Con la irrupción de la menopausia, la mujer experimenta síntomas que pueden llegar a agitarla, pero que si es bien llevada, puede dar paso a una vida tranquila y saludable mientras transita a la vejez.
Fidel Omar García, ginecólogo oncólogo, menciona que la menopausia es la fecha exacta de su última menstruación y debe transcurrir un año entero sin que la mujer la tenga para determinar que ha terminado su vida fértil.
”En realidad lo que ellas sienten o perciben en cuanto a síntomas se llama climaterio o síndrome climatérico, ése vendría a ser el nombre correcto”, especifica.Generalmente esta sintomatología se presenta entre los 45 y 52 años, teniendo en promedio la mujer mexicana su última menstruación a los 51 años, dice el especialista.
Los síntomas son variados, pero pueden durar hasta 10 años: puede empezar con bochornos a los 43, tener su última menstruación a los 49 y los síntomas durar hasta los 53 años.
”Se llega a este punto cuando los ovarios empiezan a perder sus reservas de folículos con los que nacieron, que con el paso de los años se les han ido acabando gracias a los ciclos menstruales”.
”Esto provoca que la mujer empiece a experimentar una caída en la producción de estrógenos y progesterona, lo que a su vez suscita alteraciones en su organismo”, explica el experto.
Varios órganos necesitan estrógenos para funcionar correctamente: en el sistema genital son los labios mayores y menores de la vulva, la vagina, la matriz, las trompas de falopio y la uretra.
”No existe la lubricación necesaria para tener una buena relación sexual, por lo que empiezan a tener incomodidades debido a la resequedad”, afirma el ginecólogo oncólogo.
Los senos poseen receptores dentro la mama que captan el estrógeno y hacen que se mantengan tersos y resistentes a través de un ligamento llamado ligamento de Cooper.
”Este ligamento los mantiene duros y en una posición rígida. Pero conforme se acaban los estrógenos van perdiendo esa resistencia y van cayendo los senos”, sostiene.
La disminución hormonal durante el climaterio también provoca la aparición de quistes mamarios que deben ser punzados por el ginecólogo para drenarlos.Además la piel se resiente.
En ella se encuentra una capa de tejido subdérmico que se nutre de estrógenos que hacen que la piel de una mujer se vea lisa y tersa. Al disminuir la hormona, ésta se reseca.También experimenta síntomas vasomotores relacionados con el sistema cardiovascular: bajas de presión y calor y ascendente de las piernas hacia arriba (bochornos), que le provocan insomnio.
”Empiezan a tener alteraciones de su ciclo del sueño y no duermen, se desvelan y se deprimen por todos los cambios que están experimentando”, menciona García.
En muchas ocasiones la relación con la pareja y los hijos se ve afectada por una volubilidad emocional: se enojan con ellos, se sienten incomprendidas y terminan por aislarse.

Problemas a largo plazo
Es común que al comenzar a sentir todos los síntomas, la mujer acuda con su ginecólogo para contrarrestar esta sintomatología. Para ello, el ginecólogo oncólogo Fidel Omar García recomienda suministrarles estrógenos.
”Cuando vienen a los 44 años con un bochorno les damos estrógenos a dosis bajas derivados de la soja y fitoestrógenos. La mujer normalmente mejora esos síntomas iniciales. Pero cuando tiene síntomas muy notorios, tanto psicológicos, como insomnio, como del sistema urogenital, como resequedad vaginal, les damos dosis de estrógenos naturales de origen equino”, afirma.
Si la mujer todavía cuenta con su matriz se le recetan estrógenos junto con progesterona, pero si ya se la retiraron solamente recibe estrógeno puro.
”Tiene mucho que ver si tuvo hijos. Se considera que la mujer que no los tuvo va a tener su menopausia antes por una razón muy lógica: porque siempre ha estado menstruando.
”Esto hace que su reserva se gaste antes que la mujer que descansó durante nueve meses, en tres, cuatro o más embarazos”, destaca el ginecólogo oncólogo.
El vivir sin estrógenos conlleva otro tipo de problemáticas que con el tiempo en la mujer pueden tener consecuencias mucho más significativas, afirma el ginecólogo oncólogo.
”El estrógeno es un factor protector contra varias patologías. Hace que las arterias y venas sean mucho más elásticas y esto hace que tengan poca capacidad de hacerse resistentes o rígidos como las del varón.
