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El amor responde a la química del cerebro

  • Actualizado: 12 febrero 2009 /

Como toda enamorada, Bianca Acevedo y su prometido se regalaron corazones con motivo del día de San Valentín.

    Como toda enamorada, Bianca Acevedo y su prometido se regalaron corazones con motivo del día de San Valentín.Pero Acevedo, una científica especializada en el sistema nervioso, sabe bien que la fuente del amor es la cabeza, no el corazón. Ella realiza investigaciones en un campo relativamente nuevo, que trata de explicar la biología del amor romántico. Y la fría explicación es que el amor es una combinación de imágenes cerebrales, hormonas y genética.

    Estudio

    Todo tiene una base biológica. Ya conocemos algunos de los factores más importantes', señaló Larry Young, del centro de investigaciones Yerkes de la Universidad Emory de Atlanta. Young estudia el cerebro de un roedor monógamo para tratar de tener una mejor idea de lo que sucede en el cerebro humano.

    En los humanos hay cuatro pequeñas áreas del cerebro que, según algunos investigadores, forman el circuito del amor. Acevedo, quien trabaja en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, es parte de un equipo que ha aislado esas regiones y les ha dado nombres muy poco románticos: área tegmental ventral, ATV; núcleo Acumbes; pálido ventral y núcleo dorsal del rafe. El elemento clave es la ATV.

    Cuando se colocó a una persona que acaba de enamorarse en una máquina de imágenes de resonancia magnética y se les mostró fotos de su enamorado, la ATV se iluminó. Lo mismo cuando se observó a personas que siguen enamoradas luego de 20 años.

    Adicción

    El amor romántico puede ser adictivo; es una adicción muy bonita cuando las cosas marchan bien, y horrible cuando van mal', expresó Helen Fisher, investigadora y profesora de la Universidad de Rutgers'.

    Acevedo dice que el factor adictivo 'suena feísimo. Se supone que el amor es algo hermoso, que tiene una función: mantenernos juntos'.

    A veces, sin embargo, el amor no une a las personas, por lo que los científicos estudiaron los cerebros de personas que acababan de romper con sus parejas y comprobaron que había actividad adicional en el núcleo Acumbes, que está asociado más fuertemente con la adicción.

    'En la gente que ha sufrido desengaños hay más indicios de lo que podemos describir como un fuerte deseo parecido al de una adicción a las drogas', explicó Lucy Brown, de la facultad de medicina Einstein.

    Los investigadores estudiaron los cerebros de personas que llevan 20 años de casadas y siguen tomándose de la mano y comportándose como si acabasen de conocerse. En los cerebros de estos hombres y mujeres se iluminaron otras dos áreas, junto con la ATV: el pálido ventral y el núcleo dorsal del rafe.

    La célula VTA

    Es parte de un sistema clave de recompensa en el cerebro. 'Éstas son las células que fabrican la dopamina y la envían a diferentes regiones del cerebro. Se activa porque la persona está tratando de ganarse el mayor premio de la vida', dice Helen Fisher.