Las relaciones amorosas, quizá la experiencia que más influye en el rumbo y felicidad de la existencia humana, son comparadas con todo tipo de elementos y situaciones de distinto signo, desde una rosa con espinas o “flores de un día” hasta la sal de la vida, un verdadero “estado de gracia” o “el mayor de los milagros”.
Esta aventura “con mayúsculas” que es el amor compartido, también guarda ciertos paralelismos, ya que al igual que los seres vivos, las relaciones de parejas atraviesan distintas etapas: nacen, crecen, se desarrollan y –aunque nos guste o no- también llegan a su fin por distintas causas.
“El ser humano no es un ser solitario sino que por el contrario es un ‘animal social’, que busca continuamente la compañía de los otros, y en especial necesita mantener vínculos con una persona por la que se sienta atraído”, explica el psicólogo y psicopedagogo Bernabé Tierno, autor del libro “Cartas a un psicólogo”, en el que da respuestas prácticas para los problemas más frecuentes.
Según este experto, aunque en una relación de pareja es importante que la primera impresión sea buena, ello no es suficiente para predecir que será duradera, por lo cual conviene seguir una serie de pasos y recomendaciones, adecuados a las distintas etapas que atraviesa el vínculo amoroso.
Al iniciar una relación hay que tener en cuenta que el afecto mutuo y el entendimiento entre dos personas nacen del conocimiento. “Por mucho que el otro nos guste físicamente, debemos controlarnos y esforzarnos en conocerle más profundamente, pero sin interrogarle continuamente”, señala.
El psicólogo aconseja ser sinceros, naturales y espontáneos, y no ir más rápido que el otro al hablar de nuestras vidas. “Si nos hacen una confidencia, nosotros hacemos otra. Es importante no apresurarse en contar experiencias sentimentales anteriores.”, según Tierno. “Es bueno hablar de las cosas que nos unen y separan, y tratar el tema de la independencia, ya que ninguno debe dejar sus propias relaciones, necesidades y aficiones, pero si implicarse el uno con el otro.”
LA RELACIÓN SE CONSTRUYE A DIARIO
El experto aconseja “construir la relación día a día, y cuando se pase por la fase del enamoramiento, observar qué aspectos pueden hacer que la relación no funcione y modificarlos”. Por otro lado, hay que potenciar aquellos aspectos que les hacen sentir bien a los dos y ayudan a crear un buen clima de pareja.
Durante la convivencia, la palabra clave es adaptarse: hay que aprender a perdonar cosas que antes no había que tener en cuenta porque cada uno se había acostumbrado a su familia o a vivir solo, y ahora tiene que armarse de paciencia para aceptar las costumbres de su pareja.
Para esta etapa, el experto aconseja establecer normas para las pequeñas cosas: “hemos de hacer saber a nuestra pareja qué es lo que nos molesta y cómo se puede hacer para que nos resulte llevadero. Es importante hacer esfuerzos por complacerle en los detalles pequeños de la vida diaria”.
Cuando la relación finaliza, cuando “todo está perdido”, hay que aceptar que el vínculo amoroso ha terminado y que lo mejor es empezar de nuevo sin rencor hacia nuestra anterior pareja y sin sentimientos de culpa por nuestra parte.
Según Tierno, la ruptura es una buena oportunidad para “reflexionar sobre lo sucedido y aprender, para no repetir errores en el futuro. Hay que pensar qué podemos modificar en nuestro modo de comunicarnos en pareja, analizar nuestras relaciones y nuestro papel en ellas y corregir nuestros puntos débiles”.