Comer ensalada ahora que el sol ya no calienta con tanta intensidad no es una idea descabellada, pues aunque el platillo sea frío, al contener alimentos crudos protege al cuerpo de posibles enfermedades virales.
Las ensaladas son de las pocas preparaciones que están presentes todo el año, incluso en las estaciones frías, aunque pareciera que son menos apetecibles, comenta la chef e instructora de cocina, Astrid Kerlegand. “En época de invierno, cuando hay enfermedades respiratorias debe tenerse la precaución de comer cosas frescas, especialmente por la vitamina C, entre otros nutrientes, que pueden contener los alimentos”, expresa.
Las ensaladas de esta época, por lo general, son un poco más pesadas y un poco más calóricas, incluido el aderezo que las acompaña. Frutas cristalizadas, leguminosas, frutos secos o semillas, como las de girasol o el ajonjolí, son algunos de los elementos que se les puede añadir. “Ya sea como entrada o plato fuerte, en el almuerzo o la cena, no sólo son opción para aquellos que se encuentran bajo regímenes alimenticios sino también para el resto de las personas”, menciona.