Puede parecer utópico, pero una dieta sana y equilibrada, capaz de reportar efectos positivos sobre la salud, no puede prescindir del pescado, cuyos beneficios nutricionales y dietéticos son suficientemente conocidos. No en vano sus ácidos grasos Omega-3 han sido asociados a un sinfín de refuerzos alimenticios saludables.
Así, el consumo de pescado azul puede ser bueno para aliviar los síntomas de enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, gracias a las prostaglandinas, unas sustancias antiinflamatorias contenidas en los Omega-3.
Estudios como el realizado por el Instituto Paterson de Investigación contra el Cáncer de la Universidad de Manchester (Inglaterra) y publicado por el British Journal of Cancer, relacionan también el consumo de Omega-3 con un menor riesgo de padecer algunos tipos de cánceres, como pueden ser el cáncer de mama, páncreas, colon y próstata. Según los investigadores, mientras las células cancerígenas utilizan las grasas Omega-6 como fuente de energía para seguir creciendo, las grasas Omega-3, por el contrario, obstaculizan este proceso. Se aconseja también la ingesta de pescado en el embarazo, la lactancia y la infancia, ya que los ácidos grasos Omega-3 forman parte de las membranas celulares, el sistema nervioso y la retina.
Desarrollo
Además, el feto necesita entre 50 y 60 miligramos por día de estos ácidos durante el tercer y último trimestre, periodo en el que se acumulan en los tejidos, especialmente en el sistema nervioso. Las propiedades nutritivas del pescado otorgan a este alimento otros efectos beneficiosos para la salud. El contenido calórico de los pescados es relativamente bajo y oscila entre 70-80 kilocalorías por 100 gramos en los pescados blancos y 120-200 kilocalorías por 100 gramos en los azules.
De ahí que constituyan una buena opción para formar parte de la alimentación de personas con exceso de peso. Y para reforzar sus huesos, les conviene consumir algo de pescado, cuyas raspas también se comen, como es el caso de las sardinas o anchoas, porque es una fuente alimenticia de calcio. Como ejemplo, el contenido en calcio de 70 gramos de sardinas, es de 210 miligramos, similar a los 200 mililitros que aporta un vaso de leche.
Vitaminas
A esto, se suma el hecho de que el pescado presenta un contenido vitamínico bastante interesante. Posee vitamina B1, necesaria para la transformación de azúcares y la conducción de los impulsos nerviosos.
La vitamina B2 favorece la absorción de las proteínas, grasas y carbohidratos, y la B12, útil para el crecimiento y funcionamiento del sistema nervioso.
Contiene también vitaminas liposolubles entre las que destacan la vitamina A y E, con acción antioxidante, es decir, constituyen un factor protector frente a ciertas enfermedades degenerativas, y la D que actúa en el intestino favoreciendo la absorción de calcio y fosfato.
Que nadie se sorprenda de que haya una menor incidencia de infartos y derrames cerebrales en los países mediterráneos, Japón o Groenlandia, donde el pescado está muy presente en la alimentación, que en regiones como EUA o Europa Central, donde se consume más carne.