Tegucigalpa, Honduras.
A inicios del año, la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) anunció cambios en la normativa para la adecuación de capital que incluye una cobertura de conservación de capital y un coeficiente mínimo de apalancamiento.
Esta nueva normativa fue analizada por la firma de análisis de riesgo Fitch Ratings, considerándola “positiva” y de acuerdo a los parámetros financieros internacionales enmarcados en Basilea III.
“Los requerimientos nuevos de capital para las instituciones financieras en Honduras son positivos para el sistema financiero. Estas medidas suponen un avance en la adopción de las recomendaciones planteadas por Basilea III (BIS III) y fortalecen su capacidad para absorber pérdidas”, dice el informe.
A partir de junio
La normativa estipula un cronograma de transición que inicia en junio próximo e incorpora la implementación gradual de un colchón de conservación de capital de 3% para diciembre de 2019.
Este “colchón” se sumará al índice de adecuación de capital mínimo, que se mantiene en 10%.
Asimismo, establece un coeficiente mínimo de apalancamiento de 4%, que incluye posiciones fuera de balance y complementa los indicadores de solvencia basados en riesgo.
“En línea con BIS III, el reglamento establece restricciones a la distribución discrecional de fondos cuando los niveles de capital no alcancen los requerimientos mínimos”, explica José Berríos, director asociado de Fitch.
El índice de adecuación de capital establecido por BIS III es de 8%, compuesto 6% por capital primario y 2% de capital secundario.
En ese sentido, agrega, BIS III hace mayor énfasis en el capital común al establecer un mínimo de 4.5% que asciende a 7% al incluir el colchón de conservación de capital. Las normas de Basilea también contemplan la posibilidad de requerir un segundo colchón anticíclico (entre 0% y 2.5%) “durante períodos de expansión excesiva y acumulación de riesgos crediticios mayores”.
Requerimientos locales superiores a los establecidos por BIS III podrían compensar las diferencias en el cálculo de capital regulatorio, ya que los bancos hondureños pueden mantener hasta 50% del capital total en forma de capital secundario. La deuda subordinada representa cerca de 20% del capital secundario del sistema bancario sin que esta sea incluida bajo los criterios de BIS III
A inicios del año, la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) anunció cambios en la normativa para la adecuación de capital que incluye una cobertura de conservación de capital y un coeficiente mínimo de apalancamiento.
Esta nueva normativa fue analizada por la firma de análisis de riesgo Fitch Ratings, considerándola “positiva” y de acuerdo a los parámetros financieros internacionales enmarcados en Basilea III.
“Los requerimientos nuevos de capital para las instituciones financieras en Honduras son positivos para el sistema financiero. Estas medidas suponen un avance en la adopción de las recomendaciones planteadas por Basilea III (BIS III) y fortalecen su capacidad para absorber pérdidas”, dice el informe.
A partir de junio
La normativa estipula un cronograma de transición que inicia en junio próximo e incorpora la implementación gradual de un colchón de conservación de capital de 3% para diciembre de 2019.
Este “colchón” se sumará al índice de adecuación de capital mínimo, que se mantiene en 10%.
Asimismo, establece un coeficiente mínimo de apalancamiento de 4%, que incluye posiciones fuera de balance y complementa los indicadores de solvencia basados en riesgo.
“En línea con BIS III, el reglamento establece restricciones a la distribución discrecional de fondos cuando los niveles de capital no alcancen los requerimientos mínimos”, explica José Berríos, director asociado de Fitch.
El índice de adecuación de capital establecido por BIS III es de 8%, compuesto 6% por capital primario y 2% de capital secundario.
En ese sentido, agrega, BIS III hace mayor énfasis en el capital común al establecer un mínimo de 4.5% que asciende a 7% al incluir el colchón de conservación de capital. Las normas de Basilea también contemplan la posibilidad de requerir un segundo colchón anticíclico (entre 0% y 2.5%) “durante períodos de expansión excesiva y acumulación de riesgos crediticios mayores”.
Requerimientos locales superiores a los establecidos por BIS III podrían compensar las diferencias en el cálculo de capital regulatorio, ya que los bancos hondureños pueden mantener hasta 50% del capital total en forma de capital secundario. La deuda subordinada representa cerca de 20% del capital secundario del sistema bancario sin que esta sea incluida bajo los criterios de BIS III