Espectáculos
Con el mismo camino que antes recorrieron Russell Crowe, Hugh Jackman o Nicole Kidman, otro australiano como Sam Worthington abre ahora las puertas de Hollywood para tratar de convertirse en la nueva estrella del cine de superacción.
Ya había aparecido, como el nuevo “Terminator”, compartiendo cartel con alguien como Christian Bale (mucho más famoso gracias a la serie de películas “Batman”). Y en el mismo año, con otra superproducción de efectos especiales, Sam Worthington vuelve a ser noticia como el protagonista absoluto de la nueva película de James Cameron, “Avatar”.
¿Estás preparado para el título de superestrella de Hollywood?
Es una pregunta bastante extraña. Todo lo que puedo hacer es trabajar. Cualquier actor sería un idiota si dice que no quiere exponerse públicamente o no pretende que la gente lo reconozca porque hacemos cine para entretener a la gente y es genial cuando se acercan y te dicen que hiciste un buen trabajo, así como cuando alguien también te grita que deberías mejorar. Pero en lo que respecta a mí, quiero ir paso a paso, ya veré lo que pasa.
¿Existe algún secreto “australiano” para triunfar en Hollywood como Hugh Jackman, Russell Crowe o Nicole Kidman?
El secreto está en la distancia: se necesitan 13 horas de vuelo para ir de Australia a Estados Unidos. Y después de semejante viaje, nadie quiere perder el tiempo. Menos vamos a perder el tiempo de los productores. Venimos de un lugar donde los actores tienen un trabajo muy especial. En Australia hay que hacer televisión, cine, radio, teatro. Hay que aceptar cualquier trabajo para pagar las cuentas y por eso la ética profesional es tan importante. Y venimos a Estados Unidos para hacer cine con una pasión y un entusiasmo que contagian. Buscamos siempre la creatividad, nos gusta contar buenas historias.
¿Entre los australianos se ayudan? ¿Conoces bien a Hugh Jackman y Russell Crowe? ¿Son amigos?
Los conozco. No puedo decir que seamos buenos amigos, pero igual tuve un par de consejos de Russell. Tomé una cerveza con él, vimos juntos un partido de fútbol. No lo veo todos los días, obviamente, pero también conocí a Hugh (Jackman). Y para serte honesto, con ellos soy mucho más un admirador de sus trabajos, un verdadero fan.
¿Y ellos no te toman como la nueva competencia?
A lo mejor lo piensan, pero en lo que a mí respecta, yo soy un gran admirador y aprendo muchísimo de ellos. Veo todas sus películas y leo todas sus entrevistas, hasta busco chismes de ellos en las revistas, para ver si puedo sacar algo bueno. Así es como entro en ese enorme rompecabezas, para mostrar lo que yo también puedo ofrecer.
¿Cómo reaccionaste cuando viste por primera vez tu foto en un póster gigante de cine?
Cuando vi mi foto a la par de Christian Bale en “Terminator Salvation”, me pareció que había hecho un buen trabajo porque obviamente si hubiera hecho algo malo, Warner Bros no hubiese puesto mi nombre allá arriba. Y me halaga porque Christian Bale hace tiempo que trabaja en Hollywood y yo también lo admiro. Son esas cosas las que me hacen pensar que voy por un buen camino, aunque también me divierto en el mismo viaje.
¿Hablas algo de español más allá de la famosa frase de Terminator “Hasta la vista baby”?
¿Si sé algo de español? No, solamente esa frase. Nada más.
¿Suena muy diferente con acento australiano?
Ni pienso intentar decirlo porque tampoco era el T-800, el Terminator de Schwarzenegger. No quiero tocar su territorio, me mataría (Ríe).
Con su particular acento, Samuel Worthington nació exactamente en Perth, al oeste de Australia, el 2 de agosto de 1976 (sí, ya cumplió los 33). A los 17 había dejado los estudios secundarios y por un tiempo se ganó la vida como obrero de construcción. Al principio ni siquiera tenía ambiciones de ser actor, pero para acompañar a un amigo, se inscribió en el Instituto de Arte Dramático NIDA, aunque a su amigo... lo rechazaron. Tomándose la profesión más en serio, se graduó a los 22 años y recibió las mejores críticas con su primer trabajo profesional en la producción de teatro “El beso de Judas”.
