Como parte de un programa de desarrollo de pequeños productores, el proyecto de negocios inclusivos está ganando terreno en países de América Latina. En Honduras, ya se tienen experiencias de este tipo, que consisten en la elaboración de cadenas de valor en que se fusionan grandes empresas con pequeños negocios, a fin de ayudar a estos últimos a mejorar su situación económica e impulsar su desarrollo.
“Los negocios inclusivos contribuyen a la superación de la pobreza a través de la incorporación de personas de bajos ingresos en la cadena de valor de las empresas. Esa incorporación puede ser como proveedores de insumos o materia prima para las empresas”, explica Miguel Méndez, coordinador institucional del Programa Regional de Negocios Inclusivos.
En Honduras ya está funcionando este programa con un negocio de palma de aceite de corozo, que se utiliza para la elaboración de biodiésel pero que también puede servir como base para cosméticos.
La ventaja de este producto es que “no se trata de palma cultivada sino de frutos silvestres que crecen en zonas habitadas por comunidades pech y garífunas”, explica Méndez.
De acuerdo al representante, “el negocio inclusivo consiste en que la gran empresa (Dinant) ayuda a las comunidades a mejorar su tecnología de extracción para su proceso y posterior venta a la empresa”.
Esta experiencia ha resultado beneficiosa para los pequeños productores, quienes se han asociado en pequeñas empresas para vender su producto. Una de las ganancias que ha tenido la comunidad es que ahora venden el saco de corozo en 385 lempiras, cuando antes lo hacían por 20.
Actualmente el programa, pionero en su estilo en el país, involucra a unas 300 familias de comunidades aledañas a la empresa y la idea es llegar a 950 entre este año y el próximo, manifiesta Méndez.
La buena experiencia obtenida ha permitido que la comunidad haya tenido participación en una reunión en Paraguay hace algunos meses, donde compartieron su conocimiento con otros pequeños y medianos empresarios del continente.
Además, el proyecto se ha extendido a 360 productores de café, donde se ha generado una cadena de valor con la empresa Sogimex, buscando que los productores ganen valor agregado a su producto mediante certificaciones de calidad, con lo que podrán tener acceso a mercados especializados de Estados Unidos y Europa.
El programa latinoamericano incluye a unos 100 negocios inclusivos que trabajan con empresas nacionales.