04/07/2022
12:17 AM

Más noticias

El BCE se prepara para combatir la baja inflación de la zona euro

Si el Banco Central Europeo convierte su tasa a un día en negativa, ayudaría a prevenir la deflación e impulsar la competitividad regional con un debilitamiento del euro.

Fráncfort, Alemania.

El Banco Cen­tral Europeo se dispone a comba­tir una inflación demasiado baja, en medio de una evidencia cada vez más clara de que la debilidad de los precios está socavando la recuperación de la zona euro tras la crisis de la deuda.

Un informe difundido el mar­tes mostró que los precios al consumidor en los 18 países que conforman la zona euro apenas crecieron 0,5% el mes pasado, su nivel más bajo en cuatro años, y dejó al descubierto la magnitud del desafío que tiene por delante el Banco Central Europeo (BCE) mientras se prepara para su re­unión del jueves.

La inflación está muy por de­bajo de la meta del banco central, de poco menos de 2%, en un mo­mento en que se empieza a nor­malizar en otras economías avan­zadas, como Estados Unidos.

Un anémico repunte de la eco­nomía europea ha contribuido a un malestar político generalizado en la región, que quedó en eviden­cia en los resultados de las recien­tes elecciones para el Parlamento Europeo.

En momentos en que el mar­gen de maniobra de los gobiernos es limitado por los altos niveles de endeudamiento, el banco cen­tral es una de las pocas institucio­nes que puede tomar cartas en el asunto para reactivar la economía del bloque. El BCE, sin embargo, ha vacilado en su empeño por ofrecer la respuesta adecuada.

La inflación acumulada en la zona euro en doce meses des­cendió de 0,7% en abril a 0,5% en mayo. Los analistas del banco de inversión J.P. Morgan prevén que los precios suban apenas 0,4% anualizado en junio y se man­tengan en ese nivel durante los próximos meses. Si las personas y las empresas anticipan una caí­da en los precios, podrían aplazar sus compras y, con ello, debilitar aún más la expansión europea.

“Es una campanada de alerta de que se necesitan medidas enér­gicas” de parte del BCE, afirma James Ashley, economista de RBC Capital Markets. Si se limi­tan a anunciar iniciativas mode­radas, como recortes marginales en las tasas de interés, “entonces hay una buena probabilidad” de que los mercados se pregunten si esa es toda la artillería de la cual disponen, advirtió.
Un descenso en los precios de los alimentos y la energía, ampli­ficado por la fortaleza del euro, ha contribuido a una modera­ción de la inflación. Pero incluso la llamada inflación subyacente, que no toma en cuenta las fluctua­ciones de las materias primas, ha sido persistentemente débil. Eso refleja, antes que nada, la alta tasa de desempleo y el endeudamiento de buena parte de la región, lo que está frenando un alza de los sala­rios, del gasto y de la demanda.

A su vez, la escasa inflación di­ficulta el esfuerzo de los países más afectados por la crisis por reducir la deuda pública y pri­vada, además de disminuir los costos laborales para competir en mejores condiciones con paí­ses como Alemania, la economía más fuerte de la región.

“Mientras menor es la infla­ción, más difícil se vuelve para España o Italia controlar su deu­da”, señala Simon Tilford, sub­director del Centro de Reforma Europea, un centro de estudios de Londres.

La reunión prevista para el jueves se está transformando en una de las más importantes de la gestión de dos años y medio de Mario Draghi al frente del BCE. El economista italiano ha anun­ciado pasos audaces antes, in­cluyendo recortes de tasas y el lanzamiento de programas de crédito para los bancos. La pro­mesa que hizo en julio de 2012 de hacer “lo que sea” para salvar el euro fue fundamental para esta­bilizar los mercados de bonos.

No obstante, la entidad no ha abordado el tema de la inflación, pese a que su principal objetivo es la estabilidad de precios. Draghi atribuyó hace poco la inflación débil a problemas temporales o estadísticos, como una Semana Santa que este año fue un poco más tardía de lo habitual.

El Consejo de Gobierno del BCE, compuesto por 24 miem­bros, ha analizado diversas me­didas en los últimos meses para inducir una mayor inflación, in­cluyendo compras de activos a gran escala, pero ha hecho poco aparte de dos leves reducciones el año pasado, que dejaron su tasa de referencia en 0,25%. “Han es­tado paralizados por discusiones internas”, indica Antonio Fatas, profesor de Economía de la es­cuela de negocios Insead.

La gran mayoría de los obser­vadores prevé que el BCE recor­te las tasas de interés el jueves. Puesto que la tasa de depósitos ya está casi en cero, la medida abarcaría el establecimiento de una tasa negativa en los depósi­tos interbancarios a un día. En la práctica, eso implica pagarle a los bancos por depositar sus fondos en el BCE.

Los bancos centrales de Dinamarca y Suecia han experimentado con tasas ne­gativas sobre los depósitos con resultados desiguales.

La medi­da, sin embargo, nunca ha sido ensayada por una institución de la envergadura del BCE.
También se espera que el BCE se comprometa a proveer a los bancos crédito ilimitado hasta adentrado 2016, una señal de que sería el último de los bancos cen­trales de las economías avanzadas en ubir las tasas de interés.

Pero incluso medidas de esta índole podrían ser insuficientes puesto que tienen que pasar meses antes de que los cambios en las tasas de interés se reflejen en la economía real, dicen los economistas.