El origen de los nombres de muchas ciencias está en el griego. Unas veces se dan en forma directa y otras por medio del latín. Las ciencias terminan en 'logía, tica, grafía'; así tenemos: geología, gramática, topografía, y tantas más.
Una ciencia es 'un conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales' (Drae). Por eso es que hay quehaceres que no pueden ser discutidos a través de la ciencia; por ejemplo, la brujería y las 'realidades' arcanos, sobrenaturales no tienen carácter científico.
Para que una determinada ciencia se convierta como tal necesita una serie de etapas, etapas que están marcadas en el método científico. Una ciencia responde a intereses universales para dar respuestas a los conflictos que sucedan dentro de un proceso. La informática surge por los avances de la tecnología moderna, por las exigencias del momento.
En los últimos años están apareciendo titulares periodísticos que hablan de 'missiólogos', por supuesto que referidos a esos certámenes de belleza femenina. Me imagino que esos 'profesionales' son los estudiosos de campo de las 'missis'. Lo extraño es que nunca he visto por ningún lado un tratado de 'missiología' ni una facultad de esa 'novedosa disciplina'. A todas luces se sabe que esta palabreja es un 'neologismo' antojadizo de los señores que manejan esos eventos, a menos que ya existan libros técnicos de la rimbombante 'missiología'. Mientras esto no suceda, la missiología es un significante sin significado.
Los centros educativos privados, por lo general, en su deseo de promocionarse con buenas estrategias de mercado ponen en sus comerciales algunas de las ventajas que ofrecen: 'Clases servidas con tecnología de punta' porque tienen computadores y otros implementos de informática. Qué es eso de punta, se preguntaría un campesino o un individuo común de la ciudad. Nada tiene que ver 'punta' con la tecnología. Qué cuesta simplificar la idea y decir 'Las clases son servidas con tecnología avanzada, moderna' y de inmediato el receptor intuye que ahí hay equipos de alta calidad para la enseñanza.
'Era bien bonita', 'Juan vive bien pobre'. Aquí está dos veces el adverbio 'bien' y en la segunda oración parece que no fue 'bien' empleado. 'Bien', como adverbio, significa 'correcta y adecuadamente'; sin embargo, en sentido enfático y con el equivalente a 'muy' podría acompañar a ciertos adjetivos: 'Llegó bien tarde'; no obstante, su aplicación está más orientada a su significado original: Nelson camina bien vestido, estoy bien informado. Éstos ejemplos equivalen a 'adecuadamente vestido, correctamente informado'
El exceso enfático, o equivocado, en este adverbio se nota cuando hay tanta gente que afirma 'sentirse bien mal', 'están bien pobres'; no se sabe entonces cómo están en la realidad. Lo claro será, si es que no anda nada bien: 'se siente muy mal', 'están muy o bastante pobres'
Hasta el sábado Toncontín dejo de 'lucir' desolado, decía en el pie de foto de un rotativo. El lector deduce, por costumbre, que aquel aeródromo había permanecido sin actividad antes de ese sábado. Lucir encierra la idea de adorno, iluminar, comunicar luz, claridad. Usted luce su ropa, San Pedro luce como una ciudad bella. A ese hombre le luce trabajar porque nunca pasa calamidades. Por consiguiente, no se nota claro pensar que 'la desolación puede ser objeto de lucir' o que 'La ciudad luce muy desordenada', pero sí 'San Pedro luce muy ordenada'.