Era un ser con un carisma arrollador. Su rostro denotaba dulzura y al conversar con él, uno encontraba a todo un caballero, de cálida sonrisa y amabilidad desbordante. Es una pena grande que el querido y ahora inolvidable Domingo Larach haya fallecido.
A pesar de ello, el director teatral y actor del Círculo Teatral Sampedrano, compañía de la que fue fundador hace más de cuarenta años al lado de José Francisco Saybe, no será olvidado, al menos por aquellos que tuvimos el privilegio de verlo actuar, conversar con él y hasta reír con anécdotas que vivió en el CTS.
Nunca más volverá a contestar su teléfono y su voz suave ya no se escuchará más porque partió a la eternidad la noche del domingo, víctima de un infarto que le arrancó la amada vida que entregó en cuerpo y alma a su gran pasión: el teatro.
Legado
Se inició como actor teatral en 1970 con la obra “El cianuro sólo o con leche” y su amor por este talento lo hizo entrar más en el hermoso e increíble mundo de la actuación, y se propuso apoyar al Círculo Teatral Sampedrano con todo su empeño y hacer que se convirtiera en la compañía actoral más exitosa y prestigiosa del país al lado de desinteresados hombres y mujeres que apoyan la cultura teatral en Honduras sin fines de lucro. Con el paso del tiempo, Domingo Larach fue afianzando su pasión y años más tarde debutó no sólo como director, sino como escenógrafo, logrando consolidar su arte en la producción artística.
“Lo voy a recordar como un compañero de increíble espíritu de colaboración y sentido del humor. Jamás le negó un favor o una sonrisa a nadie. Era del club de cine de mi casa y siempre fue el primero en llegar y estábamos en pláticas hace algunos días para escoger las obras que dirigiría el próximo año”, expresa Saybe con mucha nostalgia.
Recuerdos
Entre las anécdotas que muchos compañeros actores de antaño del CTS recuerdan están las fiestas de celebración por el éxito de cada obra que se presentaba con auditorio lleno. Al final de cada temporada teatral, la residencia de Domingo se llenaba de alegría porque, para el elenco, su hogar era el sitio idóneo para compartir y brindar porque el pueblo sampedrano abarrotaba las funciones y esto llenaba de orgullo a Larach. “Domingo fue un hombre muy humilde. Siempre tuvo una personalidad transparente y jamás tuvo un disgusto con ningún compañero y mucho menos pleitos en los 42 años que tuvo dentro de las filas del CTS”, detalla Saybe.
Domingo dirigió ocho obras, todas de éxito rotundo, y actuó en 16 historias; la última fue “Una vez en la vida”, en la que interpretó a un obispo y con su personalidad calma hizo que el papel impactara en el público que tuvo el privilegio de verlo actuar. También diseñó seis escenografías muy aplaudidas por su calidad, ya que siempre fue una persona que amaba la calidad y la perfección de sus proyectos.
Con la pérdida irreparable de Domingo Larach, el Círculo Teatral Sampedrano no sólo le dice adiós a un gran amigo, sino que lamenta terriblemente el deceso de un gran director, actor, escenógrafo y sobre todo colaborador porque, para él, la hermandad que nació hace más de cuarenta años en las filas del CTS lo arraigó mucho a la institución artística. Su esposa Vilma lo acompañó todos estos años dentro del círculo y aplaudió con gran emoción cada éxito que su amado compañero con su trabajo desinteresado en beneficio del arte teatral que, si no hubiera sido por él y muchos hombres y mujeres más, no tendría el prestigio actual.