En la esquina de la 7 calle y 3 avenida de barrio El Centro está desde hace 30 años la pequeña Farmacia Vida Sana.
Aquí no ha llegado la revolución farmacéutica que absorbió a miles de estos negocios por todo el país, transformándolos en sucursales de grandes y modernas cadenas de farmacias.
Nery Urrea, doctor en Química y Farmacia, gerente del local, contó que su familia compró el negocio luego de que los antiguos dueños, preocupados por no poder competir con las grandes tiendas, decidieron venderlo.
El local no es muy moderno, está segmentado por estantes de vidrio y unos cuantos ventiladores refrescan la estancia; pero la dedicación y amabilidad con que atienden les ha valido la fidelidad de sus clientes.
Urrea explicó que han tenido que implementar distintas estrategias para lograr que el negocio siga siendo rentable.
“Queremos dar calidad en la atención. Además, nos unimos con una cooperativa para conseguir descuentos en los medicamentos. Pero tenemos claro que nuestro negocio no solo subsiste de descuentos, sino de la atención que se les brinda a los pacientes”, refirió el doctor.
Recordó que hace 10 años, en un rincón del angosto local, habilitaron un improvisado consultorio médico para atender de forma gratuita a las personas que llegaban.
Poco a poco lo fueron equipando.
| La farmacia ha hecho alianzas con laboratorios clínicos con la idea de poder remitir algunos pacientes que requieran descuentos. Amílcar Izaguirre
|
Desde que abren, los pacientes comienzan a llegar; el doctor Urrea atiende de 15 a 20 diarios. “No tengo un tiempo límite con los pacientes, nosotros solo queremos que mejoren”, dijo Urrea.
La propaganda de boca en boca les ha hecho ganar clientela, los pacientes que atienden vienen de zonas distantes de la ciudad como Villanueva, Santa Cruz y Santa Bárbara, entre otros. “Aquí a nadie se le exige que compre un medicamento”, asegura.