Después trabajó también en la tv australiana, antes de conseguir un papel en uno de los episodios de la serie norteamericana JAG. Claro que el cine de Australia le dio el mejor impulso cuando protagonizó la dramática película “Dirty deeds” con Toni Collette, además de la película “Somersault” que ganó 13 premios AFI (el Oscar australiano), incluyendo el reconocimiento como mejor actor, para Sam.
Decidido a triunfar en el resto del mundo, pasó incluso por unas pruebas de cástines para el nuevo personaje de James Bond, que terminó consiguiendo Daniel Craig. Pero finalmente logró su gran oportunidad en Hollywood cuando James Cameron lo contrató para la nueva superproducción de “Avatar”.
Sin ánimos de ofender, a mucha gente le sorprende que de pronto aparezca un completo desconocido en Hollywood, protagonizando nada menos que las dos superproducciones más importantes del año, como “Terminator Salvation” y “Avatar”. ¿Hay una explicación detrás de semejante reconocimiento tan repentino?
Yo venía trabajando en Australia, sin parar, desde hace 10 años, con toda clase de películas. Y mi idea era hacer todo lo que podía en mi país, antes de tocar un techo y moverme por otro lado. Y para ese entonces, tenía suficiente experiencia como para poder sentarme en una misma habitación con alguien como James Cameron, con suficiente confianza como para asegurarle que yo tenía algo bueno para ofrecerle, que no iba a perder el tiempo conmigo. Pero tampoco vas a construir un edificio gigante después de diseñar una casa porque todos se reirían, como tampoco vas a convertirte en un goleador de fútbol después del primer partido. Así no funciona el sistema. Hay que hacer lo mejor posible, aprendiendo desde abajo, para sentirte seguro cuando vayas a jugar entre los mejores.
¿Y cómo fueron esos pasos previos de aprendizaje?
Hace años que voy y vuelvo, desde Australia, para reunirme con productores y directores de cine, tratando que la gente del negocio conozca mi nombre y sepan lo que estoy haciendo. Y de repente, cuando me llamó James Cameron, se abrieron un montón de puertas, porque saben que él no llama a cualquiera cuando puede tener a Jake Gyllenhaal o Ben Affleck antes que a mí. Él había pasado seis meses peleando para que me dieran el rol de “Avatar”. Y el hecho de trabajar con él me dio una buena reputación porque estoy trabajando con una persona que tiene demasiada dedicación en el cine. Y por supuesto, eso ayuda.
¿La gran diferencia entre el rodaje de una película en Australia y una superproducción de Hollywood?
Para ser honesto, en mi caso no hay una gran diferencia entre una película de 200 millones de dólares y una producción australiana de cuatro millones. Claro, los estudios son más grandes, las explosiones también, pero mi trabajo es el mismo. La intención sigue siendo igual: ser diferente, comprometiéndote a la verdad de las circunstancias imaginarias y todavía sigue quedándote poco tiempo. El dinero no puede comprar algo así. El sol sigue poniéndose a la misma hora y hay que apurarse a las corridas, para terminarlo todo.
¿Y dónde vives ahora exactamente?
Yo vivo donde hay trabajo. No paré de trabajar desde que empecé con “Avatar” con apenas tres semanas de vacaciones. Soy un gitano, voy de lugar en lugar, donde esté el trabajo.
¿Todavía no compraste tu propia casa en las montañas de Hollywood?
No, no tengo nada, porque vendí todo lo que tenía antes del contrato con “Avatar”. Estaba en casa, en Australia y vi que nada de lo que tenía me definía para nada, así que vendí la grabadora de video, organicé un remate en casa y vendí algunas cosas a mis amigos, como un televisor por 10 dólares, cosas así.
¿Todo para venir a Hollywood?
Recién había cumplido 30 años y probablemente tuve una crisis. Miraba alrededor y veía que no era feliz. Quería borrar mi vida, quería recuperar el control. Estaba enfermo de la gente que me decía lo que tenía que hacer.
¿Lo primero que hiciste después de haber vendido todo fue mudarte a Hollywood?
Apenas vendí todo, me fui a la montaña, solo. Y en medio de semejante cambio, recibo la llamada de James Cameron “Quiero verte”. Bajé del avión y le dije a Jim: “No tengo nada, solamente dos valijas. Así que hoy voy a brindarte todo lo que pueda. Mejor dejemos de hablar y me pongo a actuar”. Eso fue todo. Tenía demasiado entusiasmo como para echarme. Yo insistía: “Ya estoy listo, empecemos a trabajar”. Lo gracioso es que también le dije que el guión era muy malo y cuando le pregunté quién lo había escrito me dijo: “Yo lo escribí”. Y le respondí “Entonces podríamos mejorarlo”. Así fue todo.
