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“No me imaginé ni soñé ser la directora de Medicina Forense”

Una enfermedad que sufrió su padre la llevó a decidir estudiar Medicina

 La creación del postgrado de Medicina Forense es su mayor logro
La creación del postgrado de Medicina Forense es su mayor logro

Redacción.

Semma Julissa Villanueva Barahona asegura que se convirtió en patóloga por vocación y que jamás imaginó que llegaría a ser la directora del Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Honduras. Tras 17 años trabajando en esa institución, asegura que visiona el crecimiento de esa dependencia porque es de las personas que creen, que una justicia tardía, no es justicia.

¿Quién es Semma Julissa Villanueva Barahona?

Nací en Tegucigalpa un 12 de mayo. Mi madre dice que nací un Día de la Madre, que también es el Día de la Enfermera. Mis padres son Eduardo Villanueva e Isabel Barahona. Tengo dos hermanos, uno mayor y una hermana menor. Yo soy la de en medio. Tuve dos hijas; una de ellas falleció y solo tengo la mayor, que tiene 23 años. Actualmente estoy soltera.

¿Qué la motivó a estudiar Medicina?

La carrera de Medicina surge cuando mi padre se enferma y le da tétano. No sabíamos qué ocurría con él. Sufrimos porque necesitábamos ingresarlo a una Unidad de Cuidados Intensivos por la gravedad que presentaba, pero no teníamos dinero suficiente como para decir que lo ingresaríamos a un hospital privado. Fue entonces cuando el médico le dijo a mi madre que las posibilidades de vida eran entre el uno y dos por ciento, porque el foco de entrada de la enfermedad era en la cabeza y él no se había vacunado. Al final varios médicos se reunieron para analizar el caso, hicieron el diagnóstico porque mi padre se estaba muriendo. La impresión que tuve al ver a tanto médico con sus batas blancas, ver a la doctora Elsa Palau dedicada en el caso, me hizo motivarme. Con la ayuda de varios médicos se logró que mi padre tuviera un cupo en el Hospital Escuela y después de un mes se recuperó y eso me hizo decidir que debía ser doctora.

¿Por qué decide especializarse en el área forense?

En la facultad de Medicina me dieron oportunidades para participar como apoyo o instructora con docentes en diversas áreas. Y me eligieron para ser ayudante de la cátedra de Histología. Fue la doctora Alicia Rivera que me eligió como su instructora. La Universidad, además, me contrató como instructora en el área de anatomía microscópica, para estudiar los tejidos del cuerpo. Por ese trabajo me daban una bequita de 250 lempiras, para mí era un montón de dinero. Y eso marcó mi vida, porque fue la base para que me consolidara como docente. Son 25 años de docencia. Luego opté por la patología, yo miraba que había escasez de patólogos y decidí estudiar eso. Me decían estás loca, cómo vas a estudiar eso y yo les decía es que no hay, no hay profesionales en Honduras. Al final estudié por cuatro años la especialidad. La patología forense es mi vocación. Mi docente Claudina Ferrera me inspiró y me indujo en esa rama. Al final me gradué y tenía tres oportunidades de empleo. Eran varias ofertas de trabajo, pero yo quería una oportunidad en Medicina Forense. Me pasé dos semanas tocando las puertas, pero no me hicieron caso. Me decían mañana, pero la oportunidad no llegaba. Fue hasta que llegó el Fiscal Roy Medina y me abrió las puertas. Me sentí realizada, soñaba con un día hacer cambios y marcar la diferencia y, mire, Dios me ha dado la oportunidad de estar aquí, en lo que me gusta.

¿ Pensó convertirse en directora de Medicina Forense?

No. Yo entré por vocación, por interés personal. Era patóloga general con poco conocimiento en el área forense, mi especialidad es el muerto natural. Fue cuando tenía 17 años de trabajar aquí, que me entró el deseo de apoyar. No fue fácil, porque es la primera vez que una dirección de Medicina Forense es dirigida por una patóloga y eso significaba que a los pocos forenses les quitara un puesto, por cierto muy apetecido. No me imaginé, ni soñé, ni creí que iba a ser directora. Yo solo trabajaba mis casos como patóloga y me iba después de mis seis horas de jornada. Sin embargo, cuando intervinieron el Ministerio Público, esa intervención generó cambios. La Junta Interventora era temida por todos, decían que si no había resultados se acababa el Ministerio Público al igual que Medicina Forense. Yo estaba bien en mi trabajo docente y en el privado. Pero un día me llamó la Junta Interventora, no fui a la primera cita que era a las 9 am, y como no fui, me llamó Miriam Guzmán. Algunos dicen que ella es mi madrina, pero yo no la conocía. Y me dijo muy enérgica: “Doctora y usted cree que la voy a estar esperando”. Yo decía ese paquete no lo agarro, pero después sentí que era el momento de dar un aporte y asumí el reto. Les dije cuál era mi visión de los servicios forenses, les hice planteamientos para mejorar. Y me dijeron que me quedaba en el puesto. Habían varias prioridades, pero mi primera meta fue incrementar los especialistas. Y se priorizó el postgrado en Medicina Forense, pensando en el relevo generacional.

¿Qué problemas ha enfrentado?

Retomar este edificio que estaba abandonado, tenía dos años de construido y nosotros estábamos pagando 500 mil lempiras en alquiler. No habían muebles, electricidad, teléfono ni agua, pero así nos pasamos. Hice un plan y fuimos mejorando. En Medicina Forense hay mucha gente desviada positiva, esto es gente que a pesar de las carencias, sigue trabajando. Solo ocupan un líder y ellos siguen. En cinco años puedo decirle que me siento orgullosa de todas las transformaciones que hemos hecho, inclusive feliz del relevo generacional, de los forenses que estamos formando en un postgrado aceptado por la Universidad. Ese fue mi proyecto que planteé a la doctora Palau y al doctor Marco Tulio Medina. Mi visión era que la facultad de Medicina debía proyectarse para formar a los investigadores del crimen. Presenté el proyecto y me pidieron un montón de requisitos, pero no me rendí, los entregué. Me pidieron un convenio general de apoyo de la Universidad y Fiscalía. Eso permitió que se abriera el espacio y la exrectora apoyó porque era de las convencidas que había que tener mejor investigación en el país.

¿Qué es lo que más la ha impactado en su trabajo?

Ver cómo ha evolucionado el crimen, la cantidad de muertes en menores, eso no lo tolero. La muerte de menores es algo que me impacta, hay de casos a casos y pocos resueltos. Eso me da impotencia. La muerte de mujeres también impacta y estamos viendo un problema en el núcleo de la familia hondureña.