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Su lenguaje crece con él

  • Actualizado: 14 mayo 2009 /

En unos años tu hijo pasará de balbucear a conversar. El dominio del lenguaje es su propio desarrollo y tú puedes ayudarle a conseguirlo

    Un día, alrededor del primer cumpleaños de tu bebé, le escucharás decir papá o mamá.¡Ya ha aprendido a hablar!. Pero este aprendizaje empezó mucho antes de su primera palabra, e irá evolucionando a medida que crezca.

    0-12 MESES: GESTOS Y PRIMEROS SONIDOS

    El orden en la evolución del desarrollo lingüístico (balbuceos, gestos, palabras y frases) es universal en todos los niños. Esto demuestra que hay una base biológica para el lenguaje, que el bebé viene al mundo dotado de un mecanismo que le permite aprender a hablar y que para conseguirlo sólo necesita estar con sus papás.

    Sin embargo, también es cierto que en el dominio del habla intervienen muchos factores y problemas que pueden obstaculizar este logro. Por eso es importante saber cómo se produce el aprendizaje y qué es normal a cada edad.

    El aprendizaje del habla empieza en el útero, al sexto mes tu hijo se familiariza con tu voz. Luego, desde que nace, se crea un sistema de comunicación único: sus llantos te indican que tiene hambre o sueño y tus caricias que le entiendes. Hacia su primer o segundo mes aparecen los gorjeos. Ya a los 5 o 6 meses surgen los balbuceos, una sucesión de vocales y consonantes que entrena la motricidad para el lenguaje. Es la fase previa al habla. Pero hacia los 5 o 6 meses sus sonidos van adquiriendo la entonación del lenguaje materno. Su sistema mejora de 8-10 meses, usa gestos para señalar lo que quiere.

    12 A 24 MESES: LA EXPLOSIÓN DEL LENGUAJE

    Tu hijo ya te entiende cuando le das órdenes sencillas, como “tráeme tu pepe”, y a su primera palabra la siguen otras en un tiempo rápido (su vocabulario puede incluir 25 términos). Estas palabras incluyen nombres de personas y de objetos de su vida diaria como pelota, gato, pan, chupete, etc. La evolución continúa a un ritmo vertiginoso: entre los 18 y los 24 meses el niño emplea de 50 a 200 vocablos comprensibles.

    2 AÑOS: FRASES DE DOS PALABRAS

    A partir de esta edad el niño comienza a expresarse cada vez más. En esta época se produce una rápida expansión en su comprensión de palabras y tiene un vocabulario entre los 200 y los 250 términos. Se van consolidando los fonemas p, m, t, n y ll. Por otra parte, verás que el pequeño empieza a utilizar el “yo”y también que le pone etiquetas a las cosas de su vida cotidiana. Con todo, el avance más llamativo es que ya dice frases como : “Yo coche” que es “quiero ir en coche”.

    3 AÑOS: YA EMPLEA EL PASADO

    Tu hijo utiliza frases de tres a cinco palabras, es capaz de expresar un mensaje sencillo. Emplea el tiempo pasado y su vocabulario incluye entre 250 y 1,000 palabras. En algunos niños, el hecho de saber tantas palabras de oído (lenguaje receptivo) provoca que al hablar (lenguaje activo) tartamudeen. Para evitarlo, háblale despacio, dale tiempo para expresarse y no acabes las frases por él.

    4 AÑOS: ¡CUÁNTAS CONVERSACIONES!
    El niño es entendido por el 90% de las personas de su entorno, tiene un vocabulario de 1,500 palabras o más, articula frases de más de cinco vocablos con precisión y utiliza el pasado, el presente y el futuro. Emplea bien las terminaciones de los verbos en presente, aunque puede que conjugue mal. Es normal y basta con repetirle la frase de forma correcta.

    Cómo favorecer su aprendizaje

    Para lograrlo habla mucho con tu hijo, cuéntale qué ves, qué haces... Al oír las mismas palabras cada día se irá familiarizando con ellas. Pero además...

    1. Entabla conversaciones con él enseguida. Si repites sus gorjeos y sus balbuceos seguirá haciéndolos. Éstas serán sus primeras conversaciones, que irán ampliándose poco a poco.
    2. Evita corregirle a cada instante. Si lo haces, se desanimará. La evolución del lenguaje necesita un tiempo y cada niño tiene su ritmo.
    3. No repitas su jerga. “Guau guau” por perro, “run run” por carro... Es él quien debe aprender a hablar como tú, no al revés.
    4. Practica el juego de las preguntas. ¿Dónde está tu barriguita?. Puedes variarlo indicando un sitio erróneo. Se morirá de risa... y aprenderá.
    5. Habitúale al ritual del cuento antes de dormir. Así se familiariza con los sonidos, las palabras y su asociación con las imágenes.
    6. Limita el tiempo de tele. Cuando el niño juega suele hablar solo, con lo que ensaya el lenguaje, pero ante la tele es un observador pasivo. Verla mucho dificulta su desarrollo lingüístico.

    Los factores más influyentes

    El ritmo al que cada niño aprende a hablar depende de esto:

    El entorno. El pequeño que oye conversaciones a su alrededor se siente más estimulado para hablar, y aunque todavía no sepa hacerlo, va procesando lo que escucha. Por otro lado, los niños educados en ambientes bilingües tardan más en empezar a hablar porque deben procesar dos sistemas lingüísticos a la vez.

    El desarrollo. Un avance precoz en otra área de la evolución infantil retrasa el habla. Por ejemplo, los niños que andan pronto hablan más tarde, porque vuelcan toda su energía en la motricidad.

    El sexo. Las niñas suelen hablar antes. Su estructura cerebral, favorece el lenguaje; en ellos es más precoz el desarrollo motor.
    Lugar en la familia. Los hijos únicos y los mayores, al tener la atención exclusiva de sus padres, suelen hablar antes y mejor. Los segundos reciben menos atención o el mayor interpreta lo que él dice.