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Warren Buffett apuesta por la energía eólica

  • Actualizado: 26 octubre 2014 /

A través de Berkshire Hathaway Energy, Buffett planea duplicar los US$15.000 millones que ya destinó a proyectos de energía renovable.

Nueva York, Estados Unidos.

Para vislumbrar el futuro del im­perio de Warren Buffett, basta con ver los miles de millones de dólares que ha volcado a proyectos de gran­jas eólicas. La inversión forma par­te de una gran apuesta por la ener­gía renovable de una empresa que Berkshire Hathaway Inc. compró en 2000 y a la cual ha convertido en uno de los mayores proveedores de elec­tricidad de Estados Unidos.

A través de Berkshire Hathaway Energy, una subsidiaria en la que posee una participación mayori­taria, Buffett planea duplicar los US$15.000 millones que ya destinó a proyectos de energía renovable hasta principios de este año y está a la caza de más adquisiciones en el sector de servicios públicos.

Charles T. Munger, socio de larga data de Buffett y vicepresidente de la junta de Berkshire, auguró el mes pasado que el holding será “la ma­yor empresa de servicios públicos de EE.UU. en unos años”.

La división energética es clave para el futuro de Berkshire —ge­nera más de 7% de las ganancias del conglomerado, un porcentaje que probablemente aumentará—, mientras que también le ofrece a Buffett una forma de invertir las crecientes reservas de efectivo del conglomerado. “Charlie (Munger) y yo desde hace décadas hemos di­cho que los mejores negocios no necesitan capital y sigue siendo así”, dijo Buffett en una entrevista. “Pero hemos alcanzado un punto en la vida de Berkshire en el que tam­bién estamos bastante satisfechos con negocios que requieren capital siempre y cuando provean una ade­cuada tasa de retorno”. Berkshire Hathaway tenía US$55.500 millo­nes en efectivo al 30 de junio.

Otra razón por la que muchos observadores están prestando aten­ción es que Berkshire Hathaway Energy es dirigida por Greg Abel, un canadiense de 52 años que está en­tre los ejecutivos considerados por los analistas como posible sucesor de Buffett, de 84 años, como presi­dente ejecutivo del holding.

Para Buffett, quien incursionó en la industria energética en 2000 con la compra por US$2.000 millo­nes de lo que era en ese entonces MidAmerican Energy Holdings Co., la apuesta es sencilla: la gente siem­pre necesitará electricidad, ya sea en épocas de vacas gordas o flacas. Como suele decir, poseer una em­presa de servicios públicos no es una forma de volverse rico, sino de mantenerse rico.

Berkshire Hathaway Energy —como se rebautizó a MidAmeri­can Energy Holdings en abril— su­ministra electricidad a más de 8 millones de clientes. La cifra podría aumentar a 11 millones si Berkshi­re cierra la adquisición de AltaLink, compañía canadiense de transmi­sión de electricidad, por US$3.000 millones este año.

Además de los proyectos de energía renovable, Berkshire ha gastado cerca de US$15.000 millo­nes en compras que han diversifi­cado las fuentes de ingresos de la empresa energética. El año pasado, compró el mayor proveedor eléctri­co del estado de Nevada, NV Energy, por US$5.600 millones. Buffett se­ñaló en su más reciente carta a los accionistas que “no será la última adquisición importante en energía”. Poco después, Berkshire anunció planes de comprar AltaLink.

Buffett elogió a Abel por dirigir la empresa a través de múltiples ad­quisiciones y su gran compromiso con la energía renovable. “Es una historia notable”, dijo.

Si bien muchos analistas con­sideran las empresas de servicios públicos inversiones deslucidas a medida que las fuentes tradicio­nales de energía pierden atractivo entre los consumidores y los mo­delos de distribución cambian, sos­tienen que el enfoque anticipado de Berkshire en la energía renovable le ayudará a manejar mejor la tran­sición. “La electricidad es bastante fundamental, pero los medios para producirla cambiarán gradualmen­te con el tiempo”, afirmó Buffett.

Buffett y Abel no ocultan el he­cho de que las inversiones en ener­gía renovable han sido impulsadas en gran parte por incentivos tribu­tarios, que el gobierno estadouni­dense ha ofrecido desde hace años para contrarrestar los costos de construir granjas eólicas y solares.

Las empresas eléctricas requie­ren de enormes inversiones para mantener y mejorar sus redes. Los servicios regulados, como los que posee Berkshire, pueden operar monopolios a cambio de mantener los precios bajos, con tasas de re­torno fijadas por los reguladores. Muchos de los clientes de Berks­hire pagan tasas más bajas que el promedio de EE.UU.

Eso no permite mucho margen de maniobra. No obstante, Berkshi­re se las ha arreglado para obtener retornos de al menos 12% sobre su capital invertido, según analistas. Eso se debe en parte a que Berks­hire Hathaway Energy no paga di­videndos a sus accionistas, incluida su casa matriz, que posee una par­ticipación de 89,8% (Walter Scott, miembro de la junta de Berkshire, y su familia, y Abel son dueños del resto). En cambio, reinvierte sus ga­nancias en el negocio.

Abel ha dirigido el negocio ener­gético de Berkshire desde 2008, cuando David Sokol, presidente ejecutivo de MidAmerican Energy, asumió un papel más importante en el conglomerado. Sokol se fue de Berkshire en 2011.