¿Recién después te eligieron para el rol del nuevo “Terminator”?
Sí, aquello fue mucho antes de “Terminator”. Yo hacía un año que estaba trabajando con “Avatar” cuando el director McG le dijo a James Cameron que me estaba considerando para el papel de “Terminator”. Y esta vez, Cameron no tenía nada que ver en esa película. Apenas si le dijo a McG “No arruines nada” y se reservó el derecho a criticar “Terminator” porque él había vendido los derechos por un dólar, a la ex esposa. Sólo quiso ver la película pagando la entrada. ¡Y yo crecí viendo esas películas!
¿Y hoy en día, qué estilo de películas te gusta ver personalmente?
Yo veo todo, desde una película francesa hasta una superproducción como “Wolverine” o “Gomorrah” o una comedia romántica como “How to lose a girl in ten days”. Veo de todo.
En total ya filmaste cuatro películas en Hollywood, incluyendo “Avatar’ y “Terminator Salvation”.
Y estoy empezando la quinta, ahora, no paro desde el 2006.
¿Y para cuándo las vacaciones?
Mi representante insiste que me tome un descanso, pero yo quiero una película más. Ya pasé bastante tiempo desempleado y sentado en un sillón. Además, me encanta el cine. Me gusta estar en ese mundo donde se conoce siempre gente nueva. Claro que puedo tomarme vacaciones, pero las vacaciones para mí también significan estar en un lugar diferente, conociendo gente nueva, teniendo experiencias grandiosas. Y si ese es mi trabajo... ¿por qué voy a dejar de hacerlo?
¿Alguna vez soñaste con el éxito que conseguiste?
En cualquier profesión, uno siempre sueña con trabajar con gente que te inspira. Si pateas una pelota en el jardín de tu casa, vas a soñar con llegar a la Copa Mundial. Si tocas en una banda de rock, te gustaría tocar en los estadios más grandes, llenos de gente. Y en mi profesión sería estúpido decir que no quería trabajar también con los más grandes.
¿Pero no se precisa cierto talento o suficiente confianza?
No, porque cuando lo vendí todo, yo no tenía confianza para nada. Pensaba: “Si no tengo nada, mejor lo vendo”. Y a los 30 años, con nada más que 4,000 dólares en el bolsillo, después de haber hecho diferentes películas a lo largo de 10 años, parecía fantástico, pero no sabía qué diablos podía hacer después. Eso es lo que me llevó a querer controlar mi vida. Cuando tuve la reunión con Jim (Cameron), no tenía nada que ver las campanas de la fama, ya no me importaba comprar una casa o tener un auto de lujo. Quería que mi sobrino se emocionara viéndome en una pantalla de cine. Y creí que tenía que deshacerme de todo para empezar de vuelta, como dijo Roger Kipling. “Empieza otra vez en tus comienzos y recién entonces serás un hombre”.
¿Imagino que no estaba de novio en aquel entonces?
No, en ese entonces no.
¿Y hoy?
Hoy sí.
¿También es australiana?
Sí, mi novia viaja siempre conmigo, viene al estudio de cine y mira el monitor y me aconseja diciendo que tengo que actuar mejor (Ríe).
¿Ella también es actriz?
No, no es conocida.
¿Y cómo sabe si actúas mal?
Es admiradora, yo no quiero que me aconsejen otros actores. ¿No preferirías el consejo de un fan? Después de todo, para ellos trabajo.
¿Y qué opinan los amigos australianos que te compraron tu televisor por 10 dólares?
Por el momento, mis amigos no paran de reír cuando ven mi cara por todos lados. Me llaman y me dicen “¡Hombre! Vamos a usar un póster tuyo como blanco, para tirar dardos”. Para el gran estreno de “Terminator” traje a seis familiares y 14 amigos. Sólo se puede tener un primer estreno en Hollywood, quise hacerlo bien a lo grande.
Hugh Jackman fue elegido en el primer puesto de los más sensuales de Hollywood. ¿Te imaginas en un ranking como ese?
¿Me viste como amanezco después de una borrachera? No creo que eso me ayude. Si alguna revista me pone en alguna de esas listas, van a terminar en bancarrota.
¿Realmente no lo crees posible?
En la pantalla uno se ve bien por tanto maquillaje, buena luz, un buen director y los mejores ángulos. Pero en la vida real, me veo mejor con una bolsa en mi cabeza.