29/09/2022
06:01 PM

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Salarios, afectados por impuestos y devaluación

Honduras registró en 2015 la inflación más baja en una década, sin embargo, los trabajadores resienten el bajo poder adquisitivo. Casi el 30% de asalariados en el país gana el salario mínimo

San Pedro Sula, Honduras.

La baja inflación con que Honduras cerró el año 2015, de 2.36%, no se refleja en la vida diaria de los ciudadanos.

El porcentaje incluso es menor que la devaluación del lempira frente al dólar de 3.98%. El tipo de cambio de referencia del 31 de diciembre de 2015 fue de 22.3676 por un dólar (21.5124 en la misma fecha del año anterior).

Lo que sí se incrementa es la recaudación fiscal y la presión tributaria a 18% (18 de cada 100 lempiras producidos en el país van al fisco nacional).

Esta combinación de inflación, devaluación e impuestos provoca que la población siga viendo crecer los precios de los productos de la canasta básica, los servicios de salud, educación y vivienda, y al mismo tiempo caer el poder adquisitivo de sus salarios.

Según las cifras oficiales, la inflación cayó como consecuencia de la política monetaria, los menores precios del petróleo a nivel mundial y las condiciones favorables que prevalecieron en la oferta de productos alimenticios.

El índice de precios al consumidor (IPC) incluye una canasta de 282 bienes y servicios que conforman la base del cálculo; se alteró levemente en 2015.

El precio promedio de la canasta básica en diciembre se situó, según un informe del Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIES) del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), en 5,495.20 lempiras. Para el

Gobierno, a través de la Dirección General de Salarios, el costo de la canasta alimentaria es de 7,890 lempiras al mes. La canasta básica no incluye los gastos de educación, salud, vivienda, recreación, entre otros.

El salario mínimo de sectores no organizados cerró en 2015 en 7,800 lempiras, y este año es de unos 8,338 lempiras de promedio; pero en un alto porcentaje no es pagado por las empresas.

Empleados del sector oficial, maestros específicamente, y privado tienen congelados sus salarios desde hace unos años.

Esto ha llevado a que tres de cada 10 hondureños tengan como ingreso el salario mínimo vigente. Y es que de la población económicamente activa (PEA) de 3.6 millones de hondureños, solo 1.8 personas están ocupadas y 507,403 ganan el salario mínimo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Es decir que “el 27.1% de las personas asalariadas en Honduras ganan unos 8,300 lempiras al mes”.

Inflación, salarios e impuestos

Una cosa que debe estar bien clara: una inflación baja no va relacionada nunca con un menor precio en los productos de la canasta de alimentos.

“Esa es una mala percepción que tenemos aquí en Honduras”, dijo a D&N el exministro de Finanzas y expresidente del Banco Central, el economista Hugo Noé Pino.

Generalmente se cree que cuando la inflación es baja es que han bajado los precios, y obviamente ese no es el concepto. Esto no quiere decir que los precios han disminuido, sino que los precios han aumentado con una menor velocidad que en el pasado, explicó el economista.

Además, otros servicios se ven afectados por las alzas en los precios. La educación privada, por ejemplo, tiene su origen en la falta de regulación del Estado sobre sus actores. “Ahí no se tiene ningún tipo de control y el cobro de las matrículas está abierto a lo que quieran cobrar”, expresó Noé Pino.

Por su parte, la presidenta del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), Liliana Castillo, afirmó que la caída en la inflación no se refleja en las economías de las familias porque esos porcentajes de inflación no se ven compensados con incrementos en los salarios de los trabajadores.

El 2.36% de tasa de inflación refleja en sí un aumento en ese porcentaje en los precios de todos los productos, frente a una gran masa laboral tanto de la administración central como del sector privado que, pese a que los precios sigan subiendo, ese poder adquisitivo no se lo restituyen, apuntó.

Porque “si el IPC subió 2.36%, se esperaría que a todos los empleados del Estado y del sector privado le ajusten su salario, aunque sea en ese 2.36%, sin dejar de pagar a la clase trabajadora todos sus beneficios sociales” porque “el no pago de esos beneficios, más la alta carga impositiva (impuesto sobre la renta, impuesto sobre ventas, impuestos a la gasolina) hacen que se pierda poder adquisitivo”.

Según estimaciones del CHE, la capacidad adquisitiva de los trabajadores hondureños se ha reducido en un 23% en los últimos cinco años. Y es que la carga impositiva, una de las más fuertes en la región centroamericana, de acuerdo con el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), es otro factor que hace caer el valor adquisitivo de los hondureños.

La presión tributaria en Honduras aumentó de un 14% en 2014 a 18% en 2015, y en la misma son los impuestos indirectos, que pagan todos los hondureños, los que tienen más peso que los impuestos directos.

Foto: La Prensa

El empresario expresó que para resolver ese problema es necesario que a la gente le quede más dinero en la bolsa.Pedro Barquero, director ejecutivo de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), reconoció que a los asalariados no les ajustan sus sueldos por la alta carga impositiva, principalmente la relacionada con el pago del impuesto sobre la renta (ISR).

En este contexto, promueven una reforma encaminada a lograr que los asalariados paguen un impuesto menor de lo que actualmente pagan y que se pague con base en escala.

Esto iría aparejado con un proceso que permita que los gastos de educación, salud y vivienda sean deducibles del ISR.

Actualmente, los gastos de salud y educación son deducibles hasta 40,000 lempiras al año. Con ello es imposible hacerle frente a una enfermedad catastrófica con esos 40,000 lempiras.

“Con esto estaríamos empujando una mejoría en la economía de las personas que ya tienen algún tipo de ocupación, pero para las personas que están desocupadas se propone la creación del gabinete de empleo para asegurar que todas las decisiones del estado sean tomadas en función de la inversión y generación de empleo”, explicó.

Reconoció que el Congreso Nacional aprobó el año pasado una ampliación a la base exenta, “sin embargo, nosotros queremos ir más allá, queremos la revisión de la tabla completa, de toda la tabla del ISR y meter los ingredientes adicionales: que los gastos de salud, vivienda y educación sean deducibles del ISR; nosotros lo que esperamos es la revisión de la tabla completa para poder dejarle más dinero en la bolsa a los asalariados de lo que actualmente ganan”.

Para los empresarios, el problema va más allá de un ajuste o no del salario mínimo, ya que en su opinión no es un aumento el que marcará la diferencia.

Esa diferencia la marcará “el crecimiento económico que traiga a la par generación masiva de empleo nuevo”. “Necesitamos revisar todos estos parámetros a fin de poder definir parámetros que realmente sean acordes con nuestra realidad”. Por eso pedimos que se revise lo de salud, educación y se incluya lo de la vivienda.

Los empresarios han dado a conocer que los impuestos tributarios han pasado de 50,000 millones en 2011 a 80,000 millones proyectados para 2016.

Es decir que “los ingresos tributarios han crecido en 80% en 5 años; definitivamente hay espacio para que el Gobierno comparta un poco de esta recaudación tributaria con el pueblo hondureño”, manifestó Barquero.

Eso sería positivo para la economía de las familias porque ampliaría el flujo disponible de dinero. Aunque la mayoría de los obreros no pagan este impuesto, puesto que gana menos del salario establecido para el pago de este impuesto.

Esto beneficiaría más no a los obreros, sino a los que tengan un sueldo más alto; o sea, a los que ganen arriba de los 150,000 lempiras. Eso aplica para cierta escala de gente que paga ese impuesto.