Ser feliz y plena es lo que le da trascendencia a la vida de una mujer. Si ella es consciente de sus capacidades, aporta valor a sus sentimientos e ideas, acepta la imagen que tiene y busca mejorar, sin duda estaremos frente a una mujer que se quiere a sí misma.
Así, la autoestima es la autovaloración de uno mismo, de la propia personalidad, de las actitudes y de las habilidades.
Sin embargo, el conjunto de elementos que componen este concepto dependen de cada persona, así como de las experiencias y conocimientos que acumule a lo largo de su vida.
Igualmente los psicólogos exponen que la autoestima se compone de la autoimagen y el autoconcepto y que el balance entre ambos, determina las bases de la propia identidad.
Cómo me veo y cómo soy
De acuerdo con el psicólogo José Erazo, la autoimagen tiene que ver con “como ella se mira, la parte física o corporal”, mientras que el autoconcepto hace referencia a algo simbólico que engloba las habilidades y aptitudes del intelecto, “aquí el autoconcepto define si es tímida, si es extrovertida, etc”.
También cabe la pena destacar que ambos componentes están interrelacionados “de la autoimagen depende el autoconcepto y viceversa”, afirma Erazo, pero el problema radica en que aunque permanezcan ligados es posible tener altibajos en alguno.
“Por ejemplo, hay mujeres que son muy guapas y lo proyectan; sin embargo, pueden tener un autoconcepto muy bajo que las pueda llevar a sentirse menos valiosas; de igual forma habrá algunas que tal vez no se preocupen mucho por la parte de la imagen pero tienen valores y conceptos fuertes de si mismas”.
Podría parecer que alguna de las partes, física o del pensamiento, que le aseguren sentirse bien, tienen soluciones sencillas como un cambio de look o socializar en una fiesta, pero no resulta del todo funcional “esto se debe a que los esquemas mentales son más rígidos que los físicos, dice el experto, pero ambos se pueden trabajar”.
Mejoras para la felicidad
Por ello si en algún punto, la mujer siente que necesita darle un empujón a su autoestima debe primeramente determinar la parte en la que hay una carencia o debilidad.
Es igual de necesario empezar por separar las partes que la componen y que se reforzarán, esto con la intención de dar estructura, tanto al autoconcepto y a la autoimagen, y permitir que una impulse a la otra.
“Por ejemplo, hacer ejercicio ayuda a mejorar la parte física, el cómo me veo, afirma el experto, y socializar puede ser una forma para reforzar mi empatía y mi capacidad de extroversión con otros”.
Todo dependerá de la intención que ella tenga por mejorar su panorama, sentirse mejor con ella misma y explorar sus propios límites; pues si bien es normal tener un altibajo emocional, cuando éste le impide desarrollarse o simplemente la limita para ser feliz, hay que hacer un alto, reflexionar y seguir adelante.
Más fuertes
Una mujer con autoestima es capaz de tomar decisiones acertadas y hacerse responsable de ellas con seguridad.
Si ella se siente bien consigo misma, logrará transmitirlo al exterior y éste será reflejo de seguridad y confianza, el cual a su vez le permitirá ser menos vulnerable a los altibajos o hacer frente al miedo que produce el fracaso.
Eliminar los pensamientos que entorpecen sus esfuerzos por sonreír y abrir la puerta a lo positivo que hay en detalles, como un día soleado, platicar con una amiga, dar un abrazo, hacerse un corte de cabello, leer un libro, alcanzar una meta o llenarse de paz, logrará hacerla brillar y mejorar su autoestima.