Para Hil Yesenia Hernández Escobar, ganar la corona de Miss Tierra, única en su país, Chile, es una hazaña de la cual alardeara toda la vida, por los muchos inconvenientes que tuvo que padecer durante su largo camino de viaje a Filipinas y durante su permanencia en esta tierra asiática.
La corona le llegó como un premio a la perseverancia, al empeño y al deseo de ganar.
Hil sabía que contaba con la preparación adecuada, bastante experiencia en pequeños certámenes, largas jornadas de aprendizaje fueron puliendo su físico, sus presentaciones en pasarela y oratoria.
Sólo había que soñar y romper el destino y de paso los inconvenientes que casi hacen que no viajara a Filipinas.
La franquicia del Miss TierraChile está a cargo de Opmb, empresa estadounidense colombiana, con sede en Nueva York.
Al momento de la elección junto a la candidata de la India. Yesenia no se podía creer el veredicto.
Según su madre, Yorki Escobar, y su preparador Cristian Sarabia, director de la la organización Belleza y Alma, OPMB dejó sola a Hil.
“Se portaron mal, muy mal. A ella desde Estados Unidos sólo le pagaron los pasajes para que fuera a Filipinas, pero en Chile se olvidaron de su existencia. Osea, Hil no pudo presentarse en traje típico porque simplemente no tenía dinero para confeccionarse uno. Tampoco le pagaron el premio de 10 mil dólares y un auto”.
La oficina de OPMB que queda en Chile se defiende: “Nosotros nos
preocupamos de ella todo un mes y le dedicamos mucha atención. Después que ganó la organización internacional del certamen se hizo cargo y puede que ahí se haya generado esa sensación de desamparo. Ya no era nuestra responsabilidad”, afirma un alto funcionario.
Hil se financió la mayor parte de su vestuario; todos los accesorios, carteras, maquillaje que usó eran de ella. El último día antes de viajar a Filipinas se le negó un traje típico. No compitió en esta categoría.
Acoso
En Filipinas fue criticada por el hecho de que Chile no fuera sede, todos le pedían explicaciones sobre este hecho lamentable.
Hil junto a Magdalena Sthal de Ecuador, con quien fueron grandes amigas durante toda la permanencia en Filipinas.