11/03/2026
08:03 AM

Los héroes del arte

Madrid, España.

Grant Heslov, amigo de George Clooney y uno de sus habituales colaboradores en la escritura de los guiones cuando desarrolla su faceta de director, se compró en 2009 una edición de bolsillo de The monuments men y descubrió que era la historia que ambos buscaban para rodar una película que no tuviera el cinismo habitual en sus colaboraciones -The Ides of March o Good Night, and Good Luck-.

“No sé mucho de arte, aunque me gustaría que así fuera, pero me encanta la idea de lo que ellos representaban. No era suficiente que Hitler quisiera matarte; él te quería robar tu historia, como si nunca hubieras existido, nunca hubieras estado allí, para hacer eso se dedicaba a robar todo el arte”, dijo Clooney en una entrevista antes del estreno del filme. Una película que pasa por el tamiz de Hollywood una historia mucho más dura de lo que aparece en pantalla, pero que servirá para acercar al gran público el duro y casi anónimo trabajo de un puñado de hombres que arriesgaron su vida en la guerra, como tantos otros millones, pero que lo hicieron por amor el arte.

Héroes anónimos

Porque y pese a sus carencias, la adaptación cinematográfica que Clooney ha realizado, servirá sin duda para que la labor de estos hombres tengan el reconocimiento que se merece. Gracias a ellos se recuperaron obras clave del arte y de la historia de la Humanidad, como La adoración del cordero místico, de los hermanos Van Eyck; la escultura de La virgen y el niño de Miguel Ángel; La ronda nocturna, de Rembrandt o La dama del armiño, de Leonardo Da Vinci.

Una historia que contiene los elementos necesarios para resultar interesante por sí misma pero que se ha convertido en uno de los estrenos más esperados del año al tener a Clooney como impulsor de un proyecto en el que también participan nombres como Matt Damon, Cate Blanchett, Jean Dujardin, John Goodman o Bill Murray.

Un estupendo reparto para una cinta que Clooney ha convertido en una película más de aventuras que de guerra y en la que ha introducido más humor del que a priori se podía esperar, con un retrato caricaturesco no solo de los nazis, sino también de los rusos. Y en la que hasta la muerte de algunos de los protagonistas se trata de una forma muy ligera, lo que le hace perder un poco del peso que las historias reales suelen imponer a las adaptaciones cinematográficas.

Clooney se ha reservado para sí mismo el papel de George Stout, el impulsor del grupo de hombres que se dedicó durante la última fase de la Segunda Guerra Mundial a buscar las obras de arte robadas por los nazis por orden directa de Hitler, que quería construir en su ciudad natal de Linz (Austria) uno de los museos más grandes del mundo.

Junto a él, Damon, Goodman, Murray o Dujardin, que forman parte de ese grupo a la búsqueda del arte, mientras que la australiana Blanchett interpreta a Rose Valland (Claire Simon, en el filme), una empleada del Museo del Jeu du Pame de París, que fingió colaborar con los nazis para poder seguir las huellas de las obras robadas y que dio algunas de las pistas más importantes para recuperarlas de los lugares en los que habían sido escondidas.

De ahí que el rodaje del filme se desarrollara en varias localidades de Reino Unido y de Alemania, como Berlín, la alta y baja Sajonia o el castillo de Neuschwanstein, en Baviera, uno de los emplazamientos elegidos por los nazis para ocultar las obras de arte, procedentes en su mayoría de colecciones privadas judías.

Una película que se estrenó en el Festival de cine de Berlín y que llevará a todos los rincones del mundo una historia que ya recogió el estadounidense Robert M. Edsel en un libro con el mismo título.

La obsesión de Edsel

Un empresario y escritor que empezó a investigar sobre lo que había pasado con el arte durante la Segunda Guerra Mundial cuando a mediados de la década de los noventa vivía en Florencia, Italia, y que a partir de 2000 se dedicó a sacar a la luz el trabajo del grupo liderado por Stout, cuya hazaña reflejó en el libro Rescuing Da Vinci, que apareció en 2006 y que mostraba principalmente fotografías de los hechos.

Tres años después, Edsel publicó The Monuments Men: Allied Heroes, Nazi Thieves and the Greatest Treasure Hunt in History, en el que contaba detalladamente el trabajo de ese pequeño grupo de expertos en arte que fueron reclutados para involucrarse en la guerra pero con un objetivo puramente artístico.

En la realidad fueron 345 hombres y mujeres de 13 países. El libro y ahora la película se centra en apenas una decena de estos voluntarios, en su lucha no solo por recuperar las obras ya robadas y evitar la sustracción de otras, sino en las dificultades que encontraron en el seno del ejército estadounidense para poder desarrollar su cometido.

Los responsables militares no querían ceder vehículos ni personal ni material alguno para realizar una labor que consideraban prescindible frente a la protección de su personal. Y los miembros de la brigada de los monumentos tuvieron que acostumbrarse a trabajar en condiciones más precarias aún de lo que la situación de guerra imponía.

Pero su labor, ahora rescatada para el gran público, permitió recuperar gran cantidad de obras de arte robadas por los nazis y escondidas en lugares como minas de sal en Altausse (Austria) y Merkers (Turingia) o en el castillo de Neuschwanstein, que posteriormente serviría de inspiración a Walt Disney para el diseño del castillo de la Bella Durmiente.

Divulgación de la historia

Una labor que Edsel se empeñó en divulgar, primero con sus libros y luego al fundar la Monuments Men Foundation for the Preservation of Art, en 2007, para honrar el legado de las personas que trabajaron en la sección de Monumentos, Bellas Artes y Archivos, por su “trabajo heroico y sin precedentes para proteger y salvaguardar los tesoros artísticos y culturales más importantes durante el conflicto armado de la Segunda Guerra Mundial”, explica en su web.

Por su labor, Edsel recibió la medalla nacional de Humanidades de Estados Unidos. Y continuó dando a conocer este capítulo de la historia con el documental The Rape of Europa”, centrado en el expolio nazi.

Y también creó un programa educativo denominado The Greatest Theft in History, que incluye un documental de dos horas de duración y una web que muestra el ingente material recogido por Edsel a lo largo de los años, además de esquemas y planificación de lecciones, un material destinado a profesores, para que transmitan a sus alumnos estos hechos.

“Estoy profundamente apasionado por estos héroes de la Segunda Guerra Mundial conocidos como los ‘hombres de los monumentos’. Sin su esfuerzo, los museos de Europa podrían estar hoy vacíos”, afirma Edsel desde su perfil en Facebook (www.facebook.com/RobertEdselAuthor).