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Bajo el signo de austeridad

  • Actualizado: 13 febrero 2009 /

Desde que empezó la depresión económica, la industria de la moda ha escarbado en los éxitos del pasado en busca de ideas que le permitan volver a encaminarse.

Desde que empezó la depresión económica, la industria de la moda ha escarbado en los éxitos del pasado en busca de ideas que le permitan volver a encaminarse.

Ultimamente se ven faldas largas de los años 60, ropa para hombre de los 70, y las colecciones de primavera tendrán su dosis justa de trapos sueltos y colores estridentes de los 80.

Pero nada de eso ha inspirado a los compradores y los diseñadores podrían verse tentados a tomar medidas drásticas para sus colecciones de otoño, que debutó ayer viernes en la Semana de la Moda de Nueva York.

En general, las ventas de las cadenas minoristas cayeron en enero por cuarto mes consecutivo, en un 1,6 por ciento, según el Consejo Internacional de Centros Comerciales-Goldman Sachs.

Con eso hasta el diseñador más extravagante tendría motivos para lanzar una línea de jeans, camisetas y sacos reconfortantes. Pero eso también conlleva un riesgo.

Salida sin salida

Si los consumidores comienzan a comprar más tarde en el año, podrían salir corriendo de las tiendas al enfrentarse con los mismos estilos monótonos.

'Es una temporada muy desafiante. Es difícil mantenerse positivo en un mar de negatividad, pero existe presión para hacer algo realmente fabuloso', dijo la diseñadora Nanette Lepore.

Y pese a una floja economía y ventas tambaleantes, algunos como Lepore ven un rayo de esperanza en el cambio en Washington, enfocado en la primera dama, naturalmente.

Entonces, serán los desfiles de más de 100 diseñadores que participan en la Semana de la Moda glamorosos o deslucidos.

Carmen Marc Valvo pensó seriamente en crear una colección acorde a la recesión. 'Pensé en hacer prendas oscuras y deconstruidas, pero no pude tomar ese camino', dijo el creativo, cuyo nicho son los trajes de noche. Cambió su mantra a 'ropa hermosa para lugares hermosos'.

'Necesito algo de esperanza, algún destello de repunte económico, y terminé con diseños glamorosos, excesivos y más especiales', dijo Valvo. 'Si alguien querrá comprar algo, se sentirán atraídos a las cosas que no han visto antes'.

Por primera vez en varias temporadas Valvo no exhibirá su colección en las carpas del Bryant Park, casa del evento bianual de la moda. Esta vez optó por un espacio mucho más pequeño en un club. Eso, dice, fue una consideración tanto económica, como emocional, ya que su puesto usual cuesta 50 mil dólares.

La recesión espanta

En un mundo donde el consumo excesivo parece en vías de extinción, todos parecen apostar a la calidad y a una exigencia de excelencia.

El número de exponentes inscritos en la semana de la moda NY disminuyó ligeramente con relación a los 80 estilistas de septiembre pasado.

Con todo, unos 70 presentarán sus creaciones, incluyendo las estrellas habituales como Ralph Lauren, Diane von Furstenberg o Calvin Klein, y nombres nuevos como el libanés George Chakra.

Algunos creadores juntaron presupuestos y presentan desfiles colectivos, como Mara Hoffman, Sergio Davila y Nicholas K. Otros presentarán colecciones de 25 a 30 piezas en lugar de las 30 a 40 habituales.

Marc Jacobs, que habitualmente invita a dos mil personas, redujo este año su lista a 700 nombres, generando una carrera por las invitaciones aún más frenética que de costumbre.

Muchas de las invitaciones llegaron este año en sobres negros, dando una impresión general de austeridad, por no decir de luto.

Pero la moda no ha muerto. Anticipando el regreso de días mejores, la semana de la moda se mudará a partir del otoño 2010 al parque Damrosch adyacente al complejo del Lincoln Center, tras la firma de un contrato de cinco años.