Ver los diseños de John Galliano en pasarela es estar preparado para sorpresas. La excentricidad, originalidad, alegoría y la extravagancia ganan terreno en el glamour de la alta costura que propone la cara de la casa Christian Dior.
Galliano, infalible 'conquistador' de la alta costura francesa, reveló que su colección promete llevar una primavera-verano 2006 apta para lanzarse a la 'evocación de los recuerdos de grandeza'.
La apabullante aparición del genio Galliano sobre la pasarela, vestido esta vez a la moda del próximo verano, muy de cuero negro y espada en mano, dejó a todos atónitos.
Con un derroche de rojo a veces sangriento, que se asocia al negro en inscripciones góticas o salpica las muselinas claras, se inauguró el primer día de los desfiles de Galliano de alta costura en París.
Capas y abrigos se suceden, a menudo espectaculares, ocultando la boca. Sólo los cabellos, color platino y los ojos emergen del amplio cuello de una chaqueta de cuero rojo, llevada sobre un vestido de tul o de organdí.
Ribetes gigantes agujerean la espalda que sirven para hacer un lazo con una banda de tejido o trazan una línea de puntos sobre los costados, como en un vestido tubo de cuero marrón pintado a mano. Las polainas moldean las piernas en las botas y los corsés ajustan el busto de un vestido de tul y muselina cruda bordada.
El cuero está muy presente, rojo o marrón, en capas, chaquetas muy estructuradas, pintado a mano o bordado.
Los satines cobran energía en esta colección con inspiraciones propias de un funeral.
Galliano rinde también un discreto homenaje al siglo XVIII, con voluminosos vestidos de organdí, de encaje o de tul, en los cuales el tejido reposa delicadamente sobre algunos aros o ballenas.
La divisa de la República francesa -libertad, igualdad, fraternidad- se imprime sobre el vestido de novia, todo de tul, muselina y tafetán crudo bordado, que deja entrever una efigie de Napoleón.
El humor no está ausente, como atestigua en particular el esqueleto negro que orna un vestido de lino, tafetán y cuero rojo bordado, cuya falda se infla de un solo lado, como un miriñaque asimétrico.
Al final del desfile, John Galliano aparece entre rayos de luz y una música ensordecedora. Vestido de negro de pies a cabeza, esgrime una espada a modo de saludo, antes de desaparecer.