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Ya lo pasado, ¿pasado?

  • Actualizado: 09 octubre 2008 /

Señalan expertos que los tragos amargos pueden superarse en el momento en que se enfrentan

    Es como si cargaras todos los días del año con varias lozas de concreto en tu espalda, sin posibilidad de quitártelas de encima.

    Una mala experiencia con un ser querido, una traición, una situación complicada en la familia, el estrés continuo del trabajo o simplemente una relación fallida son las principales cargas que las personas pueden llevar a cuestas durante su vida, y causar estragos en la salud mental, espiritual y física.

    La psicóloga Lucía Covarrubias señala que borrar los sentimientos negativos que ya pasaron no es sencillo para ninguna persona, aún y cuando algunas aseguren que sí lograron superar esas pruebas.

    “Muchas personas se engañan a sí mismas diciendo que tal o cual situación desagradable ya pasó y quedó atrás. La verdad es que en el fondo siempre estará ahí y la manifestará cuando menos lo piense, a veces, inconscientemente”.

    “Esto hasta que lo acepte y enfrente”.El evitar ir a ciertas reuniones, ponerse como “grinch” en las fiestas decembrinas y no celebrar un cumpleaños son algunas de las manifestaciones de esas grandes pruebas del pasado que siguen esperando su turno para superarse.

    “Es muy común que los que ahora somo adultos, de niños tuvimos carencias.Eso en el fondo es una mala experiencia que nos amarga”, asegura la especialista.“Por más que tratamos de ser felices y disfrutar no podemos porque traemos a colación lo de años atrás”.

    ¿ADIÓS AL PASADO?

    Gabriela González, psicoterapeuta, explica que el pasado permite que exista el presente y el futuro, sin embargo, si éste hace sufrir es mejor tratar en lo posible de decirle adiós.

    “No es darle ‘delete’ y ya, dejar atrás las cosas malas es un proceso largo y en ocasiones doloroso”, señala.

    “Hay que enfrentar a las personas que nos lastimaron y perdonarlas.

    “Sin embargo, nunca hay que olvidar que una mala experiencia debe hacernos más fuertes”.

    Las especialistas coinciden en que muchas personas viven en una depresión constante, que llegan a somatizar, debido a que no pueden disfrutar la vida.

    “He llegado a tener pacientes que, además de la consulta psicológica, van a ver a tres médicos más porque sienten que están enfermos de todo, pero no les encuentran nada”, dice González.

    “La verdad es que traen a cuestas un problema de años atrás que no los deja, entonces es el momento de trabajar en él hasta que se supere lo más posible”.

    Covarrubias indica que en la mayoría de las ocasiones las situaciones del pasado no se borran, pero sí se puede aprender a vivir con ellas.

    “Me dejó el novio porque soy muy celosa, hay que bajarle al nivel de celos; no tengo deseos de estar con mis padres porque me trataron mal de niña, los perdono porque no sé cuánto tiempo estarán conmigo”.
    González destaca que es muy recomendable pedir ayuda para superar los tragos amargos de la vida. “No es propiamente ir con un psicólogo.Si se siente bien al ir con un sacerdote, adelante; si la mejor amiga es la opción, está muy bien; lo único es tener a alguien con quien hablar y expresar lo que nos hace estar mal”.