”Por esto, las mujeres tienen menos ateroesclerosis e hipertensión arterial, pero cuando pierden el estrógeno prácticamente se igualan en el riesgo de tener ese tipo de enfermedades cardiológicas”, enfatiza.También presentan várices y osteoporosis, debido a la pérdida de absorción de calcio, así como atrofia urogenital, que puede manifestarse en una incontinencia urinaria.
La baja de estrógenos también da pie a que desarrollen enfermedades malignas, como el cáncer de endometrio, matriz o mama, añade el especialista. Si pasa más de un año desde su último sangrado y vuelve a tener uno, se considera que se trata de un sangrado postmenopáusico que se relaciona hasta en un 70 por ciento con cáncer de endometrio.
A la larga los estrógenos son sólo una medida temporal para que el cuerpo se adapte a no tenerlos, pero García reporta que muchas mujeres arriba de 65 años insisten en seguirlos tomando.
”No deben usarlos más de cinco años después de la menopausia porque empieza a haber riesgos, pero muchos no lo hacen por la sensación de bienestar que les proporciona.
”Estadísticamente se ha visto que empiezan los riesgos de enfermedades malignas de la matriz, mamá, así como problemas cardíacos, infartos, insuficiencia venosa y várices”, expone.
El ginecólogo obstetra recomienda que a partir de los 40 años la mujer comience a practicar regularmente una densitometría ósea, un papanicolau, mamografía, un perfil de lípidos y electrocardiograma.
Guía Médica

Aparece debilidad ósea
Un rasgo de la osteoporosis es que es una enfermedad silenciosa: la persona sólo se entera que la tiene hasta que sufre una caída o hace un movimiento brusco y se fractura.
Este mal, como su nombre lo indica, significa hueso poroso. Se va perdiendo masa ósea, por lo que los huesos se vuelven delgados y frágiles, y muy susceptibles a accidentes.
Pedro Alberto García, endocrinólogo y jefe del Centro de Osteoporosis del Hospital Universitario, comenta que una de cada cinco mujeres puede llegar a padecer osteoporosis .
”La probabilidad de que una mujer sufra una fractura por esta enfermedad después de los 50 años es de un 39 por ciento, es decir, casi una de cada dos”, especifica el especialista. Existen varias causas que aceleran esta pérdida de calcio.
Algunas no son modificables, como las hormonales y genéticas, pero hay otras que sí pueden evitarse”. La falta de consumo de calcio provoca que el cuerpo tome los huesos como un reservorio, lo que debilita el esqueleto.
También el sedentarismo, porque el ejercicio recalcifica al hueso, fumar y tomar mucho café y refrescos”. García agrega que durante la tercera década de la vida ocurre el pico máximo de masa ósea, que es la cantidad máxima de calcio que alcanza el esqueleto.
”Esto es diferente en el hombre y la mujer: por cuestiones hormonales, la testosterona es un poco más anabólica o estimulante con el calcio que los estrógenos, por lo que ellos tienden a almacenar más.”
Cuando se entra a la fase de meseta o mantenimiento de los huesos, entre los 25 y 45 años, es común que la mujer se embarace y se descalcifique porque su bebé obtiene calcio de su esqueleto y luego por la lactancia”, explica.
No hay síntomas, pero la mujer lo nota cuando empieza a perder estatura y aparece una joroba. También sufre microfracturas en las vértebras que pasan inadvertidas. La osteoporosis es la principal causa de fracturas de huesos de la muñeca, columna y cadera en mujeres después de la menopausia que ocurre a finales de los 40 años y principios de los 50.
Es por ello que el endocrinólogo recomienda que aunque la mujer no experimente ningún síntoma, acuda a practicarse una densitometría ósea a partir de los 45 años, en especial si personas en su familia la padecieron.
”La ventaja que tiene la densitometría es que es muy inocua: no duele, no necesita hacerse en ayunas y la mujer no necesita protección radiológica, es muy fácil someterse a una”. dados.
El médico expresa que de acuerdo a los resultados, se recetan hormonas y otros medicamentos que se pueden administrar en diferentes intervalos de tiempo: desde una cápsula diaria, hasta de una manera anual.
”No tiene cura, pero nunca es tarde para empezar a cuidar el esqueleto; Existe una sensación de fatalidad en adultos mayores de que es inevitable la pérdida de hueso, pero existen medicamentos que revierten esta pérdida.
”Y algo muy importante es que hay que evitar la primera fractura, porque al haber sufrido una, la posibilidad es muy alta de que tengan otras, y con medicamentos las evitan completamente”, asegura el endocrinólogo.