Entre majestuosos fuegos artificiales, un coloso de Rodas al estilo mexicano y un ejército de bailarines aéreos, México celebró la noche del miércoles el bicentenario de su independencia.
A las 11 de la noche, el presidente Felipe Calderón salió al balcón del Palacio Nacional con la bandera tricolor en sus manos y lanzó vivas a los héroes de la independencia, ante un abarrotado Zócalo. Decenas de miles de personas seguían allí la llamada ceremonia del Grito de Dolores, mientras centenares de miles congregados en el Paseo de la Reforma contemplaban el ritual por pantallas gigantes.
Decenas de bailarines suspendidos del cielo parecían danzar sobre la nada, deslizándose por una fina y casi invisible red, formando el nombre de México con sus cuerpos. Uno de ellos fue impulsado por un poderoso chorro de aire desde el suelo a las alturas.
Acto seguido, comenzó a llover fuego sobre el Palacio Nacional en un concierto de llamas, previo a la aparición del Presidente. Calderón salió, tocó la campana y ejecutó los tres “¡Viva México!” habituales.
Los fuegos artificiales de la noche corrieron a cargo de los responsables de los de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y Sidney 2000, acabada la ceremonia.
La fiesta musical en el Ángel de la Independencia inició con Julio Bracho y Vanessa Bauche como conductores.
Paulina Rubio dijo adiós temporalmente a los escenarios con una presentación en los magnos conciertos.
Desde el Ángel de la Independencia, la “chica dorada’’ interpretó ante sus fans éxitos como ‘Causa y efecto”, mientras presumía su embarazo.
La cantante de 39 años compartió el escenario con Erik Rubín y Aleks Syntek, con quienes entonó México, una de las canciones representativas del grupo Timbiriche.
Miles de mexicanos asistieron al espectáculo, donde también se presentaron Los Tigres del Norte, Natalia Lafourcade y Alondra de la Parra con la Orquesta Filarmónica de las Américasa. Agencias