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Prudencio Norales, Julio César Arzú, Jimmy James Bailey

  • Actualizado: 10 octubre 2009 /

¿Quién diría que aquel niño tímido sería mundialista? ¡Pues sí! Ese niño era Prudencio Norales.

“Tecate”

¿Quién diría que aquel niño tímido sería mundialista? ¡Pues sí! Ese niño era Prudencio Norales. Desde que era escolar mostró aptitud para el balompié y es así como inicia una historia llena de emociones para años más tarde convertirse en uno de los ídolos de la afición en España 82. Su padre fue cómplice de esas ilusiones infantiles.

e compraba balones para que jugara con los amigos de su natal Tulián, Puerto Cortés. Tiempo después, con el fogueo que obtuvo en los clubes juveniles donde perfeccionó la técnica, el club Olimpia lo acoge como jugador estelar y se corona campeón nacional en 1979. “En esa fecha inicia la convocatoria para que la Selección participara en el torneo de Concacaf 1980. Así llegué a la Selección y hasta donde el pueblo hondureño ya conoce”, expresa.

Por motivos de salud no estuvo en las eliminatorias mundialistas, pero más tarde el destino se encargó de colocarlo en el justo momento cuando Honduras brillaría en el firmamento futbolístico.

“Estar en un Mundial es excelente, fue un año extraordinario. No es cualquier jugador ni cualquier Selección que lo logra. Aún la alegría la tengo en mi corazón por el compañerismo, la gente y la familia que me apoyó, es algo inolvidable”.

A “Tecate” lo llamaban así después de que un amigo en México lo comparara, por su tamaño y tez, con la famosa cerveza mexicana. Ser mundialista en España 82 le dejó más amigos de invaluable valor que un futuro asegurado gracias a excelentes salarios.

“En esos tiempos el sueldo era sólo para pasar, sólo eran mil 500 lempiras al mes, pero nosotros no mirábamos mucho lo económico, sino el amor a la camiseta, al fútbol y a la afición”.

“El tile”

Otro teleño que brilló como nunca. Julio César Arzú comenzó en el equipo juvenil Olimpita de esa ciudad. En 1970 llegó a San Pedro Sula a un torneo.

“Ahí el profesor Chelato se fijó en el plantel donde estaba y se encargó de traernos al Real España. Con los que venimos de Tela, el España se transformó en un equipo de liderazgo. Tres campeonatos consecutivos y dos subcampeonatos lo dicen todo”, manifiesta.
Esa fue la base para estructurar una selección de 1978 y encaminarla hasta España 82.

“El trabajo era arduo y la concentración muy larga, pero a raíz de eso se hizo un buen trabajo, ligado de la hermandad que nos tenemos. Chelato conformó un grupo increíble. Jugábamos con alma, vida y corazón. Acá venía cualquier equipo del mundo, y los mejores, y nosotros tal vez perdíamos uno, pero ganábamos el otro. Fuimos una selección completa, aunque no nos iba bien económicamente”, revela.

Arzú no se arrepiente de lo que pasó, pero en su corazón aún siente tristeza por las muertes de sus hermanos Toledo y Drumont. “No cabe duda de que todos los llevamos en el corazón”, dice. Julio César afirma que antes el fútbol era mejor porque había más espectáculo. “Un domingo se desarrollaban dos partidos al mismo precio y al ver el estadio lleno, teníamos la motivación de jugar bien. Hoy, por la violencia y la crisis, la gente se retira. Además, los juegos de hoy son tan aburridos”.

Desde hace cuatro décadas lo apodan “El Tile”. “En una tarde de ésas, jugábamos con una naranja o una toronja entre un amigo y por tanto sudor, brillaba. Entonces me rozó con el dedo y mi amigo me dijo: ‘Hey tenés tile’, y así me quedé. Me siento bien con el sobrenombre”.

“El socio”

Originario de Tela, comenzó en el club Veracruz y luego pasó al Agat, donde ganó más fama como goleador. El 6 de enero de 1973, Jimmy James Bailey ingresó a las filas del Real España y junto a sus paisanos posicionaron a ese equipo como líder de la época. Con los años fue seleccionado para el mundial juvenil de Tunes y luego conformó la Selección mayor. Así logra el orgullo de todo futbolista catracho: ir a un Mundial.

“España 82 fue abrazar la gloria y llegar al objetivo. Toda Honduras lo anhelaba y nosotros lo logramos. Viajé para España, pero no jugué por lesiones y me tuve que operar allá”. Jimmy, jovial y siempre de buen humor, recuerda que su vida quedó marcada por la lesión, pero eso queda en segundo plano por la felicidad de ese triunfo, la amistad y la gente que lo quiere mucho por su forma de ser humilde y llena de cariño para todos. Tal vez la suerte no estuvo de su lado en el tema financiero, pero Jimmy dice: “Soy millonario en amistades, no en dinero. Antes no éramos bien pagados. Ahora se pagan buenos salarios, es bonito ganar un buen sueldo y esforzarse al máximo. Nosotros no jugábamos por dinero, jugábamos por amistad y amor a Honduras y siempre ayudamos a la gente necesitada porque eso nos inculcó el profesor Chelato”, afirma.

Bailey, que también es hermano del ex seleccionado Robert Bailey, ha sido conocido como “La Liebre”, “JJ” o “El Socio”, este último es el que más ha “sonado” por el cariño de la gente.