Más de 50 cortes del servicio al día ejecuta el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillado, Sanaa, a usuarios en El Progreso y alrededores con el fin de recuperar una mora que se aproxima a los 10 millones de lempiras.
La labor la ejecutan cuatro cuadrillas. En primera instancia estos empleados visitan al cliente moroso para darle facilidades de pago, los que rehusan cumplir con ese deber se les suspende el suministro, que es reconectado mediante un pago de 500 lempiras y la mensualidad atrasada. La estatal ofrece el servicio a más de 10 mil abonados en barrios y colonias de la ciudad; otros sectores tienen sus propios sistemas administrados por juntas de agua bajo la asistencia técnica de esta empresa.
El gerente noroccidental del Sanaa con oficinas en la Perla del Ulúa, Osman Paredes, dijo que la situación de la institución es delicada, pues las recaudaciones no ajustan ni para pagar el salario de los empleados.
“Estamos operando en rojo, es urgente recuperar esos recursos”, aseveró.
Otro problema que agobia al Sanaa es la reducción del líquido en las fuentes naturales como el río Pelo, donde se encuentra la represa El Santo, máximo generador del líquido que luego de un tratamiento es enviada a los hogares de los progreseños; eso obliga a poner a trabajar las bombas succionadoras que funcionan con energía eléctrica.
Crisis
Paredes dijo que está consciente que la crisis económica afecta a los ciudadanos, pero que es necesario que se cumpla con el pago de los servicios básicos y en este caso con el agua, ya que esos recursos sirven para la ejecución de nuevos proyectos que urgen en otras comunidades donde sus habitantes no cuentan con un sistema potable.
“Las entidades del Gobierno nos deben más de cinco millones de lempiras, la población en general se aproxima a otros cinco millones. No podemos seguir operando así, nos estamos asfixiando, ya no podemos continuar buscando préstamos para salir con los compromisos salariales”.
El funcionario expresó que los cortes continuarán hasta recuperar la mora; por lo que hizo un llamado a los usuarios para que no permitan que se llegue a ese extremo y no tengan que pagar recargos y reconexión.
Agregó que antes de ejecutar esa acción se agotan todas las instancias, desde una visita a domicilio como el ofrecimiento de un plan de pago para mayor facilidad de los clientes.
Varias de estas personas han aprovechado esa oportunidad, otros han alegado no poder en estos momentos. “Sin dinero estamos atados de manos para desarrollar proyectos”, dijo.
Deforestación
Las quemas y tala en la parte alta de la montaña Mico Quemado son otros problemas que agrava la crisis del Sanaa, pues los riachuelos que nacen en este lugar se están secando y no reciben el suficiente volumen del líquido para tratar en la obsoleta planta de tratamiento.
“Hemos tratado de hacer conciencia en la población sobre la necesidad de proteger la reserva; lamentablemente el daño continúa por la falta de voluntad de las autoridades del municipio en aplicar la ley”, expreso Carlos Escobar, presidente de la fundación protectora de Mico Quemado, Fundemique.