14/05/2022
01:16 AM

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Dos hermanos brasileños quieren ser los reyes mundiales de la carne

Wesley y Joesley Batista, los dueños de JBS, se han embarcado en una ola de compras para dominar el sector.

Nueva York, Estados Unidos.

Detrás de la oferta de US$6.800 millones que Pilgrim’s Pride Corp. hizo hace unos días por Hillshire Brands Co. está un par de hermanos brasileños con la ambición de dominar el merca­do mundial de la carne.

De fructificar, la operación se convertiría en la apuesta más au­daz de Wesley y Joesley Batista, quienes dirigen JBS SA, el princi­pal accionista de Pilgrim’s. Sería la fusión más grande de la indus­tria cárnica, lo que hace parecer pequeñas las otras numerosas adquisiciones que los hermanos han realizado durante la trans­formación de una pequeña em­presa de carne de res fundada por su padre en el que aseguran es el mayor procesador de carne del mundo.

Hillshire le daría a JBS y Pilgrim’s una mayor presencia en el sector de alimentos empaca­dos en Estados Unidos, que ofre­ce márgenes de ganancias más al­tos que las carnes frescas que se venden a los restaurantes o en los supermercados.

Esto reduciría la exposición de la compañía a los volátiles precios de materias pri­mas como la carne de res, de cer­do, de pollo y los granos usados para alimentar el ganado.

No obstante, la oferta de JBS por Hillshire, a un precio que al­gunos analistas describen como elevado, es una apuesta arriesga­da a que una empresa que tiene relativamente poca experiencia en la gestión de marcas de con­sumo puede expandirse en un mercado estadounidense aco­sado por una desaceleración en las ventas de los supermercados y una competencia feroz.

Tanto en la oferta por Hill­shire como en sus ambiciones más amplias, los hermanos Ba­tista compiten contra Tyson Fo­ods Inc., la empresa de Spring­dale, Arkansas. La propuesta de US$55 por acción por Hillshi­re, superó una oferta de US$50 la acción presentada la semana pasada por Tyson, que a su vez siguió una propuesta inicial de Pilgrim’s de US$45 la acción.

La guerra de ofertas ha disparad la valuación de Hillshire, que casi iguala la capitalización de merca­do de Pilgrim’s, una empresa que tiene el doble de ingresos.

Personas que han trabajado con los hermanos Batista dicen que tienen personalidades com­plementarias unidas por un de­seo casi ilimitado por competir.

Wesley, el presidente ejecuti­vo de 44 años, es el más extrover­tido de los dos, y el más conoce­dor de las operaciones de carnes empacadas. Joesley, de 42 años, presidente de la junta directiva de JBS, es más cauto y más pre­ocupado de las finanzas, dicen ex ejecutivos de la empresa.

Wesley “tiene más energía, resistencia y ambición que cual­quiera que haya conocido en mi vida”, dice Rich Vesta, ex director de operaciones de carne de res de JBS en EE.UU.

Ninguno de los hermanos acu­dió a la universidad y optaron por trabajar en las plantas de procesamiento de carne de la compañía, que el patriarca José Batista Sobrinho, que hoy tiene 80 años, fundó como una carnice­ría en 1953 sacrificando una vaca al día. El padre, cuyas iniciales bautizaron JBS, sigue partici­pando en las decisiones cotidia­nas de la compañía.

La familia Batista posee 41,3% de las acciones comunes de JBS y el valor de mercado de la empre­sa ronda los US$9.900 millones.

Los Batista les dan a los ge­rentes de su negocio una autono­mía considerable, pero los hacen responsables de los resultados con parámetros que van desde las ventas a la rotación de em­pleados, pasando por la seguri­dad de los trabajadores. También son implacables en cuanto a los recortes de costos.

“Es una cultura de trabajo muy arduo y altas expectativas”, ex­plica Don Jackson, ex presidente ejecutivo de Pilgrim’s y JBS USA quien se retiró en 2012.

La fórmula los ha ayudado a enderezar el rumbo de Swift, que estaba en aprietos cuando JBS la compró por US$225 millones y asumió una deuda de US$1.230 millones, y de Pilgrim’s, que la empresa brasileña adquirió cuando había salido de su ban­carrota.

La ganancia neta de Pilgrim’s saltó el año pasado a un récord de US$550 millones y la empresa ya saldó buena parte de su deuda.

El saneamiento de sus finan­zas significa que Pilgrim’s está en condiciones de endeudarse para financiar su oferta por Hill­shire, que Pilgrim’s valora en US$7.700 millones, incluyendo la deuda, US$1.300 más que la propuesta previa.

JBS ha completado más de una decena de adquisiciones des­de 2005, incluyendo la compra del procesador de carne de res y cerdo Swift & Co. en 2007 y la de una participación controladora en Pilgrim’s en 2009. Los ingre­sos de JBS crecieron 23% el año pasado para alcanzar US$40.800 millones. “Las adquisiciones son parte de nuestro ADN” dijo Wes­ley Batista a un grupo de perio­distas en noviembre. Los herma­nos declinaron comentar para este artículo.

Hillshire sería un bocado gi­gante, además de caro, para Pilgrim’s. La nueva oferta valora a la empresa de Chicago en cerca de 37 veces su ganancia neta del último año fiscal.

Hillshire informó la sema­na pasada que su junta directi­va autorizó negociaciones con Pilgrim’s y Tyson sobre las res­pectivas ofertas, aunque aña­dió que los directores no habían cambiado su recomendación en favor de la compra de Pinnacle Foods por parte de Hillshire por US$4.300 millones.

Tyson dijo que está preparada para emitir acciones para finan­ciar un acuerdo si es necesario, y analistas señalan que la em­presa tiene margen para elevar su oferta por Pilgrim’s. Un voce­ro de Tyson declinó comentar al respecto.

La adquisición de Hillshire alejaría aún más a JBS de su ne­gocio tradicional del sacrificio y procesamiento de ganado. La iniciativa es parte de una estra­tegia más amplia del grupo cár­nico brasileño para expandir sus marcas. La compañía pagó US$2.600 millones el año pasa­do por el productor avícola bra­sileño Seara Brasil, y esta clase de productos con valor agregado representa alrededor de 20% de los ingresos de JBS.

“Están pasando de su negocio principal [de commodities] a un producto de marca y eso requie­re de un proceso de aprendizaje”, dijo Lou Biscotti, socio de Wei­serMazars LLP, una firma que asesora a empresas de alimentos y licores. “En una transacción de esta magnitud, la posibilidad de un fracaso es ciertamente más alta”.