El bebé empieza a conocerse a sí mismo a través de sus manos y pies. Son las partes de su cuerpo que más le llaman la atención y es lógico, porque al moverlas entran en su campo de visión y observa cómo funcionan. Pronto aprende a metérselas en la boca, ya que en estos momentos representa su principal órgano sensorial, lo que le produce placer, tranquilidad, entretenimiento, alivio del dolor de encías y también permite y controla la eliminación del sudor.
Un proceso sorprendente
Los primeros movimientos que el pequeño realiza con sus “nuevos” miembros son descontrolados e involuntarios, aunque enseguida descubre que tiene poder sobre ellos y que puede dirigirlos a su antojo; por esta razón, pone todo su empeño en aprender a manejarlos. El desarrollo del bebé, a esta edad, está dirigido a conseguir dos grandes logros: el empleo útil de las manos y el desplazamiento autónomo. A lo largo de este proceso, su hijo pasará por estas etapas:
Al nacer
Cierra la mano con una fuerza sorprendente en cuanto algo le roza la palma, es el llamado «reflejo de prensión palmar», que desaparece alrededor de los 3 ó 4 meses. Igualmente, si siente presión en la planta del pie, automáticamente flexiona los dedos; es el «reflejo de presión plantar», que dura hasta los 12 meses.
Tres meses
Abre las manos, las observa con curiosidad y luego las chupa. También se lleva los pies a la boca.
Cuatro meses
Se toma las manos y los pies e intenta agarrar cosas. Aunque aún no acierta al primer intento debido a su escasa coordinación óculo-manual.
Cinco meses
Sostiene cosas con las manos y las agita entusiasmado. Puede lanzar sus pies con fuerza hacia un objeto para actuar sobre él.
Mil cosas por descubrir
Para que su pequeño desarrolle correctamente sus habilidades de manos y pies, necesita ejercitar mucho sus movimientos. Con estas sugerencias usted lo animará a practicarlos:
- Ponga un móvil con figuras atractivas sobre su cuna. Al pequeño le llamará la atención y dirigirá sus manos y pies hacia éste. De esta forma, ejercitará la coordinación de sus movimientos y se iniciará en el aprendizaje de las distancias y trayectorias.
- Deje a su alcance juguetes de tamaño medio, que pueda sujetar y manejar con facilidad (no tan pequeños por el cuidado a que no se los trague).
- Béselo, acarícielo y hágale cosquillas en las manos y pies, al mismo tiempo que le menciona el nombre de estas partes del cuerpo. Así, usted lo ayudará ser más consciente de como es él.
- Cuelgue una mantita sonora a los pies de su cuna, para que la accione empujando y dando patadas.
- Practique con él juegos de manos como «palmas-palmaditas».
Aún no puede imitarla pero aumentará su curiosidad por sus manos y lo hará reír.
Tenga en cuenta que la predisposición de su pequeño a tomar todo lo que le llama la atención, por lo que es muy común que se dirija hacia sus broches y pendientes. Para evitar que se haga daño o se lo haga a usted y así prevenir la posibilidad de que se pierda o se rompa algo, quítese las joyas antes de jugar con él. De esta forma, descubrirá su cuerpo y todo lo que puede hacer con él sin peligro.
1
Deje que su bebé se manifieste y descubra su cuerpo de forma natural, ya que es parte del proceso de aprendizaje.
2
No intervenga en esto. Es como si usted le vendara los ojos cuando empieza a mirar las cosas.
3
Si insiste en quitarle la manita, obtendrá como resultado que el pequeño se ponga nervioso.