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'Me resulta difícil tomar decisiones”: Jeff Bridges

  • Actualizado: 12 diciembre 2010 /

Por primera vez, desde que ganó el Oscar como mejor actor, entrevistamos a Jeff Bridges para hablar de la repercusión que tiene semejante premio, justo cuando está por estrenar dos películas.

Por primera vez, desde que ganó el Oscar como mejor actor, entrevistamos a Jeff Bridges para hablar de la repercusión que tiene semejante premio, justo cuando está por estrenar dos películas tan diferentes como la historia de vaqueros “True grit” con Matt Damon y la futurística producción de Disney “Tron”, con el mismo personaje que ya había interpretado 20 años atrás. Y como si estuviéramos en medio de un túnel del tiempo, en Beverly Hills, hablamos en el presente sobre una historia del futuro que él ya vivió en el pasado.

¿Se siente que el cine a veces lo transporta en una máquina del tiempo? Sí, todo es muy, pero muy extraño. En el caso de la película “Tron”, fue como volver a trabajar después de haber pasado un fin de semana largo... muy largo.

¿En algún momento dudó de aceptar la vuelta al cine con el mismo personaje que ya había hecho casi 30 años atrás?Sí. Siempre tengo dudas de tomar cualquier decisión en mi vida. Mi madre lo llama “bulla”, soy muy lento, como si tuviera un desorden mental porque me resulta muy difícil tomar decisiones (se ríe). En este caso me preocupaba que pudieran lograr algo bueno con toda la nueva tecnología. Y

Disney hizo un trabajo precioso. Eligieron un director que nunca antes había dirigido una película. ¿Te imaginas la presión? Y también trajeron al director de la versión original, Steve Lisberger, porque es como el padrino de todo esto, la fuente de un mito. Y por eso me decidí, me gustó la idea de usar el mito de un mundo moderno con el desafío de la tecnología, haciendo surf por esa misma ola, mostrando una historia que demuestre que debemos tener cuidado de adónde queremos ir en este mundo moderno.

¿Es cierto que al estilo “Avatar” manipularon su cuerpo digitalizado como un personaje virtual?Sí, ése fue otro asunto, uno de los momentos más escalofriantes del rodaje de “Tron” fue cuando escanearon todo mi cuerpo para meterlo en una computadora, de una sola vez. Apenas tuve que pararme delante de una luz y después de escuchar un extraño ruido, ya estaba listo. ¿No te parece increíble?

¿Cómo reaccionó cuando se vio tan joven en su reproducción digital de la película?Fue asombroso. Para empezar, como actor, para mí, significa que ya puedo interpretar personas de cualquier edad. Me encanta mejorar en el cine. Cuando en una película el personaje envejece, siempre se busca a otro actor para mostrarlo más joven. Y con algo así, todo se hace más lento. Pero ahora, el avance tecnológico permite mostrarte con cualquier edad. Es notable. Pueden agregar gente como Brando con sólo contratar a un actor que interprete la imagen creada por la computadora. Es una locura.

¿Y ahora que rejuveneció en el cine está preparado para competir con algunas de las más jóvenes estrellas de Hollywood?

No me puse a pensarlo, aunque suena gracioso, pero no creo que sea posible.

Nacido el 4 de diciembre de 1949, cuando su padre Lloyd Bridges ya era famoso, Jeff en realidad no quería ser actor. Para nada. Pero papá Bridges fue lo suficiente persuasivo como para convencerlo de aparecer por primera vez delante de cámaras en la serie de TV “Sea hunt”. De la misma forma, el padre tuvo que convencerlo de que dejara las drogas y Jeff finalmente maduró lo suficiente, consiguiendo éxito propio, cuando lo nominaron al Oscar por la película “The last picture show” en 1971. Apenas tres años más tarde volvieron a nominarlo por el rol de “Thunderbolt and lighfoot”.

En 1984 llegó la tercera nominación cuando protagonizó “Starman” y entró con el pie derecho en el nuevo milenio con otra cuarta nominación por la película “The contender”’ en que Jeff interpreta al Presidente de Estados Unidos. Claro que tuvo que esperar la quinta nominación (cuatro décadas después desde la primera) para llevarse el Oscar a su casa. Reconocido finalmente como mejor actor, ganó este año con la película “Crazy heart” y el personaje de un famoso cantante fracasado. Completamente diferente de la realidad, él demuestra que el éxito se puede reflejar en el ámbito profesional y el personal. Y con tres hijos adultos como Isabelle (29), Jessica (27) y Haley (25), en un medio donde los divorcios son los protagonistas de Hollywood, Jeff Bridges sigue al lado de la misma esposa Susan, que conoció en 1975, en pleno rodaje de la película “Rancho Deluxe”.

¿Quién disfruta más el Oscar?

¿Usted o su familia?

(Ríe). Te cuento lo que yo quería hacer, aunque no lo hicimos; era algo muy divertido. Le iba a pedir a mi esposa o mis hijos que escondieran el Oscar en lugares diferentes de la casa para ver si yo lo descubría de casualidad. Pero no lo hice y al final lo tengo ahí sentado en un estante cualquiera, entre la cocina y el comedor.

