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Conozca la otra cara de la pareja municipal

  • Actualizado: 20 marzo 2010 /

Ser alcalde no es tarea fácil y más aún si se trata de regir los destinos de una ciudad como San Pedro Sula.

Ser alcalde no es tarea fácil y más aún si se trata de regir los destinos de una ciudad como San Pedro Sula.

Él es el hombre que en sólo una semana se convirtió en el fenómeno político de la década en el país, logrando que los sampedranos depositaran su confianza a través del voto para convertirse, en tiempo récord, en el jefe de la comuna de la capital industrial hondureña.

Vivir en Rosa tuvo el privilegio de conversar con Juan Carlos Zúniga Monge, el personaje que aprendió el significado de la nobleza en los quirófanos donde salvó las vidas de muchos a través de riesgosas cirugías de corazón y que hoy quiere seguir con esa misión altruista, pero al frente de la Municipalidad, para que el pueblo tenga una ciudad digna.

Junto a su esposa Yvette Aramendía de Zúniga, su hijo Juan Carlos y sus gemelas Paulina e Isabella nos recibió en su residencia, donde pudimos sentir ese calor de armonía familiar y unión que el alcalde y la primera dama de la ciudad han mantenido pese a la adversidad y a las múltiples ocupaciones que ahora tienen.

El encuentro

Llegamos puntuales a la cita y con mucho entusiasmo nos recibieron un caballero relajado, educado y dispuesto y una dama impecable, detallista y muy amable. Rápidamente nos abrieron las puertas de su hogar para preparar la producción fotográfica seguida de una franca conversación con temas relevantes de cómo es la vida en familia de la pareja municipal de SPS, una faceta que pocos conocen.

Sin pretensiones y dispuestos a posar para el lente de Erick Andrade, de Hollywood Bodas, la familia Zúñiga Aramendía se preparó con el vestuario que a petición de Vivir en Rosa seleccionó en días previos.

Para embellecer aún más la fina estampa de Yvette, la profesional de la estética Dania Flores, de Jessica Lanzz Studio, se encargó de combinar colores y resaltar facciones de la sobria dama que también habló de su labor social y humanitaria como esposa del jefe municipal y, sobre todo, como madre.

Combinó a la perfección su vestuario con joyas diseñadas por Rodolfo Lugo exclusivamente para la ocasión, y con su garbo y distinción conjugados, se mostró ante la cámara como una mujer segura, fresca, muy sencilla y junto a un esposo que se aprecia está plenamente enamorado de ella.

Luego de dos horas de buscar los mejores ángulos en el campo de golf contiguo a su residencia, en diferentes ambientes del hogar y de hacer cambios de vestuario, llegó el momento de charlar sin que nada ni nadie nos interrumpiese.

No es fácil

Los esposos Zúniga Aramendía comienzan la jornada diaria muy temprano. Lo primero que hacen por la mañana es preparar a sus hijos para la escuela y ver que en casa todo marche bien.

Después de organizarse en las responsabilidades de cada uno como padres, esposos y administradores de una familia, rápidamente toman el rumbo que el destino les ha asignado: la labor de servir al pueblo sampedrano.

No es fácil para Juan Carlos, un cirujano cardiovascular de 45 años, e Yvette, una profesional de las finanzas nacida en NY de padres cubanos, porque sus vidas cambiaron radicalmente desde que los ciudadanos los escogieron para transformar la Ciudad de los Zorzales.

Él ahora se dedica en “cuerpo, alma, vida y corazón” a rescatar la institución municipal del abismo financiero en que la encontró tras asumir el reto de alcalde y, ella, a limpiar por completo el rostro sucio de una ciudad que está llena de altruismo y que ella quiere aprovechar para beneficiar a los más necesitados.

“En el ejercicio de mi profesión estoy a un 10 o 20 por ciento del trabajo médico. Mi mayor esfuerzo está orientado en sacar adelante la gestión municipal. No ha sido fácil, pero poco a poco vamos a ir encontrando el tiempo para cada una de nuestras áreas que han sido nuestra vida”, afirma él.

A la profesión médica le dedicó 15 años de formación académica, ocho años de medicina general, tres de cirugía general y cuatro años de cirugía cardiovascular.

“No podemos dejar 15 años de estudio, pero creemos que vale la pena el sacrificio que estamos haciendo por San Pedro Sula, que se merece todo lo mejor y nuestro esfuerzo”, destaca.

