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Dolor y pesar en sepelio de bebé ahogado en llena

  • Actualizado: 23 octubre 2008 /

Mientras los rayos del sol mostraban una leve mejoría del tiempo, en el cementerio general de El Progreso.

    Mientras los rayos del sol mostraban una leve mejoría del tiempo, en el cementerio general de El Progreso un adolorido padre cargaba en un pequeño ataúd el cuerpo de su bebé que las aguas del río Ulúa le arrebataron.

    Lea: Tiende una mano

    El pequeño Pablo Daniel Flores de dos años se ahogó el martes a eso de las cuatro de la mañana mientras sus progenitores y demás parientes dormían en una vivienda tipo barracón en el barrio 2 de Julio de El Progreso.

    Minutos antes se celebró una misa en la iglesia Suyapa, para luego emprender el camino a la eternidad. Eran las 8.45 de la mañana cuando el cortejo de unas 30 personas miembros de la familia Flores, entre niños y adultos llegaron al sitio en donde quedarían sepultados los sueños y risas de un pequeño que unido a sus dos hermanitos daba alegría a sus padres y resto de parientes.

    Vestidos como mariachis, los Flores iniciaron los actos fúnebres con la entonación de tres melodías, entre éstas “Cielito lindo”, del charro mexicano José Alfredo Jiménez, que tanto le gustaba y cantaba el pequeño.

    No era para menos, la pérdida del bebé llenó de lágrimas los ojos hasta de los más duros de corazón que le acompañaron a su última morada. “Te vas, Dios te recibirá en sus brazos”, dijo en su último adiós a su hijo, Félix Flores.

    Vestido de blanco y con un crucifijo en el pecho, el inerte cuerpecito fue tocado y besado por todos los dolientes como despedida, mientras sobre el ataúd su padre dejó caer un corbatín rojo que portaba en su traje como muestra que allí quedaban los restos de un futuro miembros del grupo Mariachis Flores que integra todos los miembros de esta familia.

    El llanto de las cuerdas de los violines callaron, como muestra de la tristeza que sufre esta luchadora familia que después de residir por más de 20 años en la referida colonia nunca habían perdido un ser querido.