Volver a la escuela después de las vacaciones es un momento emocionante, pero a muchos niños les puede causar estrés y ansiedad, incluso, niños que suelen ser fáciles de llevar pueden experimentar nervios, y los que tienen algo de ansiedad pueden estar más inquietos.
Los padres también sienten esa incomodidad, ya que dejar a un niño llorando en la puerta del salón de clases es un momento muy difícil.Sseñales de estrés o ansiedad.
El psicólogo estadounidense CJ Powers, director de Formación en Psicología en el Huntsman Mental Health Institute, advierte que “los grandes cambios en el comportamiento de su hijo son una clara señal de que tiene problemas o necesita ayuda”.
Las señales incluyen:
Falta de atención, alejamiento de los amigos, la familia y las actividades, estar más lloroso o menos alegre de lo habitual, dificultad para dormir (o dormir demasiado), pérdida de apetito (o comer en exceso) y aumento de la irritabilidad.
Síntomas físicos: Preste atención a su hijo si presenta respiración acelerada, dolores de estómago, sensación de mucho calor, músculos tensos, diarrea o necesidad de ir al baño más de lo habitual.
“Con la vuelta a las aulas, estos sentimientos de ansiedad o depresión pueden ser temporales. Es importante mantener una conversación abierta y continua con su hijo o hija, hacerles preguntas para saber cómo se sienten y ver si es necesario buscar ayuda o apoyo adicional”, dice Powers.
¿Qué hacer?
El experto recomienda hacer preguntas abiertas en lugar de preguntas de tipo “sí/no” para hacer que su hijo o hija hable. Sugiere que lo más importante es centrar las preguntas en cómo se sienten los niños.
Aquí tiene algunas preguntas directas y abiertas que puede hacerles a sus hijos si siente que les está pasando algo.Evite la pregunta “¿estás preocupado?”. En su lugar pregunte: “¿Cómo te sientes con respecto al comienzo de la escuela”.
Pasos a seguir.
1.- Empiece por escuchar y hacer preguntas que le ayuden a entender (¡sin intentar arreglarlo!).
2.- Reconozca que las preocupaciones son reales y significativas para sus hijos.
3.- Intente comprender. Ofrecer tranquilidad parece que podría ser útil, pero se corre el riesgo de dar la impresión de invalidar y podría hacer que su hijo o hija se quede en silencio. Lo más seguro es empezar por tratar de comprender y validar.
4.- Piensen juntos en formas de reducir su ansiedad. Pregúnteles cómo puede ayudarles y qué podrían hacer.
5.- Pida permiso. Si cree que tiene un consejo que puede ser útil, pida permiso primero. “Tengo una idea que podría ayudar. ¿Está bien si lo puedo compartir contigo?”. Si su hijo o hija dice que sí, ¡compártalo! Si dice que no, respete sus deseos y quédese callado.