Miles de personas en todo el mundo celebraron ayer los 50 años de vida de los pitufos, aquellas criaturitas azules con gorro blanco que vivían felices en su aldea en medio del bosque, tratando de evitar que el malvado Gargamel los atrapara.
Los eventos principales de esta celebración tendrán lugar en Bruselas, Bélgica, ciudad donde nació Pierre Culliford, mejor conocido como Peyo, creador de estos duendecillos.
Para celebrar el aniversario de los pitufos y de paso beneficiar a la infancia del mundo, se crearon figuras de los simpáticos personajes azules vestidos como celebridades: hay un pitufo futbolista, una modelo e incluso un Asterix, los cuales fueron subastados para recaudar fondos a favor de la Unicef.
Recuerden
Los pitufos aparecieron por primera vez el 23 de octubre de 1958, aunque en aquel entonces aún eran personajes secundarios del cómic belga 'Johan et Pirlouit', pero dado su éxito Peyo decidió crearles su propia serie.
La curiosa expresión schtroumpf, como se llaman en francés, fue encontrada por Peyo más bien por casualidad, un día mientras comía con un colega, le quiso pedir la sal, pero no se le ocurría la palabra sal, y entonces dijo schtroumpf.
También en otros idiomas los Pitufos tienen nombres graciosos como schlümpfe en alemán, I Puffi en italiano o strumparnir en islandés.
En 1981, los productores Hanna-Barbera pidieron que se hiciera una serie de dibujos animados para la cadena de televisión NBC en Estados Unidos, que tuvo nada menos que 256 episodios y se proyectó en 30 países.
Las criaturitas azules alcanzaron fama mundial y empezaron a recibir premios, además de que se lanzaron al mercado todo tipo de souvenir, desde peluches y juguetes hasta discos con las voces de estos famosos personajes.
Su fama
El éxito de estos gnomos azules es innegable, pues luego de medio siglo siguen generando grandes sumas de dinero, de hecho los artículos de los Pitufos lograron una facturación mundial, hasta ahora, de 5 mil millones de dólares, según el gerente comercial Hendrik Coysman, de Imps, la empresa que tiene la licencia para todos los productos de los Pitufos.
Hasta su muerte en 1992, Peyo trabajó incansablemente en los nuevos dibujos, escenas e historias para la serie, a veces noche y día.
En las fases de más actividad, su familia apenas lo veía: 'Nunca quiso delegar nada, hacía todo él mismo', relata su viuda Nine Culliford, que administra su legado junto con su hijo y su hija.
Un dato curioso en la existencia de estos personajes surgió en México, donde en los años 80 se difundió el rumor de que los Pitufos estaban malditos y que asesinaban por la noche a los niños que los tuvieran en casa, lo cual generó algunas leyendas a este respecto, pero de ningún modo logró acabar con su fama.
Trama general de los pitufos
Ambientada en la Edad Media, en la aldea de los pitufos todas las casas tienen forma de hongos, aunque están construidas en ladrillo y pintadas.
Se visten igual: pantalón blanco y gorro blanco, a excepción del Gran Pitufo/Papá Pitufo, que usa un atuendo rojo. Él es quien dirige la aldea debido a su avanzada edad y su conocimiento de la magia.
Gargamel, un brujo poseedor del gato Azrael, siempre tratará de capturarlos con trampas, fundamentalmente porque son un ingrediente necesario para conseguir la piedra filosofal, y así fabricar oro, y también con el objeto de preparar con ellos la 'sopa de pitufos', un legendario plato exquisito de sabor irrepetible.
Por su parte, el gato Azrael siempre aparece ansioso por devorar pitufos, cosa que nunca ha logrado, pero se trata de un elemental instinto depredador. Lo intenta incluso en contra de la voluntad de Gargamel, en alguna historia en la que el brujo ha logrado capturar alguno que desea reservárselo para un fin propio. Esto ha provocado que, irónicamente, en ciertas ocasiones un pitufo le deba la vida a Gargamel, quien evidentemente lo ha hecho porque lo necesitaba vivo.
Variedad
Las distintas historietas presentan generalmente un plan de Gargamel para capturar un pitufo y el fallo del mismo, como en el caso de 'El pitufo falso', donde Gargamel se transforma en pequeño ser azul mediante un encantamiento para poder introducirse en la aldea.
También hay multitud de historietas centradas exclusivamente en la vida de los pitufos en la aldea, por ejemplo 'El huevo y los pitufos' o 'El pitufo número 100'.
La historia 'El ladrón de pitufos' contiene la presentación de Gargamel, quien atrapa un pitufo para obtener la piedra filosofal, pero sin nada especial en contra. A partir del rescate de éste por sus compañeros y la consiguiente humillación para el brujo, el asunto se transforma para él en una cuestión personal.