¿Y hasta qué punto influyó el Oscar en su vida? ¿Cambió algo en particular?

Creo que sí, pero todavía no pude darme cuenta por completo porque al día siguiente del Oscar me fui directo a trabajar con la película “True grit”. Y no paré desde aquel entonces. Por eso no pude darme cuenta de si cayó alguna catarata de guiones o algo parecido.
¿Y en el lado personal?

Fue maravilloso. El reconocimiento de mis propios compañeros es algo fabuloso. Y lo bueno es que, al haber ganado con una película sobre música, el costo es muy diferente. Voy a cumplir 61 años y, aunque vengo haciendo música desde que era adolescente, es algo que había dejado a un costado. Pero ahora, hoy mismo, después de la entrevista me voy a grabar un CD con una banda espectacular. El Oscar fue maravilloso, pero lo mejor es que logró que floreciera mi propia música.

¿Ganar el Oscar significa haber logrado la perfección, como busca su personaje en la película “Tron”?

¿La perfección para quién? ¿Quién es perfecto? Si quiero algo específico a cualquier precio, puede llevarme a un lugar muy extraño. Hay que preguntarse lo que realmente queremos. Hay un libro maravilloso que debe estar en la biblioteca de mi personaje Flynn de la película “Tron”, porque pedí que lo pusieran. Es de un budista del Tibet, con el título “El mito de la libertad”. La idea de la libertad es hacer lo que uno quiere, pero esas preferencias también pueden atraparte y convertirte en esclavo. Fíjate: algo tan simple como el agua en una botella de plástico. ¿A quién se le ocurrió? El océano está repleto de botellas que comen los peces y después comemos los mismos peces. Es malo por donde lo mires. Hay que pensar bien lo que buscamos porque nos quedamos enganchados con las gratificaciones... yo mismo me engancho con ciertas gratificaciones, quiero lo que quiero y lo quiero ahora. Tenemos que fijarnos más en lo que hacemos.
Y en términos tecnológicos, ¿disfruta de los avances como Internet?

Tengo cierto amor y odio con Internet, porque ocupa demasiado de mi tiempo, como contestar tantos emails... tengo un website (jeffbridges.com) que me divierte actualizar. Es como si hoy todos tuviéramos nuestro propio canal de televisión o radio. Es increíble.
¿La época era muy diferente en la década del 80, cuando filmó la película original de “Tron”?

¡No había Internet! Me acuerdo de la sabiduría o la ignorancia de aquel director que llenó las paredes del estudio con videojuegos gratis.

Ahí estábamos todo el tiempo con el equipo de filmación. Tenían que insistir en que yo fuera a trabajar porque me la pasaba jugando con la excusa “Me estoy preparando”. Era divertido... aunque ahora ya no me llevo tan bien con los videojuegos como antes.
¿Y qué tan diferente fue el rodaje de la película original en comparación con esta nueva versión mucho más moderna?

Aquella la habíamos filmado en 70mm en blanco y negro con algunos efectos especiales, pero ésta... solamente haberla creado sin cámaras se tornó en una idea increíble. Cuando me lo dijeron, yo no podía creer que sólo íbamos a estar en un estudio verde donde cientos sensores me iban a apuntar a mí, en vez de cámaras, para capturar todos mis movimientos dentro de una computadora. Parece ciencia ficción y fue la pura realidad. Todo lo que tenía que ver con escenografía, maquillaje y vestuario se agregó después, en posproducción, dentro de la computadora. Es una locura increíble.

¿Cambia en algo el estilo de actuación con los avances tecnológicos que por ejemplo captan sus movimientos para hacer una película sin cámaras?

Sí, resultó un desafío, por no tener la relación con los lentes, y a mí me gusta tener vestuario y una buena escenografía. Ayudan a crear la ilusión. Y cuando faltan es como volver a la infancia, cuando no teníamos nada y lo imaginábamos todo. Es algo que no me gustó, pero fue un buen ejercicio de actuación y cada vez más vamos a trabajar así en cine.

¿Es verdad que la idea de convertir a su personaje en un estilo de hippie o maestro zen fue sugerencia suya, para agregar cierta meditación milenaria a semejante mundo moderno?

Me preocupaba que la película no fuera absolutamente de efectos especiales, que al menos ayudara cierta mitología. Y yo soy muy amigo de un maestro zen que se llama Burnie Glassman. Él vino al estudio como asesor, buscando que mi personaje dejara de pelear, esperando que el universo cambiara por sí solo. Y su hijo es el que ahora llega y cambia todo.

¿Y a usted le gustaría volver en el tiempo y cambiar alguna de las tantas películas que hizo para filmar una nueva versión?

A lo mejor... nunca se me ocurrió, pero el solo hecho de poder volver a filmar una película con edades diferentes es demasiado. Es una verdadera locura y abre un mundo completamente nuevo.