16/05/2026
03:38 PM

Palabras claves

Las palabras pueden ser simples, compuestas, derivadas y parasintéticas. Ésta es una ventaja del español que lo hace muy rico en léxico.

    Las palabras pueden ser simples, compuestas, derivadas y parasintéticas. Ésta es una ventaja del español que lo hace muy rico en léxico. Decimos preciosísima, preciosa, preciosita. También podemos formar palabras con palabras: 'pasamanos, sobretodo, bocacalle', que son vocablos compuestos por dos unidades léxicas. O bien armamos términos derivados de compuestos: 'pordiosero, sietemesino, ropavejero'.

    Pero hay unidades léxicas que no son palabras compuestas, sino sustantivos adjetivados por otros sustantivos. Por ejemplo, decimos que Hezbolá ataca con 'coches bomba' a sus adversarios. Que los bomberos se auxilian de los ‘hombres rana' para encontrar gente ahogada o que el tráfico en San Pedro Sula es enorme no sólo en las 'horas pico'.
    Es imposible que un carro sea una bomba, que un hombre sea rana o que una hora sea pico.

    En estos casos sólo se pluraliza el primer elemento y el segundo, su modificador, siempre será en singular.

    Pero qué pasa con 'palabras clave o palabras claves, conceptos clave, conceptos claves '. Si el sustantivo al que se refiere es plural, clave puede permanecer invariable o adoptar también forma plural, con funcionamiento plenamente adjetivo. Pero cuando el segundo componente puede ser atributo o predicativo del primero concordarán ambos en número.

    Son los casos de 'palabras claves, células madres', porque dos palabras pueden ser clave para comprender una idea; si las células se reproducen es natural que haya células que son madres.

    Si el segundo componente no puede funcionar como atributo entonces irá en singular: 'ciudades dormitorio, coches bomba, faldas pantalón' porque una ciudad jamás puede ser dormitorio; la falda es falda y no pantalón; tampoco puedo afirmar que un hombre sea rana.

    Pero en este mundo de palabras también surgen otros significantes; parricida, por ejemplo, se origina del latín 'pater', padre, y 'cadere', matar, es decir, matar al padre.

    Con el correr del tiempo este vocablo se ha ampliado para referirse a alguien que mata a su padre o su madre o su padre, o la madre mata a su hijo. Pero en este último caso hay un sustantivo más específico: filicidio (de filius, hijo, y cadere, matar).

    Debo aclarar que en la actualidad parricidio también es quitarle la vida a cualquier pariente.

    Matar a un hombre o una mujer es un homicidio (del latín hominis, individuo de la especie humana, hombre o mujer). Sin embargo, ahora está el neologismo femicidio (fémina, mujer), -todavía no aceptado por la RAE- que va conceptualizado estrictamente para la muerte violenta de mujeres.

    Femicidio es un nombre muy bien aplicado si nos basamos en el origen de sus componentes.

    En estos momentos se está hablando de 'dinero inorgánico'. Qué será eso. Dinero inorgánico es el que se genera de manera artificial en una economía. No está respaldado por la riqueza del país ni por su proceso productivo. En consecuencia, es inflacionario.