26/06/2022
06:18 AM

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El BCE busca impedir que Europa se transforme en un nuevo Japón

El Banco Cen­tral Europeo adoptó el jueves drásticas medidas para comba­tir una inflación que ha alcan­zado niveles alarmantemente bajos.

Fráncfort, Alemania.

El Banco Cen­tral Europeo adoptó el jueves drásticas medidas para comba­tir una inflación que ha alcan­zado niveles alarmantemente bajos. El organismo anunció un paquete que incluye una tasa de interés negativa sobre los de­pósitos de los bancos en el BCE como parte de su empeño por in­centivarlos a conceder más cré­ditos a sus clientes.

El BCE, no obstante, desistió de realizar las gigantescas com­pras de activos llevadas a cabo por los bancos centrales de Esta­dos Unidos y Gran Bretaña, cuyas economías exhiben un mayor di­namismo que la zona euro.

Algunos inversionistas han puesto en duda que las medidas resulten suficientes para proteger la frágil recuperación de la zona euro y el propio Mario Draghi, el presidente del BCE, dejó la puer­ta abierta para emprender nue­vas iniciativas.

“¿Terminamos? La respuesta es no. Si es necesa­rio, dentro de nuestro mandato, no hemos terminado”, manifes­tó. Añadió que la compra de ac­tivos a gran escala sigue siendo una opción.

En un momento en que la in­flación se ubica por debajo de lo que le gustaría, el BCE recortó la tasa de interés de referencia e in­formó que pondrá a disposición de los bancos este año hasta un máximo de 400.000 millones de euros, unos US$545.000 millo­nes, en créditos baratos con la condición de que aumenten los préstamos al sector privado. El prolongado plazo de cuatro años de los créditos es otra política in­usitada para el banco central y resalta su preocupación de que la debilidad en los precios al con­sumidor y un descenso del crédi­to generen un círculo vicioso que también deprima los salarios y la creación de empleos.

El anuncio tiene lugar apenas dos días después de la divulgación de un informe que mostró que la inflación de doce meses en la zona euro anotó en mayo un alza anualizada de apenas 0,5%, muy por debajo de la meta del BCE de poco menos de 2%. Algunos eco­nomistas prevén que los precios seguirán cayendo en los próximos meses.

“Mientras más se prolon­gue (la inflación baja), mayores son los riesgos”, advirtió Draghi en una concurrida conferencia de prensa. “Es a eso contra lo que es­tamos reaccionando”, aseveró.

El euro cayó tras el anuncio a 1,3503 unidades por dólar, desde poco más de 1,36, su nivel más bajo de los últimos cuatro meses. Posteriormente, la divisa europea se fortaleció y recuperó las pér­didas en las que había incurrido durante la jornada.

El BCE aclara que no busca impactar el tipo de cambio, pero ha advertido que la reciente fortaleza del euro ha con­tribuido a la debilidad de la infla­ción. Las acciones de las empresas europeas alcanzaron en la jorna­da su nivel más alto de los últimos seis años y medio antes de ceder parte de los avances.

Marco Tronchetti Provera, presidente del fabricante italia­no de neumáticos Pirelli & C. SpA, señala que las medidas deberían levantar el ánimo de los empresa­rios. “No es tanto la magnitud de los recortes, sino el hecho de que el BCE ha indicado que va a actuar. Es una señal importante”, dice.

El BCE ha utilizado todas las herramientas a su disposición para indicar “que esta es una res­puesta enfática”, señala Ken Wat­tret, economista de BNP Paribas. “No estoy convencido de que será suficiente para alterar la trayecto­ria de la inflación”, expresa.

La lucha del BCE contra la baja inflación coincide con los esfuerzos de los bancos centrales de buena parte del mundo para reactivar el crecimiento cuando ya han transcurrido cinco años desde el fin de la recesión global.

El repunte de EE.UU. es uno de los más débiles de la historia, mien­tras que China trata de prevenir nuevos problemas en el merca­do inmobiliario. Otras partes del mundo se han visto afectadas por crisis que van desde el enfrenta­miento entre Rusia y Ucrania a la evolución de Medio Oriente des­pués de la Primavera Árabe.

La preocupación de fondo tan­to para Europa como para la eco­nomía mundial es que una infla­ción entre muy baja e inexistente se arraigue en la zona euro, dejan­do a la región endeudada y con un crecimiento mediocre incluso en las épocas de reactivación.

Algunos economistas creen que Europa corre el riesgo de convertirse en una versión am­pliada de Japón, que ha sufrido de bajos precios y estancamien­to económico, aunque la mayoría de los países de la zona euro no caiga en una deflación. Japón, en todo caso, ha empezado a expe­rimentar alzas constantes en los precios al consumidor, al igual que EE.UU. Los bancos centrales de ambos países han sido mucho más enérgicos que el BCE en la compra de deuda pública y pri­vada con el objeto de reducir las tasas de interés de largo plazo.

El BCE redujo su tasa de refe­rencia desde 0,25% a 0,15%. Eso implica un abaratamiento en los costos de financiamiento de los bancos comerciales de la zona euro. La entidad también recor­tó la tasa sobre los depósitos ban­carios a un día en el banco cen­tral de 0% a -0,10%, lo que significa que les empezará a cobrar a los bancos que depositen sus fondos en el BCE.

Draghi también reveló que el BCE prestará más dinero a los bancos a tasas atractivas a partir de septiembre. El progra­ma contempla un monto inicial de 400.000 millones de euros y los créditos deben ser devueltos en cuatro años. Los bancos, a su vez, deben demostrar que están prestando más fondos al sector privado. De lo contrario, se verán obligados a pagar los créditos del BCE antes de tiempo.

Hay mucho en juego. Una re­cuperación más saludable de la zona euro es vital para alcanzar un crecimiento más equilibrado de la economía global. Hasta el momento, el repunte europeo ha sido más débil que los de Asia y EE.UU. La débil demanda de la zona euro significa que Europa no ha contribuido mucho al cre­cimiento global y, en lugar de ello, se ha vuelto más dependien­te de la demanda proveniente de otros continentes.