18/07/2026
11:22 PM

Ben, un actor multifacético

Siete películas en un mismo año. Siete estrenos. Siete personajes diferentes. Siete trabajos que demuestran la demanda de un buen actor como Ben Kingsley, aún a pesar de los 65 años que cumplirá el 31 de diciembre.

Siete películas en un mismo año. Siete estrenos. Siete personajes diferentes. Siete trabajos que demuestran la demanda de un buen actor como Ben Kingsley, aún a pesar de los 65 años que cumplirá el 31 de diciembre.

Desde la impecable actuación como el psicólogo drogadicto en 'The wackness', ganadora en el Festival Sundance, o siendo el amante de Penélope Cruz en 'Elegy', hasta el suspenso de 'Transsberian' o el humor del gurú que interpreta en 'Love Guru', además de la narración de la película animada 'Noahs Ark: The new beginning', Kingsley conserva también la seriedad detrás de la verdadera historia del espía británico Martin McGartland en 'Fifty dead men walking' y la polémica película 'War Inc' con una sátira norteamericana que insinúa la realidad de las corporaciones norteamericanas en medio de la guerra de Irak. Pocos actores en Hollywood reciben tantos ofrecimientos, tan distintos, tan seguido.

Siete películas en un solo año debe ser todo un récord. ¿Cómo lo logró?

No lo sé. Debo estar loco.

Otros actores como Dustin Hoffman se quejan del poco trabajo que reciben hoy. Y usted, a punto de cumplir 65 años, demuestra todo lo contrario, con todo tipo de personajes diferentes...

Es cierto.

Tiene que haber algún secreto.

No sé cuál es el secreto. Tal vez sea lo que me falta, porque no tengo el menor sentido de la cronología. Para nada.

¿Recibe todas las propuestas y guiones al mismo tiempo?

Llegan sin parar. Son como una avalancha. (Ríe)

¿Y también acepta todo, al mismo tiempo?

No. Mantengo cierto criterio en las elecciones.

¿Si tuviese que entrar a un cine a ver una de todas las películas que estrena este año, cuál elegiría?

No, no, no, no.

¿No se anima a elegir alguna?

Elegiría alguna donde aparezca yo en los títulos. (Ríe)

¿El proceso de interpretar personajes tan diferentes en tan poco tiempo es siempre el mismo?

El proceso de la actuación es muy simple. Soy muy parecido al estilo de Spencer Tracy. Trato que los otros actores se vean bien, aprendo mis líneas y hago lo imposible por no tropezarme con los muebles. Probablemente me parezca tan simple por haber empezado bien desde abajo, con el teatro. Y el teatro es un hermoso y simple proceso: aprendes el diálogo, aprendes tus movimientos, aprendes la relación con tu personaje arriba del escenario, vas todas las noches y es imposible esconderse. Lo haces. Es difícil, pero es tan simple como eso.

Suena fácil, pero no lo es.

No estoy diciendo que sea fácil, pero los blancos son muy fáciles de embocar. Es tan simple como eso, es tan simple como el tenis.

¿Pero usted también es famoso por llegar al estudio muy bien preparado?

Ciertamente, en las páginas que me tocan. Sí. Puedo saber cómo es mi personaje, pero yo me crié con Meryl Streep. Nunca sabes qué tan bien saldrá una escena hasta que llegas al estudio y te enfrentas cara a cara con otro actor. Antes de eso, son todas conjeturas. Y cuando llega el momento, es bueno estar preparado para brindar absolutamente el mejor trabajo porque es la única oportunidad que vas a tener entre 'acción' y 'corte'. Es algo quedará en la pantalla para siempre. Apenas si te dan unos segundos entre 'acción' y 'corte' para ser tan preciso y libre como sea posible. Por eso es tan importante la buena preparación. Me gusta saber todo el guión de memoria antes de entrar al estudio.

¿Se acostumbra alguna vez a los tantos reconocimientos, como el último que recibió con el título de Premio Honorario del Cine de Paz? ¿Cómo se compara un galardón como ése a la gloria del Oscar?

Creo que es un premio mucho más maduro y me parece una muy buena idea ver el lado humanitario de una forma artística como es el cine.

Por supuesto no está libre de la corrupción o las malas interpretaciones a las que están expuestas otras obras artísticas, pero el papel central es siempre contar una historia. Y yo personalmente creo que el solo hecho de contar una historia, cualquier historia, es saludable.

Y el premio de la paz es un reconocimiento decente porque reconoce el hecho de que el cine sea saludable, el cine puede ser bueno para la gente, puede guiarnos a un mundo mucho más pacífico porque ya se dice bastante basura cuando afirman que ciertas películas representan la causa de tantos crímenes entre los jóvenes.

El cine no tiene nada que ver. Los pobres chicos son deshonrados por los padres, los mandan a un doctor si dejan de prestar atención al maestro por 10 minutos y después le echan la culpa a Hollywood.

Es ridículo. Y para encontrar un balance, el congreso del Cine de la Paz dice: 'Un minuto.

El cine ha hecho muchísimo bien diseminando la historia o exponiendo el abuso en ciertos sectores de la población'.

Su herencia, carrera y premios

Redacción. Su verdadero nombre es un poco más difícil de pronunciar: Krishna Bhanji. Así lo inscribieron en el acta de nacimiento, el 31 de diciembre de 1943, en la ciudad de Scarborough, en Inglaterra.

La elección de llamarse Ben como nombre artístico resultó el mejor tributo al padre, porque así lo llamaban a él, en la universidad. Justamente, la familia del padre había inmigrado desde el estado Gujarat de la India, el mismo lugar donde se había criado Mahatma Gandhi. Claro que Ben Kingsley tardó en aprovechar aquella herencia.

Sus inicios

Tenía apenas 23 años cuando debutó en teatro como el narrador y compositor de la música en la obra 'A smashing day', producida por el mismo mánager de los Beatles. John Lennon y Ringo Starr llegaron a elogiarlo personalmente, recomendándole que se dedicara a la música. Pero el jovencito Ben prefirió la actuación: al siguiente año se sumó a la prestigiosa compañía de teatro Royal Shakespeare para protagonizar nada menos que las producciones 'Demetrius' y 'Hamlet'. El debut en cine y tv se produjo por duplicado, el mismo 1972, cuando apareció en el thriller 'Fear is the key' y la serie de tv 'The love school'. Por supuesto, su carrera en cine despegó sin retorno cuando ganó el Oscar como 'Mejor Actor', personificando a Gandhi, en 1982. Diez años después, volvió a ser nominado, cuando interpretó al gangster judío Meyer Lansky, en la película 'Bugsy' de Warren Beatty.