Ejemplar

La medicina le ha permitido a Juan Carlos conocer bien al ser humano, sus pensamientos, sentimientos, aflicciones, tristezas y alegrías.
Gracias a su profesión, el ahora alcalde transformó contra todo pronóstico el hospital Mario Rivas, donde se ganó el cariño y respeto de la gente por su humildad, disponibilidad total y sensibilidad, que hoy ha puesto en práctica en su mandato municipal.

“Mi trabajo me ha permitido conocer las verdaderas necesidades que tiene la población. Cuando fui director del hospital vimos reflejada la inseguridad con tantos heridos que llegaban, la pobreza por limitaciones de desnutrición de nuestro niños y junto a mi esposa vimos manifestada la injusticia social, entonces eso me hizo no cerrar los ojos ante la dura realidad. Es bueno sentir la necesidad de un pueblo, eso fue lo que me llevó a participar en política”, recalca.

Ahora como alcalde todo cambió, pero nada se le ha olvidado de aquellos amargos capítulos que protagonizó en el centro médico más importante de la ciudad. Actualmente tiene grandes presiones y muchos enemigos que el camino de la maldad le ha puesto a su paso para hacerlo tropezar, sin embargo, él se mantiene fuerte como un roble.

“No es fácil, sobre todo por esta última labor de ser alcalde, en la que estamos sometidos a muchas presiones e intimidaciones ante las que se debe luchar y tratar de corregir problemas que se han venido sumando en los últimos años. Estamos haciendo un esfuerzo enorme y también tenemos que compartir con nuestros hijos, no les puedo robar el tiempo que les corresponde a ellos”, manifestó a Vivir en Rosa.

Juan Carlos reveló en exclusiva que como padre y esposo ha sacrificado el tiempo que dedicaba a Yvette y sus hijos. “A pesar de eso, comparto con ellos el fin de semana saliendo a pasear, ayudándoles en sus tareas, contando historias, divirtiéndonos, viendo televisión durante el poco tiempo que nos queda libre”, detalla.

Tras heredar un reto que para muchos podría ser misión imposible, rescatar la institución de la muerte financiera, Juan Carlos no ha sido bien recibido por sus adversarios, a quienes él mismo ha enfrentado, pese a amenazas. Pueden más su entereza y amor por SPS que todo lo demás.

Sobre las críticas, el funcionario contó que las acepta “si son justificadas porque quiere decir que tenemos que enmendar nuestro camino.

Si son injustificadas, somos seres humanos y nos hacen sentir bien, aunque tampoco vamos a bajar por ello nuestra dinámica de trabajo. Por el contrario, vamos a trabajar más fuerte en el marco de la legalidad y la transparencia”, aclara.

Balance

Su prioridad ahora es recobrar la seguridad que exige el sampedrano y la transparencia financiera que debe prevalecer en la comuna.

“Queremos que toda la gente camine o vaya tranquila y que los sampedranos puedan tener confianza en sus autoridades”, expresa.

Juan Carlos anhela tener una ciudad segura, ordenada, justa.

“Queremos calles limpias, bulevares agradables, que la gente que vive en áreas infrahumanas, lo que llamamos bordos en los ríos, pueda ser reubicada de forma digna, mantener agua potable, aguas negras, todo lo que conlleva el urbanismo, además de disminuir la inseguridad que tenemos acá. Si llegamos a tener una ciudad segura, ordenada y justa, creemos que hemos logrado nuestro objetivo en la vida”.

Esto podrá ser posible si el pueblo se une y trabaja junto a la Alcaldía. Nada es imposible y gracias a la franca conversación, percibimos a un hombre sincero que se merece que lo dejen trabajar.

Alcalde, Padre y ejemplo

Juan Carlos Zúniga se siente seguro de que con aplomo y enfoque las cosas se pueden lograr y, más aún, rescatar a la ciudad que todo sampedrano sueña con tener algún día. Lo más difícil que ha enfrentado es la crisis financiera por la que atraviesa la Municipalidad. “Nos vemos muy limitados a realizar los procesos de desarrollo que existen en la comuna, tanto administrativos como de seguridad, educación, salud, salarios y sueldos atrasados a los empleados y demandas. Yo creo que es una de las partes más difíciles”, recalca.

Actualmente las finanzas no están en un vertiginoso ascenso o manteniéndose estables. Más bien la precaria situación monetaria ha frenado el trabajo que a cuestas viene realizando Zúniga. Son tres mil millones de lempiras que se deben al Gobierno Central, a la banca, en sueldos y salarios y contratistas.

