Los Ángeles, Estados Unidos.
El cine convencional de EUA necesita una revolución, y si las mujeres se salen con la suya, bien podrían provocarla. Ya era hora. No porque Ava DuVernay no haya sido mencionada como mejor directora a los premios de la Academia, pese a que su aclamada cinta Selma la recibió en la categoría de mejor película.
Se ha especulado mucho acerca de este desaire, pero las razones son menos importantes que el mensaje enviado por los directores de la Academia, en su mayoría hombres blancos: esa mujer no merece el crédito por su propia película. A las mujeres en el cine se les niega sistemáticamente trabajos, créditos, premios y paga igual, por lo que el reproche es conocido. Eso es porque, si bien los hombres luchan individualmente en la industria, las mujeres batallan como grupo. La indignación por las nominaciones al óscar fue bien vista, aunque el problema no son los premios de la Academia; sino una industria fosilizada y estrecha de miras que ofrece muy pocas oportunidades a las mujeres y a las minorías. DuVernay es una de las pocas directoras que ha dado el salto al mundo de los grandes estudios.
Si bien es decepcionante que no haya sido nominada, ella hizo una excelente película y va a seguir dirigiendo, aunque no cuente con la bendición de la vieja guardia convencional. Lo bueno es que ella no será la única. Cada vez hay más personas -básicamente mujeres- que presionan contra los prejuicios de la industria. Y están presionando públicamente, tomando una postura con muchas agallas en una industria que se maneja a base de secretos, mentiras y miedos.
Controversia
Estas nominaciones se han convertido en unas de las más discutidas de tiempos recientes por la ausencia de Selma en casi todas las categorías importantes. Una omisión que ha disipado todas las posibilidades de nominados de raza negra y provocado airadas acusaciones de racismo. Ava DuVernay no ha querido entrar en ningún debate, no obstante, no han faltado las voces que han aprovechado esta omisión para lamentar una vez más la falta de representación de otras razas en las producciones más relevantes del año.
“Hollywood es como las montañas rocosas”, protestaba el reverendo Al Sharpton, famoso defensor de los afroamericanos, “cuanto más arriba llegas más blanco es todo”. “Cualquiera que pensara que este año iba a ser como el año pasado es retrasado. Hubo muchos negros nominados y que ganaron el óscar con 12 años de esclavitud. Y esto funciona en ciclos de 10 años. Una vez cada 10 años me llaman los periodistas para que comente sobre el hecho de que por fin las películas negras son aceptadas. Antes de 2014, fue en 2002 con Halle Berry, Denzel Washington y Sidney Poitier”, dijo Spike Lee.
El cine convencional de EUA necesita una revolución, y si las mujeres se salen con la suya, bien podrían provocarla. Ya era hora. No porque Ava DuVernay no haya sido mencionada como mejor directora a los premios de la Academia, pese a que su aclamada cinta Selma la recibió en la categoría de mejor película.
Se ha especulado mucho acerca de este desaire, pero las razones son menos importantes que el mensaje enviado por los directores de la Academia, en su mayoría hombres blancos: esa mujer no merece el crédito por su propia película. A las mujeres en el cine se les niega sistemáticamente trabajos, créditos, premios y paga igual, por lo que el reproche es conocido. Eso es porque, si bien los hombres luchan individualmente en la industria, las mujeres batallan como grupo. La indignación por las nominaciones al óscar fue bien vista, aunque el problema no son los premios de la Academia; sino una industria fosilizada y estrecha de miras que ofrece muy pocas oportunidades a las mujeres y a las minorías. DuVernay es una de las pocas directoras que ha dado el salto al mundo de los grandes estudios.
Si bien es decepcionante que no haya sido nominada, ella hizo una excelente película y va a seguir dirigiendo, aunque no cuente con la bendición de la vieja guardia convencional. Lo bueno es que ella no será la única. Cada vez hay más personas -básicamente mujeres- que presionan contra los prejuicios de la industria. Y están presionando públicamente, tomando una postura con muchas agallas en una industria que se maneja a base de secretos, mentiras y miedos.
Common, Oprah Winfrey, David Oyelowo, Ava DuVernay (directora) y Carmen Ejogo.
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Estas nominaciones se han convertido en unas de las más discutidas de tiempos recientes por la ausencia de Selma en casi todas las categorías importantes. Una omisión que ha disipado todas las posibilidades de nominados de raza negra y provocado airadas acusaciones de racismo. Ava DuVernay no ha querido entrar en ningún debate, no obstante, no han faltado las voces que han aprovechado esta omisión para lamentar una vez más la falta de representación de otras razas en las producciones más relevantes del año.
“Hollywood es como las montañas rocosas”, protestaba el reverendo Al Sharpton, famoso defensor de los afroamericanos, “cuanto más arriba llegas más blanco es todo”. “Cualquiera que pensara que este año iba a ser como el año pasado es retrasado. Hubo muchos negros nominados y que ganaron el óscar con 12 años de esclavitud. Y esto funciona en ciclos de 10 años. Una vez cada 10 años me llaman los periodistas para que comente sobre el hecho de que por fin las películas negras son aceptadas. Antes de 2014, fue en 2002 con Halle Berry, Denzel Washington y Sidney Poitier”, dijo Spike Lee.