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Más cerca de los lencas y lejos de la ciudad

  • Actualizado: 06 julio 2007 /

Entre más cerca de las huellas étnicas lencas que aún sobreviven, más distantes de la realidad de la urbe. Así es la vida en Lempira.

LA PRENSA visitó La Campa durante su feria anual en honor al santo patrón San Matías, en la que se celebra el tradicional baile del garrobo.

Entre más cerca de las huellas étnicas lencas que aún sobreviven, más distantes de la realidad de la urbe. Así es la vida en Lempira.

LA PRENSA visitó La Campa durante su feria anual en honor al santo patrón San Matías, en la que se celebra el tradicional baile del garrobo.

En este lugar, la riqueza cultural y las tradiciones ancestrales están a punto de desaparecer.

Recorriendo el suelo lenca y apreciando de cerca las costumbres de quienes en él habitan, voces interrumpidas por la nostalgia nos hicieron percibir que con el paso del tiempo, las variadas manifestaciones del folclore nacional están perdiendo su incalculable valor y pujanza.

“Antes, el baile del garrobo era muy bonito, pero a través de los años la tradición se ha perdido. Hoy ya no se toca en vivo como antes, han dejado unas grabaciones y con ellas se practica”, relata Amadeo Santos, uno de los pobladores.

Pesa entre los lugareños que este ritual ancestral no sea celebrado con tanto júbilo como antes.

Agradecimiento

El tributo a San Matías es una tradición de fuerte arraigo, que se pregona por todo el territorio.

Muchos de los visitantes de esta tierra cercana a la divinidad y la creencia están agradecidos por los milagros que les ha realizado este santo.

“Si le pides con fe, se hacen realidad las promesas que uno le hace”, afirma uno de los creyentes, mientras observa el aposento de San Matías.

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Estas personas esperan con paciencia la aparición del toro de fuego y la celebración del baile del garrobo.

Una multitud originaria de Santa Bárbara llegó a depositar su ofrenda a la iglesia donde San Matías descansa.

De rodillas, sus devotos hacen una fila interminable para poder honrarle; no les importa estar bajo el Sol, pues su objetivo es rendirle tributo.

En muchos rostros se notaba el descontento por la deficiente organización de este solemne evento religioso.

Actividades

Los visitantes esperan con ansias el baile del garrobo y el toro de fuego, que se realizaría a las 7.30 pm, pero que terminó celebrándose hasta la 11.00 pm.

“Este festejo no solamente es obra de una comunidad ni de una sola idea, es de todos, con el apoyo que siempre han recibido de parte de todos los creyentes”, relataba un señor que a lo lejos observaba a San Matías.

“Hay otras iglesias que se oponen a que se celebre este evento porque dicen que es un acto mundano, pero depende de las creencias religiosas particulares. Muchas de las personas le hacen las promesas a San Matías, pero la oración se la dedican a Dios”, agregó este devoto.

Los pobladores de La Campa no pierden la esperanza de recuperar la vitalidad de sus tradiciones, para lograr que la próxima celebración tenga el mismo esplendor de las de antaño.

El alcalde de La Campa, Nery Reyes, reconoce que la tradición no debe perderse y pide retomar el pito y la caramba, porque son instrumentos indispensables en el baile del garrobo que ya no se utilizan.

Ofrenda

Miles de lempiras depositan los fieles creyentes de San Matías en las urnas de la iglesia, para demostrar su respeto y la fuerza de su fe.

Traducción

Para el baile del garrobo se utiliza un tambor, un pito y la caramba. Sin embargo, en esta reciente celebración sólo se el tambor acompañado del garrobo.

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Tradición Dejarle una vela a San Matías es tan común como ofrendarle por los deseos cumplidos.