“Es una deuda enorme porque hay presiones de las personas para que se les pague y no contamos con los recursos, pero se está estructurando una base financiera política con la cual podamos ser austeros”.

Juan Carlos quiere recuperar la mora que tienen los sampedranos con la Municipalidad para poder salir avante con los compromisos que genera su cargo de trabajar por el pueblo. Como es tradicional en muchas instituciones del país, la corrupción no es la excepción en la Municipalidad de SPS. Tras asumir como alcalde, encontró irregularidades de las cuales ya tomó control y se están ahorrando más de dos millones de lempiras mensuales sólo en alquileres, para un total al año de 27 millones de lempiras.

Su plan también contempla el uso restringido de combustible, la disminución de llamadas telefónicas internacionales y a celulares y el ahorro de agua y energía eléctrica.

Para garantizarle a los sampedranos transparencia y cero corrupción, Juan Carlos y su esposa Yvette se respaldarán en expertos de organismos internacionales y están invitando a instituciones como el Comisionado Nacional de Derechos Humanos, Conadeh, la Usaid y la sociedad civil para evitar que se les señale de corrupción, sin tener culpa ni cargos de conciencia. Además, firmaron un convenio con la Dirección Ejecutiva de Ingresos, DEI, para tener información cruzada y evita la evasión fiscal porque para él, “ésta es una Municipalidad de puertas abiertas”.

Gracias a la medicina, Juan Carlos tiene una gran sensibilidad social y al ver la situación tan difícil que están pasando la mayor parte de los sampedranos y compatriotas quiere heredar una mejor ciudad no sólo a su familia, sino a todas las familias que viven en SPS.

De todo esto, lo más importante es que Juan Carlos está consciente de que su misión en la vida es servir y dejar una imagen limpia para que su hijo siga sus pasos en el futuro.

Una mujer sensible

Yvette Aramendía de Zúniga se ha transformado en el rostro humano y sensible de una ciudad que urge salir adelante. Para su labor humanitaria tiene centralizado un plan operativo anual, mensual y semanal basado en la transparencia, participación, capacitación, empoderamiento y sostenibilidad.

No ha tenido un inicio fácil como primera dama de la ciudad. “Lo más difícil se puede medir desde dos perspectivas: la gran necesidad de sectores vulnerables, como los niños y ancianos, edificios en mal estado y no tener los recursos inmediatos para apoyarlos por muchas razones y una planilla de empleados muy alta que heredamos sin poder hacer nada al respecto por la crisis de la institución”, detalla.

Para ella, trabajar en proyectos sociales implica un proyecto de vida. “No es un empleo común, hay que sentir el deseo de ayudar a los demás y he visto cómo algunos empleados no trabajan con la motivación y el entusiasmo debidos. Cualquier limitante mínima ya es un obstáculo para el desarrollo de su trabajo. Estamos trabajando la parte de autoestima y esperamos un cambio”.

Yvette tiene un proyecto estrella, “Catrachos al cambio”, una fundación integrada por centros de autoridad moral y conformada por figuras nacionales del arte, deporte, ciencia y otras áreas que se organicen en una fundación privada para que a través del apadrinamiento de niños en situación de riesgo se puedan rehabilitar.

La esposa del alcalde también quiere reinsertar al mundo laboral a los ex pandilleros. “Ya hemos presentado el proyecto a las empresas, donantes, Fenafuth y ha tenido buena aceptación; iniciamos con una escuela de fútbol para niños en situación de riesgo social”, detalla.
La bella dama se apoya para realizar su trabajo en conocer más sobre los problemas sociales. “El apoyo que se ha recibido de la empresa privada, del cuerpo consular, de las ONG como Operación Bendición nos ha ayudado a comenzar con la misión y así tratar de cumplir con las expectativas de la gente que aún tiene esperanzas y cree en nosotros, después de tantas promesas incumplidas por los anteriores”.

La pareja municipal anhela ver una ciudad con menos niños deambulando en la calle, menos reprobados y menos ausentismo en las escuelas por falta de apoyo de la merienda escolar. También quiere que haya mejores condiciones en algunos edificios municipales, una mejor mística de trabajo del empleado, oportunidades laborales para las mujeres de los barrios marginales, las personas con retos especiales y los ex pandilleros.

“Después de la gestión no me gustaría que me recordaran a mí, me gustaría que recordaran que en el sacrificio, la transparencia, la buena actitud están la diferencia”.