29/12/2025
08:06 AM

Aceptación o rechazo

Forma la autoestima de tu hijo evitando que se sienta fracasado, y enséñale a enfrentar el error de una manera natural

    Desde el momento en que nuestros niños nacen, se comienza la labor de formar una sana autoestima, esto se logra mediante la interacción del niño y la niña con su medio ambiente, con sus padres, abuelos y demás familiares. Estas interrelaciones son las que van a intervenir en la formación de la autoestima, así como el medio en donde se relaciona y sus características de personalidad.

    “A diferencia de los animales, nuestra identidad nos da un sello de únicos; no hay nadie que tenga una identidad clonada de otra persona; prueba de esto es que ni aún en gemelos encontramos similitudes totales; existen rasgos físicos que los unen, pero las características de identidad marcan una pauta excepcional. Tenemos en nuestras manos la capacidad de decidir quiénes somos y también establecer si estamos contentos con nosotros mismos o no”, explica la psicopedagoga Tatiana Carrillo. “En los niños y las niñas, la formación de una autoestima sana responde en gran manera a la dinámica familiar. Aquellas familias en donde se usa la descalificación o la sobreprotección como modelos de crianza, tienden a ser semilleros de personas que a la larga van a ser inseguras de sí mismas y que van a acarrear una sombra de pesimismo y autoagresión a lo largo de la vida.”

    Frases a las que no les damos importancia, que son parte de la vida diaria son las que más fomentan una baja autoestima: ¡Qué raro sos vos!, ¡Inútil!, ¡No sabés hacer nada bien!. Estas y otras expresiones se van afiansando en lo profundo del corazón. Llega el momento en que ya casi de forma espontánea, se vuelven en personas que cuando se enfrentan al fracaso producto de la tarea más simple y sencilla, se tornan a sí mismos con los reproches más duros que pueden encontrar; imagínate lo que pasa cuando se enfrentan a fracasos verdaderos, fracasos que todos los seres humanos en algún momento vivimos como parte de nuestro aprendizaje…y se convierten en los jueces más implacables contra sí mismos: “Es cierto, siempre fui un inutil”, “Tenía que ser yo”,etc.

    Los niños y las niñas en su formación, se van a enfrentar a momentos en los cuales van a vivir una lucha entre la aceptación y el rechazo con quienes les rodean y consigo mismos. Por esta razón podríamos a veces equivocarnos al juzgar precipitadamente que un niño o una niña tienen baja autoestima.

    “Una niña de 12 años hace unos días fue llevada a mi consulta y después de indagar las relaciones con su vínculo familiar y con sus padres, me dí cuenta que más bien es una niña popular en su clase. En su familia gozaba del reconocimiento de sus padres por su buena conducta y su buen rendimiento. En fin, yo no lograba encontrar enlaces con 'problemas de baja autoestima’. Cuando le solicité que me describiera su 'mal’, se limitó a decirme que no lograba desempeñarse tan bien como quería en una clase de piano y que esto la hacía sentirse inferior. Esta revelación dio pie para que conversáramos sobre la tolerancia al error y a nuestras limitaciones.

    Resultaba una niña excelentemente buena en desarrollo oral, tenía una gran empatía hacia los demás, además era una muy buena dibujante pero… no era ágil tocando piano. Debemos tener cuidado de no confundirnos con lo que es baja autoestima. Esto no tiene nada que ver con el sentimiento normal que experimentamos cuando sentimos que no logramos hacer algo tal y como queríamos. Quizás la importancia radica cuando por algo que no se logra hacer, se vuelca hacia sí mismo sentimientos de incapacidad, hostilidad, enojo, falta de capacidad y hasta tristeza” dice Carrillo.

    Tú como madre puedes trabajar en la autoestima desde que son muy pequeños. Evita , por ejemplo, hacerlos sentir fracasados, enfréntalos al error de una manera natural. Házles señalamientos como estos: ¡Ni modo, te equivocaste, está bien equivocarse, todos nos equivocamos, vamos inténtalo de nuevo! Ayúdales a ponerse metas alcanzables. ¿Quién es la que dice qué nota es buena o mala? Pues Tú. Cuando tú te enfocas en la calificación y no en el desempeño, estás enviando un mensaje equivocado. No pidas notas altas, pide esfuerzo; así si en algún momento tu hijo/a falla en un examen no se sentirá tan expuesto al fracaso. Practica hablar sobre sentimientos y emociones. Dale valor a lo que ellos y ellas sienten, aún y cuando te parezcan insignificantes. Plantea siempre las cosas en términos positivos. Hay un sabio proverbio muy popular que dice que los niños aprenden lo que viven y es cierto, pon a un niño/a en un ambiente negativo y díme si no se vuelve una persona negativa…. Enseña a tus hijos el valor de la perseverancia, del autoafecto. Enséñales a reflexionar sobre su actuar antes de juzgarlos con severidad.

    Un niño/ niña con baja autoestima tiende a:

    Desear ser alguien que no es, por ejemplo, quiere ser más pequeño o cuenta historias elaboradas acerca de cosas que le han sucedido siempre haciéndose de menos.

    Se siente inferior o cree que no vale nada. Puede sentirse muy emocionado, hasta saltarle las lágrimas si alguien le demuestra interés o admiración.

    Pide muchas explicaciones antes de comenzar una tarea o inclusive algo tan sencillo como un juego.

    Se subestiman con palabras como “soy tonto”, “me odio”, “me quiero morir”…

    Tiende a criticar a los demás niños y se queja con frecuencia.

    Le es difícil el arreglarse o no se preocupa por su aspecto.

    Es impulsivo, no se toma el tiempo para pensar la respuesta adecuada porque de todas formas él piensa que va a fallar.

    Se distrae con facilidad, es incapaz de prestar atención por un tiempo prolongado. Esto se debe a la falta de confianza en sí mismo de poder terminar una tarea que supone posee mucha dificultad. Un niño seguro de sí mismo es capaz de tolerar la frustración de algo difícil pues sabe que si continúa tratando, finalmente tendrá éxito.

    Sufre ansiedad ante situaciones nuevas.

    Sufre a causa de sus errores y entonces busca cómo evitar confirmar su ineptitud.

    Carece de motivación.

    No persevera. Al tener baja autoestima piensa que es más probable que fracasará.

    Le resulta difícil trabajar independiente y le más fácil depender de adultos autoritarios o de compañeros dominantes. Con los amigos o compañeros es extremadamente dependiente de las opiniones de los adultos o de los compañeros que gozan de más prestigio.
    Carece de seguridad en presencia de adultos que no conoce o de nuevos compañeros.