El fallecimiento del legendario James Brown, el “padrino del soul”, supone la desaparición de una de las principales referencias de la música en los últimos 50 años, junto a Elvis Presley, Bob Dylan y pocos elegidos más.
La muerte del que algunos también consideran el “rey del funk”, le sobrevino en el Hospital Emory Crawford Long de Atlanta, al que había ingresado aquejado de una neumonía.
“Fue dramático hasta el final. Su muerte el día de Navidad va estar en todos los noticieros de todo el mundo a lo largo del día. No podría haber sido de otra manera”, dijo su amigo el reverendo Jesse Jackson.
Además, su muerte se produce el mismo día en que se estrena en Estados Unidos la película “Dreamgirls”, que algunos críticos aseguran que huele a Oscar y en la que el actor Eddie Murphy encarna a Brown.
“Dreamgirls” relata el ascenso a la fama de Effie (Jennifer Hudson), Deena (Beyoncé Knowles) y Lorrell (Anika Noni Rose), quienes conforman un grupo musical llamado “The Dreamettes”.
La cinta transcurre en la primera década de los sesenta y en ella se describe como el agente Curtis Taylor Jr. (Jamie Foxx) les ofrece la oportunidad de hacer los coros para James “Thunder” Early (Eddie Murphy).
Robaba coches
Brown, que nació el 3 de mayo de 1933 en Carolina del Sur, durante la Gran Depresión, fue, al igual que Elvis Presley y Bob Dylan, una de las principales influencias musicales de los últimos 50 años.
David Bowie, Michael Jackson y Mick Jagger son algunos de los artistas que le tuvieron como maestro.
Brown produjo más de 119 sencillos que estuvieron en las listas de éxitos, entre los que destacan “Please, Please, Please”; “I got you (I feel good)”; “Out of sight” o “It’s a man’s world”.
En su carrera profesional, que inició en 1953, logró vender más de 500 millones de discos de los 50 álbumes que grabó.
Cada uno de los que grabó entre 1960 y 1977 estuvo siempre situado entre los cien principales éxitos del año.
Creció en las calles de Augusta (Georgia), donde cantaba y bailaba para poder pagar su alojamiento en la habitación de un burdel, y con sólo 16 años fue condenado a pasar tres años en un reformatorio por robar coches.
Al salir, y mientras mantenía una carrera semi-profesional como boxeador, se unió al grupo de gospel de Bobby Byrd.
La banda, rebautizada como “The Famous Flames”, firmó un contrato en 1956 con la King Records de Cincinnati y cuatro meses después su canción “Please, Please, Please” se convirtió en su primer número uno.
Fué uno de los más grandes renovadores de la música popular, un artista que supo evolucionar con los tiempos, aunque en ocasiones naufragara.
En la década de los 70, tras la muerte de su hijo en un accidente de tráfico, su carrera comenzó a declinar, aunque después todavía lograría éxitos como “Living in America”, incluida en la banda sonora de la película de Sylvester Stallone “Rocky IV” en 1986.
Esta misma cinta fue la que le proporcionó su primer premio “Grammy”, pese a su dilatada y exitosa carrera.
Brown también fue capaz de compaginar su música con negocios que incluían emisoras de radio y su propia compañía de producción y discos, “People Records”.
La de haber sido una de las figuras destacadas de la lucha por los derechos civiles en los años 50 y 60 es una de sus facetas menos conocidas.
Algunos le atribuyen la capacidad de haber acallado muchos disturbios que se generaron a raíz del asesinato de Martin Luther King, en abril de 1968.
Brown estaba comprometido con todo tipo de causas benéficas.
De hecho su última aparición pública se produjo el pasado 21 de diciembre para entregar regalos a los niños ingresados en un hospital local.