Florida, gracias a su cercanía con la línea del Ecuador que divide la superficie entre el Hemisferio Norte y el Hemisferio Sur, es uno de los espacios privilegiados, donde brilla el sol gran parte de los 365 días del año.
Esto la ha convertido en el destino predilecto de miles de personas que escapan todos los años del invierno. Es el destino predilecto de los jubilados y de las estrellas de cine, que poco a poco han construido sus mansiones en este estado, uno de los 50 que conforman los Estados Unidos de América.
Florida, que tiene alrededor de 16 millones de habitantes, puede presumir de poseer varios atractivos dentro de su territorio. Tiene playas bonitas, como lo son las de Miami Beach, Fort Lauderdale, Daytona y Key Biscayne; islas famosas, como los Cayos, dentro de los que destaca Key West, por ser lugar de residencia del escritor Ernest Hemingway; ofrece diversión y entretenimiento, es sede de Walt Diney World, el parque temático más grande y conocido del mundo; es cuna de importantes parques naturales, tales como el Everglades National Park, hogar del cocodrilo y el aligátor, lagarto; y es símbolo de glamur, ensamblado en Bal Harbour, y Palm Beach, también conocida por albergar una gran variedad de canchas de golf y polo.
Una belleza
Aunque la capital de Florida es Tallahassee, su ciudad más conocida es Miami, debido a su estratégica ubicación geográfica y a la belleza de su entorno. Hoy, Miami es una ciudad muy cosmopolita y un gran porcentaje de su población es hispanoparlante, tanto que en la mayoría de sus establecimientos se habla en español.
Incluso se la llama, 'la capital financiera de Latinoamérica', debido a la cantidad de empresas latinoamericanas que han abierto oficinas en esta ciudad.
El U.S. Census Bureau, estimó en 2004 que Florida tiene una población de 3,300 mil hispanohablantes, de la cual alrededor de un millón 200 mil personas de origen latinoamericano residen en Miami.
Juventud y diversión
Pero tal vez lo más sorprendente de Florida es que nace de una leyenda, una antigua creencia que embelesó a los conquistadores. Una bella leyenda que quitó el sueño a los colonizadores españoles y que ha otorgado a Florida magia y encanto.
Los colonizadores creían que en esa zona se encontraba la fuente de la eterna juventud y cuando llegaron en el siglo XVI a lo que hoy día es el territorio de Florida creyeron que se trataba de una isla.
En la primera década de 1513, Juan Ponce de León tomó posesión de aquella supuesta isla dándole la denominación actual, bien por la belleza de su tierra o por la festividad de la Pascua Florida que allí celebraron. Ponce de León exploró sus costas en busca de la mítica Fuente de la Juventud.
En aquel entonces su magnitud era mucho mayor y sus límites terrestres imprecisos, pues comprendía todo lo descubierto al norte de Cuba y al este de Nueva España.
No obstante que España conquistó a Florida, le costó mucho trabajo mantener su poder en la zona, debido a constantes sublevaciones de los nativos.
Finalmente, en 1567 una expedición encabezada por el gobernador de Cuba, ya nombrado oficialmente Adelantado de La Florida, Almirante Pedro Méndez de Avilés, sometió a los indígenas y anexó la península de La Florida a la Capitanía General de Cuba.
Sin embargo, la calma duraría poco, ya que los ingleses también querían dominar este territorio. Tras varios enfrentamientos, España perdió este territorio en manos de Inglaterra.
En 1763, al final de la Guerra de los Siete Años y a través del Tratado de París, que representaron la victoria de Inglaterra y Prusia, España cedió La Florida a Gran Bretaña a cambio de La Habana, que estaba ocupada por los ingleses.
Empero, en represalia a la victoria británica de la Guerra de los Siete Años, Francia y España apoyaron a los colonos estadounidenses en su afán de independizarse de Inglaterra.
Durante la guerra de Independencia estadounidense, 1776-1783, el dominio británico a duras penas se mantuvo, ya que las fuerzas españolas le brindaron su apoyo a los colonos secesionistas e invadieron en 1779 La Florida occidental.
El Segundo Tratado de París, que puso fin a la Guerra de Independencia, le otorgó a España la recuperación de su dominio en La Florida, que perduraría hasta 1819, cuando este país, en medio de las guerras de independencia de Latinoamérica, se vio obligada a vender el territorio a Estados Unidos.
Mediante el tratado firmado por el entonces Secretario de Estado, John Quincy Adams, y Luis Onis, Ministro de Relaciones Exteriores de España, que buscaba establecer la línea divisoria entre el virreinato de la Nueva España y la nación estadounidense, España cedió la península de La Florida a Estados Unidos a cambio de cinco millones de dólares que utilizaría para pagar las demandas de los ciudadanos de La Florida en contra de España.
En 1812 cesó formalmente la soberanía española en La Florida, pero el cambio de banderas no tuvo lugar hasta 1821.
En busca de tesoros
Juan Ponce de León, España, 1460-Cuba, 1521, es uno de los personajes históricos más poderosos y auténticos de la época de la conquista: colaboró en la dominación de la isla de La Española, hoy formada por República Dominicana y Haití, fue el conquistador de Puerto Rico y el descubridor de La Florida. De ascendencia noble, Ponce de León había formado parte de la corte de Fernando de Aragón, El Rey Católico, y había combatido en la conquista de la ciudad española de Granada, que estaba en poder de los musulmanes.
En detalle
El gran conquistador se pasó el resto de su vida buscando la mítica fuente hasta que resultó herido por los seminolas, una tribu que habitaba la Florida, tras lo cual se trasladó a Cuba, donde murió en 1521.
La leyenda decía que quienes bebieran agua de dicha fuente curarían todos sus males y vivirían eternamente jóvenes.