ya instalaron sus campamentos.
Según medios mexicanos, las maniobras causaron sorpresa.
El diario El Universal informó que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza informó que el gobierno de Estados Unidos iniciaría los ejercicios de cierre de fronteras.
Según ciudadanos que buscaron cruzar por el puente Reynosa-Pharr se cerraron tres de los cuatro carriles.
El general Terrence O’Shaughnessy, jefe del Comando Norte, informó que los soldados estarían allí para “reforzar” los pasos fronterizos y las zonas circundantes, incluyendo la construcción de barreras temporales.
Ya se desplegaron rollos de alambre de púas por 35 kilómetros de la frontera y el Pentágono podría seguir desplegándolos por otros 240 kilómetros más, agregó.
El Pentágono también envía miembros de la policía militar y tres compañías de helicópteros equipados con sensores de alta tecnología y capacidades de visión nocturna.
El expresidente Barack Obama denunció como un “truco político” el plan de Trump de enviar a miles de soldados a la frontera. Dijo que el despliegue estaba sirviendo para “enfadar y desmayar a la gente”, y agregó: “Simplemente hay una constante intimidación para distraer la atención”.