¡Qué aroma! y qué delicia poder saborear un buen café después de una larga jornada de trabajo y si se acompaña de una buena charla, mejor aún.
No hay nada que envidiar a otras ciudades del mundo donde el café y los té calientes son el ingrediente principal y por qué no decir lo más fashion del momento. Aunque no lo crea, ésta es una moda que ha perdurado desde tiempos remotos y nunca acaba de pasar. No siempre ha sido vista como tal y eso es lo que la hace más interesante.
Una buena conversación, un negocio importante, una cita de amor, una reunión de trabajo, se da muy frecuentemente con la compañía de una taza de un buen café. No hay un momento especial para saborearlo, ya sea por la mañana o por la tarde como postre, esta bebida caliente siempre cae bien.
Nuestra ciudad sigue cosechando acogedores cafés que se han convertido en el punto de reunión de jóvenes y adultos que buscan relajarse y saborear algo diferente acompañado de amigos. Porque eso sí, cada café tiene su especialidad y su propio aroma que se esconde en el secreto de las hierbas aromáticas y los misterios del té verde. En sus modalidades americano, expreso, capuccino y todas las nuevas fórmulas, siempre está presente en la vida del ser humano. Aunque hay algo que perdurará y es la clásica taza de café negro con una pizca de leche y una de canela.